Wednesday, March 07, 2007

Editorial de Marzo 2007

El Instituto Internacional de Investigación por la Paz de Estocolmo (SIPRI) publicó en Junio 2006 un informe sobre los gastos militares durante el 2005, arrojando la increíble cifra de 1.118 billones de dólares.

En un Editorial anterior hice mención a una hipótesis personal en la cual indicaba que el homo sapiens aún se encuentra en un estado primitivo, en que el avance que hoy disfrutamos ha estado basado en la destrucción de otros seres humanos o de la naturaleza. Más aun un Papa, máxima autoridad de la Religión Católica dijo que el Capitalismo o neo liberalismo era
“un sistema económico intrínsecamente perverso”.

Hoy quiero mencionar 2 áreas que demuestran que mi posición es cierta:

La primera es el alza increíble del gasto militar en el mundo en el 2005 y se supone que al 2007 este habrá de aumentar otro porcentaje más.
La segunda es como un porcentaje de los medicamentos enviados a los países del 3er mundo es falsificado por los Laboratorios Farmacéuticos a nivel mundial.

UD estimado lector podrá decidir si el avance del ser humano esta dentro de una lógica de uso de la razón, del sentido común o de sentimientos, tales como el odio, la intolerancia, la avaricia, el egoísmo, entre otros.

La ciencia es un camino a la búsqueda de la verdad, pero cuando ese conocimiento es utilizado por ciertos sectores de la Humanidad se transforma en un medio de destrucción de otros o de poder sobre otros, la culpa es del hombre y no del conocimiento. Soy un divulgador de la ciencia y la técnica, por que creo que ella puede a esta altura del desarrollo humano satisfacer las necesidades de todos los seres humanos existentes en el planeta y al decir esto no estoy hablando de ciencia ficción, sino que estoy basando mi visión en la realidad científica y tecnológica del momento.
Es un grupo de hombres que tienen el poder económico, religioso, militar y político que manejan el mundo, los culpables de todos los problemas que hay hoy en día. Un ejemplo típico de esto es el cambio climático en el cual estamos irremediablemente insertos.

Pues bien entremos en materia.

1er. Tema de este Editorial.

El hambre y el gasto militar.

En 1996, exactamente en un poco más de una década, se reunieron en Roma 112 jefes de Estado y gobierno, más de 73 representantes, es decir un total de 185 países, en la primera Cumbre Mundial de la Alimentación.

Una de las más importantes resoluciones fue reducir el hambre a la mitad, antes del 2015. La resolución unánime implicaba que el gobierno de cada país adoptase las medidas necesarias para cumplir esa humanitaria meta. ¿En qué medida se está cumpliendo?El Director General de la FAO responde: “Si continuamos como lo hemos hecho en la década que ha transcurrido, quizás alcancemos en el 2150”. ¡Más de 100 años!

El hambre afecta especialmente a los niños y madres pobres. Cuántas generaciones sufrirán de hambre y, por consiguiente, falta de crecimiento y desarrollo, en especial de desarrollo mental que capacite a los futuros “ciudadanos” a beneficiarse de los “derechos humanos”, de trabajo apropiado, educación, salud y condiciones de vida razonables.El Director General de la FAO, entre otros comentarios, se refiere a la inconcebible situación de que “un día de gastos militares representa seis veces el gasto anual de la FAO. Es una locura la diferencia entre el gasto militar y la ayuda”. Se refiere a la ayuda que la FAO puede ofrecer a los países del Tercer Mundo para mejorar la agricultura y la producción de alimentos, para saciar por lo menos algo a esos macilentos niños desnutridos.

¡Un día de gastos militares, igual a seis años de ayuda internacional por parte de la FAO!

La FAO, organismo dependiente de las Naciones Unidas, recibe fondos de dicha institución mundial. Por desgracia, los fondos no alcanzan a cubrir las necesidades ni en la proporción que crece el hambre en el mundo, no han sido incrementados; al contrario, la FAO ha tenido que reducir de 261 a 186 los programas de ayuda a los países.Otro comentario del jefe de la FAO es que “los aranceles representan, en promedio, el 60% para los productores agropecuarios primarios y el 6% para los industriales.

¿Dónde está la lógica?”.

Los países pobres son productores y exportadores, sobre todo de artículos agropecuarios primarios, y estos son castigados con altos aranceles, que los vuelve poco competitivos y, en cambio, importan productos industriales de los países desarrollados, en bajos aranceles que perjudica a las industrias nacionales y también les ponen en posición poco competitiva.Otro comentario muy importante sobre los subsidios a los agricultores de los países desarrollados, en especial de Estados Unidos, es que los subsidios no benefician mayormente a los verdaderos agricultores sino a las grandes empresas que comercializan los productos agrícolas, como sucede con las enormes exportaciones de maíz hacia México, en donde los campesinos afrontan una preocupante desocupación porque el tradicional cultivo de ese cereal, primer alimento del pueblo mexicano, ya no es rentable.

Gastos Militares.
Por: Terra Actualidad. EFE

El mundo gasta 10 veces más en armamento que en ayuda humanitaria Por cada dólar que se invierte en todo el mundo en ayuda humanitaria, los países destinan diez a sus presupuestos militares, según los datos recogidos en el Informe 2005 del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).

Además, todos los países del G-7 dedican al menos cuatro veces más a gastos militares que a la ayuda humanitaria. En el caso de los Estados Unidos esa proporción es de 25 veces más, en Grecia de 19, en Italia de 10,8, en Portugal de 10, en Reino Unido de 8,3, en Australia de 7,6 y en Francia de 6,3, según los datos del informe. Otros países en los que el presupuesto militar es, al menos, cinco veces superior al gasto en ayuda humanitaria son Canadá, Alemania, Nueva Zelanda y España, mientras que en Dinamarca, Luxemburgo, Irlanda, Bélgica, Países Bajos, Noruega, Suecia y Suiza no llega a triplicarse.

Para el PNUD, estas proporciones 'no tienen sentido' en un mundo en el que 'los propios gobiernos de los países desarrollados reconocen cada vez más los vínculos entre amenazas a la seguridad y pobreza mundial'. El dinero que los países desarrollados dedican al año a luchar contra el sida -que mata a tres millones de personas anualmente-equivale a lo invertido en armas en tres días. Antes armas que niños.

En opinión de los responsables del informe, cualquier evaluación de las amenazas a la vida humana refleja una 'asimetría notable' entre el presupuesto militar y las necesidades de las personas. Un dato: el dinero que los países desarrollados dedican al año a luchar contra el sida -que mata a tres millones de personas anualmente- representa únicamente lo invertido en armamento durante tres días.

Sin embargo, si los 118.000 millones de dólares en que se ha aumentado el gasto militar entre 2000 y 2003 se hubiera dedicado a ayuda humanitaria, ésta supondría hoy cerca del 0,7 por ciento del Ingreso Nacional Bruto (INB) de los países ricos. Con sólo el 3 por ciento de esa cantidad (unos 4.000 millones de dólares) se podría evitar la muerte de tres millones de niños al año.

La pobreza no es una prioridad.

Entre los países que más porcentaje de su INB per cápita (medido en función de su número de habitantes) dedican a la ayuda humanitaria se encuentra Noruega, Luxemburgo, Suecia, Países Bajos, Dinamarca, Suiza y Bélgica, aunque en ninguno de esos casos se rebasa el 1 por ciento de los ingresos nacionales. Entre los principales receptores de las ayudas, medidas también en función de su población, se encuentran Cabo Verde, los territorios palestinos ocupados, Tonga, Santo Tomé y Príncipe, y Jordania. 'Si la guerra contra la pobreza es una prioridad, simplemente no resulta creíble que los gobiernos le asignen tan poca importancia al presupuesto de ayuda humanitaria', cuyo propósito -recuerda el PNUD- es 'salvar vidas'.


¿SABÍAS QUE. . .?


• 9 de cada 10 muertos en una guerra son civiles.
• 1,07 billones de euros (178 mil millones de pesetas) se dedican anualmente al gasto militar en el mundo.
• Con los 75.000 millones € que se han gastado los primeros meses de la guerra de Irak, se podría dar educación a todas las niñas y niños del mundo y acceso a la salud a toda la población mundial.
• Las compañías que más donaron en el 2002 al Partido Republicano son Philip Morris, Microsoft, AOL Time Warner, EXXON mobile, Walt Disney, FORD,. . . Y son esas compañías las que están reconstruyendo hoy a Irak. • Los países que más armas de destrucción masiva tienen son EUA y Reino Unido. Estados Unidos mantiene 480 armas nucleares repartidas en diferentes bases en Europa.
• EUA tiene 750 bases militares en 120 países.
FUENTE: Expresiones. Febrero 05.

DINERO DEL NORTE. TROPAS DEL SUR.


El presupuesto ordinario de Naciones Unidas para las misiones de paz es de 2.960 millones de dólares en el periodo de julio 2004 a junio 2005.

EEUU aporta 341 millones y España 34 millones. En la actualidad la ONU tiene desplegados 62.298 soldados, más 11.124 civiles y 1.675 políticos en acciones directas de pacificación. (Liberia, Sierra Leona, Costa de Marfil, Bangladesh, Pakistán,. . .) La mayor parte de los soldados provienen de Bangladesh, Pakistán, Nigeria, Etiopía, Ghana, India, Nepal, Uruguay,. . .
FUENTE: EL PAÍS. Nov 04


Los gastos militares en 2006 alcanzan una cifra récord, más que en la Guerra Fría

El negocio de las armas vive uno de los momentos más florecientes de la historia. Año tras años las cifras que barajan diferentes organizaciones muestran un espectacular ascenso de los gastos y, también, de los beneficios, escandalosos, de la industria de la muerte.


El estudio elaborado por Intermón-Oxfam, con datos del presente año, completa el elaborado por el Instituto Internacional de Investigación para la Paz (SIPRI), con sede en Estocolmo, para presentar una realidad aterradora. Según la ONG británica, los gastos militares en el mundo en 2006 superan el monto máximo alcanzado durante la Guerra Fría, y calcula que ascenderá a 835.000 millones de euros.

Cantidad que es casi 15 veces superiores al volumen de la ayuda humanitaria internacional, asegura la organización. Esta alza de los presupuestos militares ha provocado una bonanza de la industria armamentistas sin precedentes. Así, sus 100 primeras empresas han visto aumentar en cuatro años sus ventas en un 60%. En efecto, las ventas pasaron de 157.000 millones de dólares (123.800 millones de euros) en 2000 a 268.000 millones de dólares (211.300 millones de euros) en 2004, precisó Intermón-Oxfam.

Según la ONG, en declaraciones a la Cadena Ser, estas armas son las que están alimentando los conflictos que, a su vez, son la principal causa de hambrunas en todo el mundo: el 35% de emergencias alimentarías ocurridas en los últimos años están provocadas por guerras. Entretanto, el gasto militar global sigue aumentando: si se cumplen las previsiones, los siguientes años superarán los máximos históricos alcanzados en los últimos años de la Guerra Fría.Arian Arpa, directora general de la ONG, ha señalado que los primeros responsables son los Gobierno occidentales «que permiten que los fabricantes de armas aumenten constantemente sus ventas». También ha apuntado a la responsabilidad de los particulares, señalando el dato de que cada minuto muere una persona por un disparo de arma de fuego, «que en su mayoría no están en manos de fuerzas regulares».

Iniciativa en la ONU Además, exigió a Naciones Unidas la elaboración de un tratado internacional que regule el comercio de armas. «El problema es que las armas están en manos de quien no debería», ya que a su entender, estas armas deberían estar sólo bajo control de «fuerzas regulares de Estados democráticos».Al respecto, un grupo de siete países, Gran Bretaña, Argentina, Australia, Costa Rica, Finlandia, Japón y Kenia busca el apoyo de la Asamblea General de la ONU para lograr un tratado que prohíba las ventas de armas a países que violan los derechos humanos, los embargos de armas o cometen genocidio.La cuestión tiene su miga, ya Gran Bretaña, por ejemplo, es acusada por distintos actores internacionales de genocidio en Irak y, además, es un gran exportador de armas, por lo que se hace difícil entender su supuesta ética en el negocio de las armas y su política internacional, criticada incluso en el seno del partido gobernante.Por su parte, el SIPRI ofreció los datos correspondientes a 2005 el pasado mes de junio del 2006.

Según la organización, los gastos militares en el mundo en 2005 llegaron a un billón 118.000 millones de dólares, y el primer consumidor de armamento fue EEUU, con 48% de lo invertido a nivel mundial.De acuerdo con el informe anual del SIPRI sobre la producción armamentista y el desarme, los gastos mundiales en armamento aumentaron 34% frente a los de 2004, y la cifra equivale a un desembolso de 173 dólares per cápita. El informe indicó que el 80% de los gastos militares adicionales en 2005 correspondió a EEUU.

Para Washington, el gasto realizado en 2005 representó un incremento de 1% respecto de 2004, mientras su presupuesto de defensa alcanzó 1.604 dólares por ciudadano. A EEUU le seguían en 2005, muy de lejos, Gran Bretaña, Francia, Japón y China, con apenas 4 y 5% del gasto mundial. Respecto de las exportaciones de armamento, el SIPRI constató que sigue la tendencia al alza con un volumen de entre 44.000 a 53.000 millones de dólares, y los principales exportadores son desde 2001 Rusia y EEUU, cada uno con una cuota de mercado de alrededor de 30%. A ellos les siguen, a mucha distancia: Francia, Alemania y Gran Bretaña, con 20% entre los tres.

La pobreza, una amenaza mayor En opinión del centro de investigación británico independiente Oxford Research Group, la prioridad dada a la «guerra contra el terror» distrae a los políticos de los verdaderos problemas que representan «una verdadera amenaza, duradera y destructiva», mayor que el «terrorismo internacional». Entre estas amenazas menciona a la pobreza, la desigualdad comercial, la militarización global, la competencia por los recursos y el cambio climático.

Guerras actuales y gasto militar

El colectivo antimilitarista Gasteizkoak acabamos de publicar el informe sobre el gasto militar correspondiente al año 2006. En esta ocasión en colaboración con STEE-EILAS y relacionado con la escasez de presupuestos para mejorar la calidad de la educación. El viejo eslogan «gastos militares para gastos sociales».

Las cantidades que se aportan son muy elevadas y, lo que es peor, siguen creciendo progresivamente año tras año: En la CAPV, el gasto militar calculado para el 2006 es de 1.656,78 millones de euros. Y si miramos al Estado español, la cantidad asciende a la friolera de 21.208,19 millones.

A modo de conclusión constatamos que con ese gasto militar se podrían cubrir los 1.191,15 millones de euros que STEE-EILAS calcula grosso modo como necesarios para cubrir las necesidades de la Enseñanza No Universitaria, y aún sobrarían 500 millones.

Algunas comparaciones más puntuales pueden, sin embargo, resultar significativas. Así, la aportación de la CAPV (6,24 %) a los gastos de Personal del Presupuesto del Ministerio de Defensa es de 262,84 millones de euros. Con esos sueldos militares se podrían cubrir de sobra los 229,22 millones calculados como necesarios para contratar más profesorado y con ello mejorar la ratio número de alumnos/ aula, reducir la carga lectiva, aumentar el profesorado de apoyo...

La elección parece clara: consigamos más plazas docentes eliminando sueldos militares.

De la misma manera se calcula en 677,4 millones de euros la cantidad necesaria para hacer frente a la construcción de nuevos centros educativos, obras de rehabilitación, dotación de material mobiliario... en la Enseñanza No Universitaria.

Esa cantidad se cubriría simplemente con que la CAPV dejara de aportar su contribución a dos programas concretos de armamento: el Avión de Combate Europeo EF-2000 (547,12 millones) y la Fragata F-100 (130,33 millones). Teniendo en cuenta que la CAPV contribuye anualmente a los principales programas españoles de armamentos asciende a 1.142,36 millones de euros,

¿contribuimos a financiar aviones para la guerra o construimos las nuevas escuelas que necesitamos?

Son cantidades muy altas, sin duda. Y están calculadas con bastante rigor. Pero es evidente que el gasto militar real es mucho más elevado y muy difícil de descifrar. Esto es debido a la absorbente militarización que se da en la mayoría de las órbitas del poder, de la política, de la economía.

Hoy por hoy, con la globalización y el gobierno del mundo por parte del Imperio de EEUU, todos y todas sabemos que el poder está en manos de las multinacionales del armamento y del petróleo. Y desconocemos las cantidades ingentes que gastan en desarrollo tecnológico para sus proyectos de sofisticadas armas, en las innumerables formas de aumentar el control social sobre las poblaciones, etc.

Son gastos militares los destinados a la investigación, fundamentalmente militar, en detrimento de la civil de utilidad social. Y esto con el apoyo de la mayoría de los estados y de buena parte de las grandes y pequeñas universidades del mundo. Son también gastos militares (aunque no estén incluidos en los datos que aportamos) los dedicados por muchos medios de comunicación a la guerra psicológica y de intoxicación que mantienen continuamente. Todo al servicio del Imperio y del Poder Mundial en la sombra (esos verdaderos grupos de poder compuestos por puñados de personas cuyas riquezas e influencias determinan, por encima del poder político, las decisiones que afectan al mundo).

En nombre de la seguridad y del progreso tenemos guerras manifiestamente declaradas. Pero también otras muchas que intentan camuflarnos con diferentes disfraces. Así, nos encontramos con las guerras humanitarias, las guerras comerciales, los bloqueos, las guerras tecnológicas por el control de recursos, guerras geoestratégicas por el dominio del planeta tierra... Todo ello hace que nos encontremos ante lo que se puede llamar Estado-guerra, dirigido por el Imperio.
Cuando EEUU declaró la guerra a Irak con sus absurdos engaños, Europa, la ONU y la mayoría de los países del mundo se opusieron. Pero hemos visto, estamos viendo, cómo después y por detrás, están colaborando en el botín de la guerra, del petróleo, de la reconstrucción del país destrozado. Y sobre todo en el gran negocio de la fabricación y comercio de armamento.

Con la excusa de la seguridad y de la lucha contra el terrorismo, aceptamos el inmenso montante del gasto militar en el mundo. Aunque sea a cambio de que no haya dinero ni medios para solucionar los grandes problemas, que sobre todo se ceban en los países más pobres: la emigración forzada, el hambre, la contaminación, las muertes por enfermedades fácilmente curables, la esquilmación de recursos naturales... En definitiva, la muerte progresiva, o asesinato, de tres cuartas partes del planeta.

Decía Carlo Frabetti en “Rebelión”:

«El terrorismo es la guerra de los pobres, pero en cambio, la guerra es el terrorismo de los poderosos, el terrorismo de los ricos».

Intentan vendernos que el objetivo fundamental de la política estadounidense es hacer frente a la amenaza terrorista. Evidentemente esto no es más que un pretexto en su esfuerzo por expandir y fortalecer el modelo capitalista estadounidense hasta el último rincón del planeta. Sólo le preocupa defender la cuenta corriente de sus amistades petroleras, armamentistas...
Finalmente, quiero hacer una llamada de atención a la población mundial, que puede entender este mensaje mejor que nadie: ni las guerras ni los grandes males que padece hoy la humanidad se solucionarán de la mano ni de los estados ni de los partidos; sólo lo lograrán los pueblos que luchan y no delegan en quienes les dirigen.

HAMBRE, AGUA Y ENERGÍA.

Con 19 billones de dólares al año durante 10 años se puede eliminar el hambre y la inseguridad alimentaría mundial. Con 10 billones de dólares anuales durante 10 años se puede proveer de agua potable a 1,75 billones de personas. Con 17 billones de dólares anuales durante 10 años se puede proveer de energía renovable para el mundo y se limpiaría la contaminación climática actual (nuclear, carbón, petróleo y gas).
FUENTE: Huelga Mundial de Mujeres.

MILITARISMO, GUERRA Y VULNERABILIDAD.

Las guerras tienen un impacto importante sobre la vulnerabilidad de la mayoría de los habitantes de los países que las sufren. En África la mitad de su población, con dificultades de acceder al alimento, se ha visto afectada en algún momento, y de alguna forma, por la guerra. La militarización previa a los conflictos y la posterior destrucción de las estructuras económicas y sociales contribuyen de manera definitiva al incremento de la vulnerabilidad.

REHENES DE LA LOGICA DE LA GUERRA

* Los gastos militares en el mundo (1.000.000 millones de U$ a principio del nuevo siglo) suponen una inversión 60 veces superior a la que seria necesaria realizar para cubrir las necesidades de toda la población mundial en Salud y Nutrición.

* Destruir una mina antipersonal cuesta entre 100 y 300 veces más que fabricarlas. En Angola y Camboya hay más minas que personas.

* En la actualidad más de 23 millones de personas en el mundo forman los diversos ejércitos regulares o irregulares, de los que más de 300.000 son niños y niñas/soldado.

* Hay casi 40 millones de personas refugiadas en el mundo, a causa de las guerras y las catástrofes, la mitad en sus propios países

LA MILITARIZACIÓN

La militarización tiene dos aspectos complementarios: El aumento de los gastos militares y la intromisión del estamento castrense en asuntos políticos y económicos propios de la esfera civil.

El primero de ellos fuerza a reducir los presupuestos que potencian el bienestar y el desarrollo económico, además de suponer una perdida importante de divisas por la importación y un aumento de la deuda externa.

El segundo militariza la política. La colonización y los posteriores procesos de descolonización dejo a los gobiernos resultantes en manos militares, que en conexión directa, cuando no formando parte fundamental, con los medios financieros y las redes del comercio de armas, se convirtieron en canteras de “líderes políticos”.
(Los procesos de independencia llevados a cabo han supuesto que la proporción entre gastos militares y gastos sociales en África aumentaran del 27% en 1960 al 43% en 1991.- PNUD 1996).

CONSECUENCIAS DE LA MILITARIZACION SOCIAL

Los gobiernos militares aumentan los presupuestos de defensa y con ello su influencia y la militarización social. Con frecuencia esto se concreta en un aumento de la represión política, acompañado de marginación de los sectores empobrecidos que conduce a la miseria y al hambre. El autoritarismo derivado de la militarización y la guerra supone la pérdida de recursos de amplios sectores de población e imposibilita las políticas públicas que protegen a los más débiles.
La guerra aumenta el número de personas que deben de ser alimentadas y disminuye el de aquellas que trabajan y producen alimentos. Además provocan perdedores, que obligados a malvender o desprenderse a la fuerza de sus pertenencias acrecienta la desigualdad. El despoblamiento forzoso permite a militares, comerciantes y elites políticas adueñarse de los recursos locales y enriquecerse con su comercialización.

LA PERVERSION DEL ARMAMENTISMO

Las armas que alimentan las guerras se comercializan con absoluto secretismo y falta de información por intereses geoestrategicos o para evitar que se conozcan las ventas a países en conflicto o en los que no se respetan los derechos humanos. España ha venido vendiendo material militar a alguno de los países más pobres del mundo, o en conflicto, (Zimbabwe, Santo Tomé, Somalia, Jordania, Lesotho, Sudan, Uganda, Marruecos, etc.), utilizando incluso para ello cantidades provenientes de los créditos del Fondo de Ayuda al Desarrollo, FAD, incluidos en la escasa aportación que se destina para Ayuda Oficial para el Desarrollo.

Fuente: EntrePueblos
http://www.pangea.org/epueblos


NIÑOS SOLDADOS.

El Informe Global sobre Niños Soldados 2004 analiza tendencias y acontecimientos registrados desde el año 2001 en 196 países. Pese a que se han observado algunas mejoras, en muchos países la situación ha quedado estancada o se ha deteriorado. La finalización de las guerras que afectaron a Afganistán, Angola y Sierra Leona condujo a la desmovilización de 40,000 niños, pero más de 25,000 menores fueron reclutados solamente en los conflictos que se libran en Costa de Marfil y Sudán.

Los grupos armados tanto los paramilitares respaldados por los gobiernos como las fuerzas de oposición son los principales culpables del reclutamiento y uso de niños soldados. En al menos 21 conflictos, decenas de grupos han reclutado a unos 300.000 menores desde 2001, obligándolos a combatir, entrenándolos en el uso de armas y explosivos y sometiéndolos a violaciones, otros actos de violencia y trabajos forzados.

Los menores son secuestrados en la calle, sacados de las aulas o de campos de refugiados o forzados a abandonar sus casas a punta de pistola, pero también hay "voluntarios", niños que se unen a las guerrillas ante la desintegración de las familias a causa del conflicto y la pobreza. El reclutamiento de menores es crimen de guerra Los gobiernos de países como Burundi, Estados Unidos, la República Democrática del Congo, Myanmar y Sudán han utilizado a niños en primera línea. Otros, como Colombia, Uganda y Zimbabue, han respaldado a grupos paramilitares y milicias que empleaban niños soldados. En países como Indonesia y Nepal, las fuerzas gubernamentales han utilizado a niños como informantes, espías y mensajeros.

Algunos gobiernos, como los de Burundi, la Federación Rusa e Indonesia, han dado muerte, torturado o detenido arbitrariamente a niños de los que se sospechaba que apoyaban a la oposición armada. Durante 2003, Estados Unidos detuvo sin cargos como prisioneros de guerra a más de 280 niños, incluidos combatientes ilegales a los que se negó la protección de la ley estadounidense y el derecho internacional en la bahía de Guantánamo, en Cuba. Las fuerzas israelíes han torturado o amenazado a niños detenidos para forzarlos a convertirse en informantes. Al menos 60 gobiernos, entre ellos los de Alemania, Australia, Austria, Estados Unidos, Países Bajos y Reino Unido, siguen reclutando legalmente a niños de 16 y 17 años.

INVERTIR EN PAZ: SOLUCION LOGICA
Texto: Marta Iglesias


El año 2000 fue bautizado como el "Año Internacional de la Cultura de Paz".

Sin embargo, por cuarto año consecutivo ha vuelto a crecer el comercio de armas en el mundo y los gastos militares. ¿Es una utopía la reducción de inversiones en armas y la reinversión de ese dinero en educación, salud y nutrición?

Afirma el escritor Eduardo Galeano que "comparando los datos de diversos organismos internacionales (PNUD, UNICEF, FAO, OMS, International Institute for Strategic Studies) se llega a la conclusión de que el dinero que el mundo destina a gastos militares durante once días alcanzaría para alimentar y curar a todos los niños hambrientos y enfermos del planeta, y sobrarían 354 días para el noble oficio de matar".

Y es que, efectivamente, los gastos militares en el mundo suponen una inversión 60 veces superior a la que sería necesaria realizar en Salud y Nutrición básica para cubrir las necesidades de toda la población mundial. Un pequeño ejemplo ilustrativo: con el valor de un submarino nuclear se podría pagar un programa de vacunación para todos los niños y niñas del mundo.

Pero, ¿alguna vez el gasto militar se ha reducido en el mundo?
En 1994 el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) estimó que era la primera vez en décadas que disminuían los gastos en armamento. Se sugirió entonces destinar ese dinero a gastos sociales y de desarrollo, y al planteamiento se denominó Dividendo de Paz.

Aunque ese ahorro de 1994 no llegó a invertirse en desarrollo humano, el concepto sobrevivió y el Año Internacional de Cultura de Paz lo recupera la Coordinadora de ONG de Desarrollo.
La campaña consiste en hacernos ver que reducir los gastos en armamento no es sólo cuestión de conciencia solidaria, sino también de sentido común.


El Responsable de Comunicación de la Coordinadora, Jesús Barcos, argumenta que "muchas veces, para revestir de legitimidad y necesidad las intervenciones militares, los gobiernos de toda corte todavía recurren a una equivalencia engañosa y letal, la de la autoestima colectiva.
A más ejército, más prestigio del país; a más belicosos, más vitalidad nacional.


Y lamentablemente, en ocasiones, el mensaje cala en la sociedad. Por eso, es preciso ser precavidos cuando se habla de intervenciones "humanitarias". Las más remotas invasiones, pasando por el colonialismo, hasta todo tipo de conflictos, se han revestido de causas nobles. Hay que analizar con detalle las consecuencias de cada intervención "humanitaria", qué beneficios humanos acarrea, si produce víctimas, y qué costes humanos y económicos supone". Y ese sentirse agredido e invertir en armas se da tanto en el primer mundo como en el tercero.

En estos últimos, los riesgos de muerte debido a desnutrición o falta de higiene son treinta veces mayores al riesgo de muerte en una guerra, pero por media estos países cuentan con veinte soldados por cada médico. Burundi, sin ir más lejos, gasta en defensa el 41% de su PNB según afirma el PNUD. Si seguimos apelando al sentido común, la venta de minas es otro ejemplo: destruir una de ellas cuesta entre 100 y 300 veces más que fabricarla. Estas terroríficas armas, que siguen actuando ajenas al fin de un conflicto, hacen que cada mes más de 2.000 personas mueran o queden mutiladas. Resulta ilógico que un país las venda y luego dedique parte de sus recursos a desactivarlas, como ayuda humanitaria.

Pero todavía resulta más chocante la hipocresía. Seis países controlan casi el 90% de las armas mundiales: EEUU (48%), Rusia (13%), Inglaterra (8%), Francia (7%), Alemania (6%) y China (3%).
"Es muy significativo -indica Tica Font, experta en desarme de la ONG Justicia y Pau- que salvo Alemania, los otros cinco son los miembros permanentes del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, con derecho a veto, en un organismo internacional que tiene que velar por la paz, los que deciden establecer las misiones de paz, y sancionar a los países que vulneran tratados y derechos".


Mientras, los países que se dedican al negocio de armas siguen teniendo necesidades. Jesús Barcos, pone los ejemplos: "Mientras Estados Unidos continua bombardeando Irak, se multiplican los norteamericanos excluidos del sistema. Uno de cada cuatro niños y uno de cada cinco ancianos vive en la pobreza, el peor historial de los países de la OCDE. Con disminuir un 5% el gasto en armamento se aseguraría el acceso universal de los estadounidenses a los servicios básicos de salud. Mientras Rusia arrasaba Chechenia, 60.000 niños y niñas moscovitas duerman en la calle. En la capital rusa 700.000 niños sobreviven en orfanatos, y sólo el 5% carece de padres."



Boletín número 31 del boletín Gastos Militares y Necesidades Sociales.

LATINOAMÉRICA SE REARMA.

Chile, Venezuela y Brasil lideran el gasto militar, con un salto tecnológico que puede desequilibrar la región.

Ecuador, Chile y Colombia son los tres países que en 2005 dedicaron más porcentaje de su producto interior bruto (PIB) a gastos de defensa. Los tres países citados están en torno al 3,5%, algo que contrasta con el 1,13% de Argentina, o el 0,43% de México.

Los países que más han gastado en compras para defensa son, de acuerdo con International Institute for Strategic Studies (IISS) y el Centro para la Apertura y el Desarrollo de América Latina (Cedal), Chile y Venezuela, con 2.785 y 2.200 millones de dólares (2.221 y 1.754 millones de euros), respectivamente, seguidos por Brasil, con 1.342 millones (1.070 millones), y muy lejos de los 80 millones de dólares (64 millones de euros) invertidos por Argentina.

Estados Unidos, España, Holanda, Francia y Rusia son los mayores proveedores de armas a Suramérica según los datos del CEDAL (Centro para la Apertura y el Desarrollo de América Latina) y del IISS (Instituto Internacional de Estudios Estratégicos).
FUENTE: El País. Mayo 2006


Tabla 1. Gasto en defensa durante el año 2002 en millones de dólares
Región/Países Gasto Militar Total Porcentual

Total global 842.717 100
Argentina 1.386 0,16
Brasil 9.651 1,15
Uruguay 212 0,03
Paraguay 54 0,01

Total MERCOSUR 11.303 1,34

Bolivia 119 0,01
Chile 2.557 0,30
Colombia 2.840 0,34
Ecuador 685 0,08
Guyana 5 0,00
Perú 865 0,10
Surinam 8 0,00
Venezuela 1.081 0,13

Total resto de Sudamérica 8.160 0,97

Total Sudamérica 19.463 2,31

Fuente: Centro de Estudios Nueva Mayoría con datos IISS de Londres.
Fuente: Centro de Estudios Nueva Mayoría, basado en datos propios.


El gasto militar per cápita en América del Sur es de 46,04 dólares por habitante.
Por encima del promedio están Chile, con 90,98, seguido por Uruguay, con 51,82, y Brasil, con 51,55. En el otro extremo están Guyana con 7,97, Paraguay con 8,89 y Bolivia con 15,07.
Es claro que en esta relación tiene una influencia relativa el ingreso per cápita, dado que a mayor ingreso per cápita tiende también a ser mayor el gasto en defensa per cápita.

Efectivos en las FF.AA. durante el año 2002
Región/Países Efectivos de las FF.AA. Total Porcentual
Total global 20.477.900 100

Argentina 71.400 0,35
Brasil 287.600 1,40
Uruguay 24.000 0,12
Paraguay 18.600 0,09

Total MERCOSUR 401.600 1,96

Bolivia 31.500 0,15
Chile 77.300 0,38
Colombia 200.000 0,98
Ecuador 59.500 0,29%
Guyana 1.600 0,01%
Perú 100.000 0,49%
Surinam 1.840 0,01%
Venezuela 82.300 0,40%

Total resto de Sudamérica 554.040 2,71%

Total Sudamérica 955.640 4,67%
Fuente: Centro de Estudios Nueva Mayoría con datos del IISS de Londres.
Fuente: Centro de Estudios Nueva Mayoría, basado en datos del IISS de Londres.


América del Sur es hoy una región de baja importancia estratégica para el mundo.
Respecto a sus conflictos, cabe hacer mención a la situación boliviana y las tensiones en otros países del arco andino, como Perú y Ecuador, y a la situación colombiana, uno de los problemas de seguridad de mayor perdurabilidad en la región. Bolivia es el país que plantea los mayores desafíos en un futuro cercano, dada la crisis socio-política e institucional que desembocó en la renuncia del presidente Sánchez de Losada. En el primer semestre de 2004, esta situación se suma al reclamo de recuperar soberanía sobre una porción del actual territorio chileno que le permita a ese país sudamericano contar con una salida propia al Océano Pacífico.


Sin embargo, se trata de un conflicto con bajas posibilidades de que llegue a incidir en el campo militar, quizá una muestra del modo en que actualmente la dinámica multidimensional del conflicto logra vincular amenazas estratégicas “nuevas”, que parten del conflicto socio-político interno, con amenazas “tradicionales”, como lo es una disputa clásicamente territorial.
El caso colombiano, en cambio, que está siendo dirimido desde hace ya algunos años en el campo militar, promete un afianzamiento de la línea de endurecimiento de las ofensivas contra las fuerzas insurgentes (ELN, pero especialmente las FARC) que inicia desde su asunción el Presidente Uribe.


Es en este marco que ha comenzado a plantearse la posibilidad de generar una estructura de defensa de América del Sur, como lo planteara en octubre del año pasado un miembro del Gabinete del Brasil en la reunión del Foro Iberoamérica, que tuvo lugar en ese país, y como lo hicieran, en marzo de 2004, dirigentes del Partido Socialista de Chile.

La fuerza de paz de Haití puede ser un comienzo en esta dirección, ya que a partir de julio Brasil tomará el mando de la misma, aportando un contingente de más de 1.400 hombres, mientras que Chile –que participó del contingente inicial liderado por tropas francesas y norteamericanas aportará un contingente de más de 1.000 y Argentina analizará su participación con uno de 400. La operación de Haití puede ser un primer paso fáctico hacia la constitución de una fuerza permanente en el ámbito de América del Sur, que incluso podría actuar fuera de la región, como sucede hoy en Haití.

En la perspectiva iberoamericana, la Brigada Plus Ultra, que se creó para actuar en Irak, constituyó una primera experiencia en la dirección de poder articular contingentes iberoamericanos. Cabe señalar que esta Brigada tiene mando español y unidades de este país junto con batallones de Infantería de Honduras, El Salvador y Santo Domingo y una compañía de Ingenieros de Nicaragua. Se retiren o no las tropas españolas de Irak, se trata de una primera experiencia que debe ser analizada con una visión positiva de largo plazo, pues por primera vez operaron juntas unidades orgánicas latinoamericanas y españolas en condiciones de riesgo bélico cierto.

La precipitación de la retirada española de Irak puede haber dañado la posibilidad de avanzar en esta línea, ya que dos países (Honduras y República Dominicana) parecen seguir a España y otros dos (El Salvador y Nicaragua) no.

Conclusiones:
La primera conclusión que podemos extraer de este análisis es que los países de América Latina y el Caribe en general y los de América del Sur en particular son los que gastan menos en defensa del mundo con relación a su PIB. Los 12 países de América del Sur destinan a la defensa menos del 2% de su PIB, lo que en niveles monetarios brutos representa el 2,31% del gasto militar mundial o el 5,9% del gasto en defensa de los EEUU. En el caso del Mercosur, su gasto en defensa representa nada más que el 1,34% del gasto militar mundial.

A su vez, los cuatro países del Mercosur gastan en este rubro el 1,89% de su PIB, con un gasto total de 10.848,91 millones de dólares, que es el 1,34% del gasto mundial en defensa. Sus Fuerzas Armadas tienen 401.600 efectivos, que representan el 0,18% de la población total. Brasil tiene el 54,95% del gasto militar total de la región, pero sólo el 30,09% de los efectivos. Ello implica que destina una parte importante del gasto hacia desarrollos científicamente intensivos, en los ámbitos de la tecnología nuclear y de los vectores de lanzamiento. En este contexto, los planes de reequipamiento para modernizar los aviones de caza que han decidido Brasil y Chile, así como los proyectos de renovar sus respectivas flotas, no implicarían riesgo de una carrera armamentista en la región. En cuanto al personal militar, América del Sur tiene sólo el 4,67% del total mundial y el MERCOSUR nada más que el 1,96%.

En lo referente a los conflictos estratégicos de la región, el problema que plantea los mayores desafíos en el corto plazo es el riesgo de ingobernabilidad en los países andinos, aunque dicha crisis presenta bajas posibilidades de incidir en el campo militar. El caso colombiano, en cambio, que desde hace años se dirime en la arena militar, plantea la intensificación de la estrategia contrainsurgente a través de la vía armada.
El debate sobre la posibilidad de estructurar un sistema de defensa regional o por lo menos algún tipo de fuerza regional permanente ha comenzado a plantearse. La experiencia de la fuerza de paz de Haití puede ser una primera experiencia en este sentido, por el cambio de actitud que implica por parte de Chile y Brasil, que en los años noventa fueron reacios a participar en este tipo de fuerzas, como lo es todavía México.


La comparación del gasto en defensa de América del Sur y España muestra que en términos del PIB éste país gasta menos, pero per cápita mucho más, lo que implica una capacidad tecnológica y operativa mucho mayor. En efectivos también casi duplica a América del Sur en el porcentaje de la población total incorporado a las Fuerzas Armadas.
Hacia el futuro quedan por analizar las posibilidades de articular capacidades entre el sistema de defensa español y el de Iberoamérica. La frustrada experiencia de la Brigada Plus Ultra en Irak pudo constituirse en un primer paso en este sentido.
Por Rosendo Fraga, Director del Centro de Estudios Unión para la Nueva Mayoría, 2004

LA RECUPERACION DE LA ECONOMIA MUNDIAL Y SUS LÍMITES

Los principales institutos de análisis de la coyuntura mundial han aceptado el diagnóstico que acusa una recuperación más o menos sostenible de la economía mundial. Parece claro que la baja de la tasa de interés en Estados Unidos, Europa y Japón ha asegurado la vuelta a las inversiones en las bolsas y la alimentación de las empresas con recursos para retomar las inversiones.
Al mismo tiempo, el aumento de los gastos públicos norteamericanos con la creación de un déficit fiscal colosal, sobretodo para los gastos militares y ‘antiterroristas’ así como para la ‘reconstrucción’ del Irak, ha generado un aumento colosal de demanda.


Esta demanda aumentada se transforma en una demanda internacional y revierte hacia el sector externo produciendo un déficit comercial gigantesco, superior al colosal déficit de los años de 1980.
Como se ve, la recuperación económica se apoya una vez más en colosales desequilibrios macroeconómicos y no en los equilibrios macroeconómicos que tanto recomiendan los economistas de orientación neoliberal. Aún cuando sean ellos quienes dirigen las políticas económicas, frente la imposibilidad de poner en práctica sus principios doctrinarios, inspirados en modelos ‘teóricos’ totalmente falsos, se tornan ‘keynesianos’ pragmáticos para poner sus economías en funcionamiento.


Solo escapan de estos principios de acción, los economistas de las naciones dependientes, los cuales sí creen rígidamente en principios teóricos aprendidos en manuales de las universidades norteamericanas o en manuales del Fondo Monetario Internacional. Que se vea el caso de la política de establecimiento de la tasa de interés.
Mientras la Reserva Federal de Estados Unidos (FED, por sus siglas en inglés) bajó la tasa de interés pagadas por el gobierno de este país, de reflejo universal, del 6,5 al 1,0% en menos de un año para detener la recesión norteamericana que era consecuencia, sobretodo, del irresponsable aumento de la misma tasa de interés realizado por el FED, nuestros economistas locales afirman con aire de superioridad que las absurdas tasas de interés que imponen a nuestros países son un producto del mercado y no pueden ser bajadas ‘irresponsablemente’. Descubrimos así que las tasas de interés solo pueden ser aumentadas irresponsablemente… Se trata de un principio ‘científico’ muy apreciado por los especuladores.


La caída de las tasas de interés es un movimiento necesario en la economía mundial y hace parte de los factores de recuperación de la economía mundial que empieza a liberarse de la tiranía del sector financiero especulativo para retomar la dinámica productiva. Esto confirma nuestras tesis sobre el regreso de una fase a de los ciclos largos de Kondratiev a partir de 1994.
Y confirma también nuestras previsiones sobre el carácter de corto plazo de la crisis de 2000-2002, así como nuestra denuncia de que la gravedad que asumió esta crisis era producto de las políticas equivocadas, conservadoras e interesadas del FED, expresadas sobretodo en el aumento de la tasa de interés para hacer ‘aterrizar’ la economía norteamericana que estaría amenazada por una inflación que nunca vino ni vendrá a corto plazo pues nos encontramos claramente en una coyuntura deflacionaria.


No era necesario, por tanto, un desequilibrio fiscal tan agudo, como el que generó la aventura militarista del gobierno Bush, para recuperar la economía norteamericana. El se convierte más bien en un grave problema para la sana recuperación. Obliga, por ejemplo, a mantener una enorme deuda pública que llena los mercados financieros de títulos del gobierno norteamericano creando una peligrosa fuente de especulación financiera.

El déficit afecta también la credibilidad del dólar, ya desestabilizada por el gigantesco déficit comercial de este país, aumentado por los nuevos gastos militares en el exterior y otros gastos que se hacen cada vez más pesados para una balanza de pagos marcada por situaciones negativas generalizadas.
Es necesario acordarse de que, desde la década del 1980, los Estados Unidos vienen acumulando una deuda externa colosal que pone en cuestión cada vez más la confianza en su moneda. Esta situación ha sido saneada hasta el momento a través de la entrada masiva de capitales del exterior para cubrir el déficit de su balanza de pagos. Pero es creciente la desconfianza en contra de los títulos de la deuda pública norteamericana y es creciente también el miedo a invertir en una moneda que está gravemente amenazada de desvalorización.


Todo indica por lo tanto que la crisis del dólar y su brutal desvalorización deberá dominar el horizonte del sistema financiero internacional en los próximos quince años, es decir en el tiempo suficiente para que los países que hicieron sus reservas en dólares se desprendan de las mismas buscando de manera creciente el oro y otros mecanismos de defensa de sus activos, lo que incluye inclusive las nuevas monedas fuertes internacionales, particularmente el euro.

En el caso asiático, la fortaleza del yen japonés y la resistencia de la China en devaluar el yuan apuntan a una lucha entre monedas en los próximos quince años que terminará necesariamente en una amplia devaluación del dólar y la pérdida definitiva de su condición de moneda mundial.
Es necesario señalar también que la fuerza que conserva el dólar en un cuadro tan desfavorable deviene de la importancia del déficit comercial norteamericano en la formación de la liquidez mundial. Los superávit comerciales de los exportadores a los EE.UU. alimentan de dólares los stocks de las reservas mundiales. Pero ese mismo déficit aumenta la debilidad del dólar a mediano y largo plazo.


Los déficit fiscal y comercial fueron el principal instrumento para la recuperación del poder hegemónico de la economía norteamericana, después de la derrota del Vietnam y la crisis del dólar en 1973.
Al mismo tiempo esta recuperación fue ayudada por los gastos en ciencia y tecnología orientados básicamente hacia la recuperación del poder militar norteamericano en el mundo y se basó en la entrada de capitales de todo el mundo para adquirir los títulos de la deuda pública de EE.UU.
En la década del 90, estos capitales fueron atraídos sobretodo por la ultra valorización de la bolsa norteamericana. En los años 2003-4 no hubo intereses altos para atraer capitales y la valorización de la bolsa deberá ser limitada por el miedo de la desvalorización del dólar.
No podemos esperar por lo tanto una recuperación extremamente sólida y poderosa. Nada que pueda compararse con los años dorados del post II Guerra Mundial. Pero tendremos los fenómenos fundamentales del crecimiento chino, hindú y asiático en general (incluyendo Siberia y las Coreas) que producirá una economía nueva en el mundo, una nueva frontera económica con creciente integración regional.


Habría que agregar, sin embargo, otro elemento a este escenario. Se trata de la disminución del tiempo de trabajo necesario para producir los productos industriales lo que tiende a generar, ante la falta de una disminución de la jornada de trabajo correspondiente al aumento de la productividad, una drástica disminución de la mano de obra industrial.

Es ridículo ver cómo se habla de una crisis de las previsiones sociales y de los gastos públicos en un momento en el cual la humanidad produce un excedente económico tan colosal. Es absurdo también constatar que, en esta fase de la historia humana aumentan tan fuertemente las poblaciones pobres del mundo.
La única explicación para esta crisis irracional es la injusta distribución de los frutos del progreso tecnológico y científico en el mundo, patrocinada por una injusta distribución del ingreso en cada región y en cada nación y entre las regiones y naciones.


Pero se trata también de una injusta distribución del ingreso entre los varios sectores económicos permitiendo que el capital financiero se apodere de la mayor parte de la riqueza generada en el mundo a través sobretodo de la intervención de los Estados nacionales que captan recursos de toda la población para transferirlos hacia el sector financiero a través de la negociación de unas deudas públicas colosales creadas nada más para favorecer el capital financiero mundial.

Lo grave de esta situación es no solamente la debilidad de la capacidad de los Estados para atender las necesidades de las poblaciones. Es, sobretodo, la posesión de gigantescos excedentes por un grupo de intereses, defendidos por ‘técnicos’ al servicio de los mismos, que imponen una corrupción generalizada dentro de las corporaciones privadas y sobretodo de la administración pública.

El clima intelectual, moral y ético de esta sociedad solo puede ser el más negativo posible. La angustia de la lucha por la supervivencia se hace más penetrante cuando la violencia se convierte en el camino de la competición económica con la expansión de los negocios ilegales, las ‘gangs’ de todo tipo y las formas de corrupción estatal y privada.

La desesperanza y el cinismo que se desarrolla en este ambiente conducen a una filosofía del desánimo y del pragmatismo que ridiculiza el heroísmo y la voluntad transformadora que no logra convertirse en renta. Este es talvez el efecto más brutal de este ambiente ideológico y cultural: nada se puede esperar de una humanidad que no cree en su poder de transformación, máxime cuando ella traspasa sus límites cada día con el avance de la ciencia y la tecnología, en una permanente y multifacética revolución.

Articulo escrito por Theotonio Dos Santos, profesor de la Universidad Federal Fluminense. Coordinador de la Cátedra y Red sobre Economía Global y Desarrollo Sostenible de la UNESCO. Su último libro es Teoría de la Dependencia: Balance y Perspectivas, Plaza & Janés.


DIVIDENDO PARA LA PAZ

El Dividendo para la Paz es la utilización alternativa de los recursos invertidos actualmente en gastos militares para cubrir las necesidades sociales, de paz, ambientales y humanas de nuestras sociedades, tanto de las que viven en los países del Norte como los del Sur.


Los gastos militares son un freno al desarrollo, las armas tienen consecuencias perversas para las sociedades; destruyen la vida humana, favorecen los conflictos, empobrecen a muchos países y personas…

Promover una Cultura de Paz es exigir que los países se aseguren un porvenir mejor dejando de invertir en guerra y dedicándose al bienestar de sus ciudadanos y ciudadanas.

Ya en 1994, el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) realizaba un Informe que estimaba que entre los años 1987-1994, por primera vez en muchas décadas, los gastos militares mundiales habían disminuido más de un 3% anual, produciendo de esta manera un teórico “DIVIDENDO DE PAZ” acumulado de 935.000 millones de dólares.

De esta cantidad, más de 800.000 millones correspondían a los llamados países industrializados.
Los recursos ahorrados con esta disminución de los gastos militares no se dedicaron al gasto social, ni a salvaguardar el medio ambiente, ni a impulsar unas relaciones internacionales basadas, tras el fin de la Guerra Fría, en la amistad y cooperación entre los pueblos. Tampoco se dedicaron a la solución pacífica de los conflictos.


Sin embargo, la propuesta que se conoce desde entonces como Dividendo de Paz, sigue estando más vigente y actual que nunca, sobre todo ahora que por sexto año consecutivo han vuelto a crecer el comercio de armas en el mundo y los gastos militares (a pesar de que en Rusia hayan descendido un 55%). Progresivamente los países más poderosos apuestan por resolver los conflictos con el uso de la fuerza armada; ejemplos muy claros son los casos de Yugoslavia y Chechenia.

La idea del Dividendo de Paz descansa sobre unos hechos y unos principios muy difícilmente refutables y cercanos al mismo sentido común:

Se gastan sumas desmesuradas para mantener enormes maquinarias militares (16 países de la OTAN, según datos referidos a 1997, sumaban unos presupuestos de defensa de 465,5 mil millones de dólares que corresponden al 58% del total mundial).

Existen millones de personas movilizadas como soldados, de los cuales se estima que 300.000 son niños y niñas.

En los países en desarrollo es mucho más fácil y probable morir por las carencias de las políticas sanitarias de esos países (falta de higiene, desnutrición) que morir por un hipotético ataque lanzado por un estado extranjero (el riesgo es 30 veces superior). Sin embargo, como media estos países cuentan con veinte soldados por cada médico, y con demasiada frecuencia, estos soldados se vuelven en contra de la población; mientras que a comienzos del siglo XX alrededor del 90% de las víctimas de las guerras eran soldados, hoy, ese mismo 90% está integrado por civiles.

Las armas son un freno al desarrollo y no representan ningún avance económico real (salvo para el escaso número de empresas y gobiernos que controlan su producción y comercian con ellas).
También, desde el punto de vista ético, las armas tienen unas consecuencias perversas en la sociedad: por su carácter de destrucción de la vida humana y de los ecosistemas, así como por su gran contribución al empobrecimiento de los países del sur a través del endeudamiento que provocan las importaciones de material militar desde los países del norte. Los países del norte vendemos armas que los países del sur no pueden afrontar económicamente si no es prescindiendo de cubrir otras necesidades realmente básicas. Estos países se endeudan con nosotros... luego les exigimos el pago de la deuda a la que hemos contribuido... vendiendo además cosas que destruyen a estos países.


El gasto militar de África Subsahariana sigue superando los 8.000 millones de dólares. Burundi es uno de tantos ejemplos: según el PNUD, gasta en “defensa” el 41% de su PNB. Entre 1990-95 los gastos militares de América Latina aumentaron en términos absolutos en 6.500 millones de dólares. En el mismo Estado Español, el gasto militar global (que no incluye sólo el presupuesto del Ministerio de Defensa) supera el presupuesto de los Ministerios de Agricultura, Industria y Medio Ambiente juntos. Se han disparado los compromisos de Defensa para compra de armamento en los próximos años.

La investigación militar supera de manera escandalosa lo que se invierte en investigación en otros campos de carácter social. Así, el gasto previsto para el año 2000 en investigación armamentista, según el último informe de la Cátedra UNESCO sobre Paz, supone el 41,2% de todo el gasto en investigación y desarrollo del Estado.
Tampoco hay que olvidar que, en la reciente guerra de Yugoslavia, España había gastado, desde enero hasta agosto de 1999, el 1,3% de su PIB. Sin embargo, dedicó a AOD (Ayuda Oficial al Desarrollo) el 0,26% del PIB.


Frente a esta realidad planteamos:

¿Por qué no invertir todo, o al menos una parte de este potencial económico para resolver las necesidades básicas de toda la población mundial?

¿Por qué no asumir, de una vez, que es ciertamente más racional y eficaz resolver las causas de los conflictos y de las enormes injusticias mediante la prevención, que pretender después “controlarlos”, echando la mayoría de las veces leña al fuego?

Hablar del Dividendo de Paz, de la utilización alternativa de los recursos invertidos actualmente en gastos militares para cubrir las necesidades sociales, humanas y ambientales en nuestras sociedades industrializadas y en los países del Sur es, a fin de cuentas, hablar de Desarrollo y Libertad.

Y yo... ¿qué puedo hacer?

Difundir estos hechos, darlos a conocer en tu entorno, entre tus amigos y conocidos, en tu lugar de estudio o de trabajo, en tu barrio.


Dar a conocer también que existe una alternativa, que el gasto puede reorientarse, redirigirse.

Intentar ponerte en contacto con medios de comunicación que se hagan eco de la campaña por el Dividendo para la Paz. Periódicos, revistas, programas de radio...

Contactar con más gente de tu ciudad o de tu país que también piense como tú (recuerda que Internet también es un poderoso medio de encuentro), y organizarte con ellos para posibles manifestaciones, o para reunir firmas que le reclamen al presidente del gobierno de tu país una reducción del gasto en armas.

Apoyar a organizaciones o asociaciones pacifistas de tu país, enterarte de las posibles maneras de colaborar con ellas...

Y no perder las ganas aunque los frutos de tu esfuerzo tarden en llegar... porque todo lo bueno tarda en llegar... pero siempre merece la pena!

Y recuerda...

Cuando soñamos solos, es simplemente un sueño;
Cuando soñamos juntos, comienza una realidad.


Y para cerrar esta parte de mi Editorial algunas preguntas:

¿Para que se arman los militares del mundo?


¿Para que se arman las fuerzas armadas de los continentes pobres (África, Asia, Latino América, por ejemplo)?

¿Cuál es el objetivo de un militar en su profesión?

¿Tiene la Defensa del territorio prioridad sobre los problemas del país como un todo?

¿Será para defenderse de los extraterrestres o para matarnos entre nosotros mismos, los seres humanos, “los homo sapiens”?

Sabemos que los otros animales, los irracionales como les llamamos, matan para comer y ¿el hombre mata para comer, o mata por deporte, o por placer?
2º. Tema de este Editorial es la venta de medicamentos falsificados que llegan a nuestro continente y que alteran el tratamiento dado a los pacientes por sus médicos tratantes y que pueden conducirlos a la muerte por la avaricia y la impudicia de unos pocos sinvergüenzas.

UN NEGOCIO MUY RENTABLE, PERO PARA LOS ENFERMOS UNA POSIBILIDAD DE MUERTE.


Colombia exhibió por años el desarrollo de una industria pirata de medicamentos. Criminales encapsulaban "alternativas terapéuticas" en cajas recicladas de fármacos populares, con las que engañaban a consumidores en droguerías y farmacias clandestinas. En Venezuela, el problema se percibía como un asunto ajeno, hasta hoy.

La industria farmacéutica venezolana creció en 2005. Las ventas del sector alcanzaron su máximo histórico al superar, según la organización International Marketing Service (IMS), los 2 millardos de dólares en facturación en los últimos 12 meses. La cifra convierte a Venezuela en el principal mercado de la región andina, pero la bonanza de los laboratorios, nacionales e internacionales, que operan en el territorio trajo también la incursión cada día más alarmante de medicamentos falsificados.

Los entes gubernamentales desconocen la magnitud del flagelo. Al otro lado de la frontera, Colombia exhibió durante años el desarrollo de una red de laboratorios clandestinos que encapsulaban sustancias adulteradas o productos neutros –como talco– para emular al contenido de fármacos comerciales.
Para ese entonces la arrogancia local impulsó la creencia de que se trataba un asunto extranjero, ajeno a la idiosincrasia nacional. No obstante, los medicamentos piratas cruzan las fronteras no sólo desde Colombia sino desde infinidad de territorios que encuentran en Venezuela una nación virgen para el delito.


El panorama es el resultado de las charlas realizadas en el marco del I Foro Latinoamericano para la Contención de los Medicamentos Falsificados y otros Ilícitos Farmacéuticos, que se efectuó en Caracas. Edwin Velásquez, presidente de la Cámara Venezolana de Medicamentos (Caveme), explica que el flagelo está creciendo vertiginosamente en todos los países, sin respetar grados de desarrollo ni ubicación geográfica, hasta convertirse en un problema de salud pública que, en el mejor de los casos, no resuelve el malestar de los pacientes, pero que en el peor escenario, puede costarle la vida.

El balance estadístico, aunque representa un subcenso de la verdadera magnitud, refleja el progreso de una situación alarmante en el país. Se trata de un problema de salud pública que puede afectar a cualquier persona debido a la profesionalización de los timadores. Los informes del Ministerio de Salud y Desarrollo Social revelados en el foro señalan la detección de ilícitos con cargamentos de marcas como Esmeron, Cefacidal, Pharmaton, Meganeubion, Losec, Albumina, Coricidin, Alivet, Solucortef, Maxipime, Miel Eucaliptal, Sevorane, Bral, Vitisival, Atamel, Ronacilina, Cataflán, Novalcina, Reduce Fat Fast, Tanfor, Targocid, Niosilin, Broxol, Fosforal, Jengimiel y Postan, en una lista que se extiende mucho más allá del margen de la hoja.
Paul Huibers, gerente general de Laboratorios Eli Lilly, explica que todos saben que existen los ilícitos en el sector farmacéutico.


Las autoridades están al tanto, pero es difícil determinar los volúmenes que movilizan las redes criminales. "En todo caso, las certezas, a mi entender, son dos: los medicamentos más atractivos para los piratas son los fármacos más vendidos de la industria y, de no ser por los ilícitos, el crecimiento de la industria hubiese sido todavía mayor".
"Las formas a través de las cuales entra este tipo de mercadería en territorio venezolano es incierta, solapada, subrepticia y, por tanto, peligrosa para la salud ante su capacidad para ser inadvertida ante las revisiones de las autoridades aduaneras y de los cuerpos de seguridad del Estado". Huibers considera que los maletineros son una amenaza, pero que las cadenas establecidas de farmacias, igual que los establecimientos de larga trayectoria, suelen brindar seguridad, pues no se arriesgan a comprar lotes de fármacos en condiciones sospechosas. "Las cadenas no son locas, en consecuencia, es muy difícil entrar en las farmacias más conocidas".
El panorama local es reducido, parcial y no hace justicia a la magnitud de la amenaza. Pero si se da un vistazo a la realidad colombiana, basta para imaginar el riesgo a la salud derivado del intercambio comercial con la desviada piratería farmacéutica.


Según Miguel Ángel Gallo, representante del Instituto Nacional de Vigilancia de Medicamentos y Alimentos (Invima) –ente gubernamental de Colombia especializado en el combate de la piratería farmacéutica, la falsificación de productos llega a 450 millardos de dólares en el mundo, lo cual equivale a aproximadamente 9 por ciento de las transacciones mundiales. De esa cifra, 35 millardos de dólares corresponden a la adulteración y falsificación de medicamentos. La cifra simple, en números, no refleja todavía el riesgo a la salud del fenómeno. Pero ¿qué representa esa estadística en los anaqueles de las droguerías o en los botiquines de los hogares? En Colombia, unos cuatro de cada 10 medicamentos provenientes del mercado negro son falsificados. Se trata de una industria de millones de dólares que produce altos volúmenes de fármacos adulterados al otro lado de la frontera.

El mundo de las estadísticas también arroja cifras relativas. Adrián Román, director ejecutivo de seguridad de Novartis y miembro del Instituto de Seguridad Farmacéutico (PSI), explica que hasta septiembre de 2005 se habían identificado 528 ilícitos farmacéuticos en el mundo, 352 casos de falsificación, 120 de contrabando y 56 robos. En el último trimestre, el flagelo terminó de superar los récords de 2004 (553 casos) y de 2003 (477 casos), y nada hace suponer –hasta ahora que en el futuro ocurra un cambio drástico en la tendencia. El problema continuará generando dolores de cabeza a la industria y las autoridades sanitarias, en especial de América Latina, región que ocupa el segundo lugar en el ranking mundial de ilícitos farmacéuticos, después de América del Norte y por delante de Asia. República Dominicana y Colombia figuran en las estadísticas del PSI como los dos focos de ilícitos farmacéuticos en el continente, segundo y tercer lugar a escala mundial, respectivamente, sólo superados por Estados Unidos, la nación que lidera la producción global de fármacos, debido a su gigantesco mercado doméstico y volúmenes de exportación para naciones en los cinco continentes.

Según Román, varios factores contribuyen al incremento de los ilícitos farmacéuticos. "Se trata de un negocio muy lucrativo, con poco riesgo, el cual tiene libertades por la falta de legislación adecuada, inacción o ausencia de programas proactivos de investigación por parte de las autoridades de salud, policiales y el sector industrial", señala.
Estela Hidalgo, directora ejecutiva de la Cámara Venezolana del Medicamento, recalcó durante el foro que los esfuerzos mancomunados debieran estar dirigidos a lograr que se denuncie, se procese la denuncia adecuadamente, se otorgue protección a los pacientes y empresas afectadas, se procure el castigo a los delincuentes y se informe a la comunidad oportunamente. El decálogo recitado por la representante gremial obedece–según explica– a la escasa colaboración observada por los laboratorios y la falta de coordinación entre el sector privado y las autoridades.


"Como gerente para la región andina, puedo decir que Venezuela está comparativamente muy bien. El problema de la piratería de medicamentos es más grave en Perú y Colombia. Me impresiona cómo en Perú, por ejemplo, la única manera de estar seguro de la destrucción de lotes de medicamentos falsificados es presenciar cómo se acata la medida. De lo contrario, en alguna fase del proceso desaparecen los productos ilícitos y vuelven al mercado. Sencillamente se sabía que tomaban las cajas clandestinas y las volvían a vender en el mercado negro", explica Marsicano.

En Venezuela –continúa– no se visualiza el problema con la misma intensidad ni mucho menos. "Los productos falsificados permanecen en un mercado negro y casi en ningún caso entran a las farmacias establecidas, situación que sí ocurre en Colombia", donde se han detectado droguerías que en los anaqueles tienen lotes de productos adulterados. En el país, según el experto, no pasa. "De todas formas, en Novartis siempre estamos a la pesquisa de medicamentos falsificados. La experiencia de la industria nos hace ser muy previsores. Nosotros sabemos que la falsificación ocurre cuando se tienen altos volúmenes de ventas de una marca en particular. Pero, en lo personal, tengo absoluta seguridad al ir a una cadena, pues los distribuidores locales se cuidan mucho de la piratería", asegura.
Reggí indicó que los objetivos de la cita serán discutir oportunidades y limitaciones de un mecanismo de colaboración internacional para combatir los medicamentos falsificados y recomendar pautas para llegar a una convención o mecanismo similar de acción coordinada a escala internacional para combatir el flagelo.
David Torres


Criterio global

Valerio Reggí, miembro de la Organización Mundial de la Salud (OMS) e invitado especial del I Foro Latinoamericano para la Contención de los Medicamentos Falsificados y otros Ilícitos Farmacéuticos, destaca que en todo el mundo existen distanciamientos conceptuales respecto a lo que es y no es un medicamento falsificado. La OMS define como medicamento falsificado a todo producto cuya presentación ha sido deliberada y engañosamente elaborada para que no refleje su contenido o su origen real, que afecta de igual manera a productos originales y a los genéricos.

Según Reggí, la definición de la OMS se fundamenta en tres pilares: la etiqueta, el origen y la identidad. Desde su perspectiva esas tres categorías incluyen la información comunicada en la etiqueta o en el envase, que no es verdadera; el fabricante o país de origen, la presencia de ingredientes activos o excipientes, el contenido y cantidad de ingredientes, especificaciones, marcas, hologramas, logos, impresiones y color que aparecen en el envase o sobre el medicamento.
El funcionario considera la definición de la OMS como un criterio amplio que, sin embargo, se reduce a la encrucijada: "Los medicamentos falsificados encontrados hasta hoy son copias de productos reales o son completamente imaginarios".


Más allá de la distinción semántica y los referentes ciertos de los fármacos originales, el común denominador de la piratería es el riesgo para la salud –añade el especialista, pues entre las características de los medicamentos falsificados se encuentra la ausencia de ingredientes activos o la presencia de un ingrediente diferente al declarado o en otras cantidades. Para Reggí, la pregunta de por qué los criminales se dedican a falsificar medicamentos tiene una respuesta simple. Los fármacos piratas son –en su opinión– fáciles de esconder y contrabandear, la demanda nunca decrece, no se necesita una inversión importante; son fáciles de trasladar y los medios de producción y los compradores no saben distinguir entre originales y falsificados a primera vista. Aunado a todos esos puntos, los sistemas de regulación son ineficaces y las sanciones establecidas resultan insuficientes. La OMC funge como un ente de guía internacional para los Estados en la lucha contra la falsificación de medicamentos. Avances en programas específicos emprendidos en el período, así como el debate de nuevas estrategias para afrontarlo, serán temas de discusión en el próximo foro de la organización, que tendrá lugar en Roma, entre el 16 y 18 de febrero de este año.

Confianza y cautela

Cataflán es el medicamento más vendido del mercado local. Según IMS, el fármaco de Novartis –cuarto laboratorio más importante del país facturó en los últimos 12 meses (informe de septiembre) 15,1 millones de dólares. El volumen de las ventas es el aliciente principal para incitar la actividad del pirata farmacéutico. Sin embargo, Luís Marsicano, gerente de mercadeo de Novartis para la región andina, se muestra tranquilo y sonriente ante el escaso riesgo de tener problemas de falsificación de Cataflán en Venezuela.


EN RUSIA SE FALSIFICAN MENOS FÁRMACOS QUE ANTES
Moscú, mayo, RIA Novosti.



Actualmente, en Rusia se falsifican menos fármacos que hace dos o tres años, según los datos de Roszdravnadzor, agencia responsable del control sobre el mercado farmacéutico.
Las falsificaciones representan ahora un 0,1% de lo que se vende en este mercado, afirma Ramil Khabraev, jefe de este organismo. En la gran mayoría de esos casos, no son placebos sino réplicas piratas de fármacos caros o los de importación, es decir, productos cuya composición química y efecto son absolutamente idénticos a los del medicamento original.


Lo que impide erradicar esa práctica del todo es la falta de estrictas definiciones legales. Los Códigos Penal y Administrativo que están en vigor en Rusia no contienen ningún artículo que contemple sanciones por la producción o venta de fármacos falsificados, de modo que los inspectores de Roszdravnadzor no pueden hacer ahora nada más sino simplemente retirar los productos piratas desde las farmacias.

AMÉRICA LATINA: PENAS MÁS DURAS PARA FRENAR LA FALSIFICACIÓN DE MEDICAMENTOS.
Editado de Nélida Fernández Alonzo.


Uno de cuatro fármacos es ilegal, El Universal (Venezuela), 2 de noviembre de 2005, Refuerzan inteligencia sanitaria por medicamentos ilícitos que inundan el país, Gestión Médica (Perú), 7 de noviembre de 2005; Miriam Posada García, Piratas, 10% de medicamentos, La Jornada (México), 9 de noviembre de 2005; Guatemala: emiten primera condena por falsificar medicamentos, Prensa Latina (Cuba), 15 de noviembre de 2005; Lluís Reales, El “top manta” de los medicamentos, El País (España), 6 de diciembre de 2005; Sacan de mercado medicinas falsificadas, La República (Perú), 26 de diciembre de 2005

El tráfico de fármacos, su fabricación y comercialización clandestina, es un problema mundial. Controlar estos delitos requiere el endurecimiento de las penas, porque si los que cometen estos ilícitos van a la cárcel el resto se repliega y este negocio termina, coincidieron especialistas.La fabricación y distribución de medicamentos falsificados crece en todo el mundo; es un gran negocio. Según una investigación realizada y publicada por la revista Newsweek, esta actividad ilegal mueve anualmente en el mundo entre 6.000 y 19.000 millones de euros y supone unas pérdidas de unos 12.000 millones al año para la industria farmacéutica. El problema afecta especialmente a los países en desarrollo. Según la OMS, en algunos países, sin regulación y donde los medicamentos se ofrecen mayoritariamente en mercados y venta ambulante, el volumen de falsificación alcanza el 60%. En el conjunto del mundo, el porcentaje de falsificaciones se sitúa entre el 6-8%.

“En el año 2004, la OMS y la FDA informaron que el mercado ilícito de medicamentos aumentó a más de 10% a escala internacional, en comparación con 5% reportado en 2002”, señala Estela Hidalgo, Directora Ejecutiva de la Cámara Venezolana de Medicamentos (Caveme) quien aclara que en Venezuela no existen cifras concretas de este problema porque se trata de un delito que se denuncia muy poco.
No obstante, la especialista indica que “especulando, puede que tengamos entre 7 a 8% de mercado ilegal de fármacos en Venezuela”. Hidalgo también apunta que en toda América Latina, para el 2001 se vio que “uno de cada cuatro medicamentos eran ilícitos y los países más afectados eran Argentina, Colombia y México”.


En México la falsificación de medicamentos se ha convertido en un problema de salud pública, ya que por lo menos 10% de los que se comercializan son piratas, lo que representa un daño para la industria de aproximadamente US$ 650 millones al año, asegura el Director regional de asuntos corporativos de Pfizer, Mony de Swaan, quien destaca que hay una iniciativa para considerar este delito como grave y proteger los datos de los laboratorios, pero el proyecto tiene dos años detenido en el Congreso de México.

Señala que la industria farmacéutica es una de las más reguladas del mundo, desde la producción de los medicamentos hasta su empaque, distribución y comercialización, por lo que resulta absurdo que la adulteración de fórmulas y la piratería de medicamentos no se considere un delito grave, “más que por el daño a la industria, por el problema de salud pública que representa”.La Dra. Amelia Villar, Directora General de la Dirección General de Medicamentos Insumos y Drogas (DIGEMID) de Perú, ha reconocido la gravedad de la situación en su país, y advierte que ese tipo de delitos está aumentando. “Se logró incautar 28 toneladas de medicamentos en 2004 por diversas vías (la Policía Fiscal, las municipalidades, la DIGEMID), merced a distintas intervenciones. En 2005 se han realizado 32 operativos, en los que se han incautado más de 460.000 productos farmacéuticos de fabricación clandestina y otros con fechas de expiración vencida.

Por su parte, Dr. Gustavo Bravo, Director ejecutivo de Control y vigilancia sanitaria de la DIGEMID afirma que la investigación más allá de la incautación de medicamentos adulterados que permita llegar hasta el fabricante, es el soporte básico para los operativos que conduzcan a disminuir los delitos de falsificación, contrabando y comercio ilegal de medicamentos.Falsificaciones regidas por necesidades del mercado.
En cuanto a las características, el 43% carece de principio activo; el 24% presenta baja calidad de fabricación; el 21%, menos cantidad del principio activo indicado; el 7%, un principio activo distinto, y el 5% tiene una presentación defectuosa.


La tipología de medicamentos falsificados que se consumen en los países en desarrollo nada tiene que ver con el consumo en los países ricos. Igual que ocurre con los originales. En los países pobres, los principales fármacos falsificados que se ofertan son los antibióticos, los antipalúdicos, las vacunas y los antirretrovirales; en los países desarrollados son medicamentos relacionados con estilos de vida y el miedo a epidemias: hormonas, disfunción eréctil, esteroides, fármacos para uso recreativo, tanto estimulantes como depresores.
El crecimiento del fenómeno “top manta” (copias ilegales) en el mercado farmacéutico preocupa a las organizaciones internacionales, a los gobiernos y a la industria. Desde hace 3 años, la OMS realiza campañas contra el tráfico de medicamentos falsos y de mala calidad. En 2001, el Consejo de Europa aprobó una resolución que instaba a los gobiernos a mejorar los sistemas de vigilancia en colaboración con los profesionales y a la industria para que diseñe estrategias que dificulten la falsificación.


Penas más duras

Por su parte, Rafael Cortés, de Colombia, explica que en su país se reformuló el marco legal para sancionar estos delitos. Ahora, tras un cambio en la legislación, la policía y la fiscalía están juntas en la investigación desde el inicio y la industria farmacéutica apoya con un grupo de abogados y personal de inteligencia sanitaria. El aumento de las penas frenó la falsificación de medicamentos.
Un tribunal de Guatemala, a mediados de noviembre, de acuerdo a la tendencia de aumentar las penas y castigar más duramente, sentenció a Alexis Antonio Saravia a 16 años de cárcel por falsificar medicamentos, primera condena conocida en el país contra una persona por ese delito, informaron fuentes judiciales. En el primer caso por falsificación a nivel nacional, la sentencia también incluyó el pago de una multa de 200.000 quetzales (unos US$ 26.400).Según los especialistas, para controlar estos delitos se requiere inteligencia sanitaria y la parte legal, es decir penas duras, ya que si los delincuentes no van a la cárcel el problema no cambia.



LA AMENAZA GLOBAL DE LOS MEDICAMENTOS FALSOS: RAZONES QUE OBLIGAN A LA INDUSTRIA Y A LOS GOBIERNOS A COMUNICAR EL PELIGRO.

Cockburn R, Newton PN, Kyeremateng Agyarko E, Akunyili D. White NJ (a)PloS Medicine abril 2005; 2(4)Traducido por Carlos E. Cermignani


Introducción

La producción de fármacos falsificados y de medicamentos que no cumplen con los estándares de calidad constituye un problema grave que, además, se notifica poco y que afecta especialmente a los países pobres. Constituye una causa importante de morbilidad y mortalidad innecesaria y de pérdida de la confianza pública en los medicamentos y en las estructuras sanitarias. La presencia de medicamentos falsificados parece estar aumentando (véase “La escala del problema”) y no ha sido contrarrestada con una cooperación más estrecha entre las compañías farmacéuticas, los gobiernos y las organizaciones internacionales relacionadas con el comercio, la salud, los derechos aduaneros y los impuestos internos y las falsificaciones.

En este artículo sugerimos que muchas compañías farmacéuticas y gobiernos son reticentes a difundir el problema, tanto a los equipos de salud como al público, aparentemente motivados por la creencia de que la publicidad afectaría negativamente las ventas de los productos de marca en un mercado ferozmente competitivo. Públicamente, al menos, varias fuentes comerciales afirman que la justificación del resguardo de la información se basa en el intento de evitar todo tipo de alarma que podría determinar que los pacientes no tomen los medicamentos que necesitan y que son de buena calidad. Nosotros sostenemos que el secretismo y la consiguiente falta de advertencias de salud pública están poniendo en situación de riesgo a los pacientes y que esto puede afectar negativamente los intereses a largo plazo de la industria farmacéutica legítima. Proponemos que se haga una modificación al sistema obligatorio de notificación a las autoridades gubernamentales, quienes a su vez deberían tener la obligación legal de investigar, elaborar advertencias al público apropiadas y compartir la información más allá de las fronteras. Este rol no debe dejarse en manos de la industria farmacéutica pues hay un serio conflicto de interés.

Mientras que algunas compañías farmacéuticas han difundido advertencias al público para proteger a los pacientes, otras han sido criticadas por retener la información y en un reciente episodio acaecido en los EE.UU. fueron llevadas a la corte por no actuar. La industria está comenzando a preocuparse por este problema. En 2003, las compañías farmacéuticas estadounidenses establecieron un acuerdo con la Food and Drug Administration (FDA) por el cual notificarían a la misma toda sospecha de falsificación de medicamentos dentro de los cinco días de su detección (véase “Compañías que han advertido”), aunque éste aún es un compromiso voluntario. En muchos países pobres, donde el problema es aún peor, no hay iniciativas similares, sean gubernamentales o de la industria.

La magnitud del problema

Se ha estimado que hasta un 15% de los medicamentos vendidos son falsificaciones y que en algunos lugares de Africa y Asia esta cifra excede el 50% ([1,2,3,4,5,6,7]; R. Jones, vocero de la FDA, informe por e-mail, 18 de noviembre de 2004). La FDA estima que las falsificaciones comprenden aproximadamente el 10% del mercado global de medicamentos (Jones, vocero de la FDA, informe por e-mail, 18 noviembre de 2004). Esta estimación sugiere que las ventas anuales delictivas exceden la suma de US$ 35.000.000.000 [1,2]. El número de investigaciones de posibles medicamentos falsificados efectuadas por la FDA ha crecido de aproximadamente cinco por año en los ’90 a más de 20 por año desde 2000 (Figura 1).

La mayor parte de la bibliografía sobre medicamentos falsificados deriva de investigaciones periodísticas locales [6,8,9,10,11,12,13,14], siendo escasas las investigaciones científicas desde la salud pública con respecto a la enorme magnitud de esta empresa criminal. Los efectos sobre los pacientes de los medicamentos falsificados resultan difíciles de detectar y cuantificar y la mayoría quedan ocultos en las estadísticas de salud pública. El estimado de 192.000 muertes de pacientes producidas por medicamentos falsificados en China durante 2001 brinda una indicación de la escala del sufrimiento humano.

Confidencialidad y medicamentos falsificados

La mayoría de los datos epidemiológicos de los medicamentos falsificados los mantiene la industria farmacéutica y las agencias gubernamentales en secreto. Las compañías farmacéuticas emplean investigadores para descubrir el origen de la mercadería y facilitar el cierre de las industrias falsificadoras, pero esto ocurre especialmente en privado.
No existen bases de datos realmente asequibles mediante las cuales los trabajadores de la salud o el público puedan acceder a datos actualizados sobre cuáles son los productos falsificados que se están vendiendo en una localidad. Mientras es obvio que la información sobre las estrategias anti-falsificaciones y de las fuentes encubiertas de inteligencia no deben revelarse, también creemos que la información sobre cuál medicamento está siendo falsificado y dónde debería ser de conocimiento público [1].


Renuencia gubernamental

Los gobiernos a menudo son renuentes a difundir los problemas referidos a la calidad de los medicamentos existentes en el mercado de sus respectivos países. Esto se refleja en gran parte del mundo en inactividad frente al problema de las falsificaciones, sobre todo cuando se compara con el gran impacto que tiene este problema en la salud pública. La Organización Mundial de la Salud (OMS) posee un sistema de notificaciones y parte de la información está a disposición pública [15]. Sin embargo, la información que la OMS pone a disposición del público excluye un elemento crucial: el país o región en la cual se identificó la falsificación. Por otra parte, la OMS no ha recibido notificaciones de medicamentos falsificados por parte de los países miembros después del año 2002 y sólo recibió 84 notificaciones entre 1999 y 2002 [16,17].

En algunos países, se ha acusado a los funcionarios gubernamentales de estar involucrados en la certificación falsa de medicamentos falsificados y en otros se ha criticado a las agencias gubernamentales por suprimir información [9,18]. La OMS, está planeando un sistema de alerta rápido para acelerar la distribución de advertencias e informaciones a los gobiernos de la región del Pacífico occidental, un área seriamente afectada por los medicamentos falsificados.

Vigilancia de la industria farmacéutica.

Escribimos al Pharmaceutical Security Institute (PSI) (véase el Recuadro 1), que compara la información sobre fármacos falsificados obtenida por la industria, preguntándoles si habitualmente remiten las notificaciones de medicamentos falsificados a los gobiernos correspondientes y a la OMS. Esta pregunta no fue contestada, pero el PSI (en una carta fechada el 29 de julio de 2003) nos informó que “Desde sus comienzos, se reconoció que una gran parte de esta información que el PSI posee permanecería confidencial y no sería diseminada. Hay información relacionada con la patente que no puede ser revelada, ya sea a otras compañías o al público en general. Consecuentemente, la difusión de la información en este momento... es restringida y limitada.”

La carta agregaba que el PSI alienta a sus miembros a que notifiquen los casos de falsificación a las autoridades correspondientes y apoya totalmente la notificación voluntaria a la FDA. También escribimos a 25 grandes compañías, de las más de 70 que poseen oficinas en el Reino Unido, pidiéndoles información sobre las políticas de las mismas en relación a las acciones que deberían tomarse y a quién debería informarse cuando se detectara la falsificación de uno de sus productos. Recibimos respuestas de seis compañías, una (Merck Sharp and Dohme) declinó dar todo tipo de información, mientras que tres (GlaxoSmithKline [GSK], Bristol-Myers Squibb y Novartis) informaron que si tuviesen conocimiento de que alguno de sus productos estaba siendo falsificado notificarían a la autoridad reguladora de medicamentos correspondiente.

Escasez de advertencias sobre medicamentos falsificados

El escaso número de advertencias en relación a la magnitud del problema muestra que la mayoría de las compañías farmacéuticas, organizaciones profesionales y gobiernos, tanto de los países desarrollados como de aquellos en vías de desarrollo, no difunden información al respecto. La historia de secretismo de la industria en referencia a la información sobre la falsificación de medicamentos y los alegatos de una motivación comercial se remonta a más de 20 años. Un vocero de la Association of the British Pharmaceutical Industry dijo: “Es difícil denunciar el problema [de la falsificación de un medicamento] sin dañar un negocio legítimo” [13]. Esta percepción de que hay que guardar secreto se apoya en propuestas históricas como la siguiente: “La Society [Royal Pharmaceutical Society de Gran Bretaña] no remite notas de prensa [sobre medicamentos falsificados] porque considera que en tanto sea posible debe mantenerse entre bambalinas (...) y no debe buscarse una gran publicidad porque podría dañar la confianza pública en los medicamentos” [19].

Sin embargo, la Royal Pharmaceutical Society de Gran Bretaña ha revisado recientemente su posición. David Pruce, Director de Mejoramiento en Práctica y Calidad de la organización nos dijo (correo electrónico, 14 de febrero de 2005), “Si existe el riesgo de que a un paciente se le haya dispensado un medicamento falsificado, es de vital importancia que el paciente afectado sea informado. Recientemente, en Gran Bretaña se han producido dos casos en los cuales los medicamentos falsificados aparecieron en la cadena legal de dispensación farmacéutica. El anuncio público del problema de los medicamentos falsificados fue por consiguiente totalmente apropiado y necesario.” Agregó que “Es importante que las noticias de este tipo se manejen responsablemente, de modo tal que no se afecte la confianza del público en sus medicamentos. Esto podría determinar que los pacientes dejen de tomar los medicamentos de calidad.”

Esta valoración, que los peligros de causar alarma en el público general puede superar los beneficios de la difusión de la información, sigue siendo ampliamente compartida por empleados de los estamentos públicos. Un vocero de la Association of British Pharmaceutical Industries, Marjorie Syddall, escribió (correo electrónico, 20 de octubre de 2003), “Una compañía debería estar completamente convencida de que un medicamento es falsificado antes de informar a las autoridades, pero aún más importante, antes de difundir la información al público -de modo tal que no se cause ninguna alarma innecesaria.”

Motivación comercial - “Competencia a degüello”

Chris Jenkins, miembro fundador del PSI y actualmente Director Asociado de Pinkerton Consulting and Investigations, nos dijo (informe por e-mail, 9 de diciembre de 2004):

“Es necesario mantener la confidencialidad de la información sobre medicamentos falsificados por razones comerciales (...) para evitar la difusión a los medios y para prevenir la posibilidad de que compañías farmacéuticas rivales tomen una ventaja comercial desleal con respecto a la compañía víctima.” Explicó que “Al principio, nosotros [el PSI] estábamos en contra de tener datos online que cualquiera pueda consultar (...) Si un paciente entra en riesgo como resultado de un producto falsificado, la buena reputación de la compañía está en peligro de desaparecer, junto con la pérdida de la confianza en sus productos (...) Lo único que estamos intentando hacer, con mucho esfuerzo, es mantener [los datos] fuera del alcance del personal de publicidad de cualquiera de las compañías (...) La importancia de alcanzar los objetivos de venta es tal que incluso se puede detectar una competencia a degüello entre diferentes divisiones operativas de la misma compañía, mucho más cuando se trata de dos compañías que compiten en el mismo mercado con medicamentos similares.”

Las guías de la OMS de 1999 para desarrollar medidas destinadas a combatir los medicamentos falsificados establecen que “la reticencia de la industria farmacéutica, droguerías y vendedores minoristas para notificar la falsificación de medicamentos a las autoridades reguladoras nacionales podría impedir a dichas autoridades la adopción de medidas exitosas contra la falsificación” y sugieren “la notificación obligatoria a las autoridades pertinentes de cualquier incidente en el cual se detecte o esté relacionado con falsificaciones” [20]. Una revisión reciente de la legislación sobre los medicamentos falsificados exhorta a “erradicar de la situación de clandestinidad a los registros y a informar sobre medicamentos falsificados” [21]. En la International Conference of Drug Regulatory Authorities efectuada en Madrid en febrero de 2004, la OMS estableció que “la industria farmacéutica tiene una gran cantidad de datos pero es ‘muy reticente a hacerlos disponibles’” [17].

Información estrictamente confidencial

En los EE.UU. se informó que había sido “muy difícil obtener información fáctica citable acerca de la extensión del problema de los medicamentos falsificados. Las compañías farmacéuticas mantienen la información que poseen en un status estrictamente confidencial” [22]. En 1989, el British Department of Health y Glaxo (ahora parte de GlaxoSmithKline) fueron criticados por no publicar información sobre el descubrimiento, en Gran Bretaña, de inhaladores falsificados de Ventolin Glaxo. The Times de Londres obtuvo la licencia del Ventolin falsificado y los números de lotes para elaborar una nota periodística, lo que ocasionó que se publicase la información. Glaxo y el Department of Health elaboraron cartas de alerta que se enviaron a los 14.000 farmacéuticos de Gran Bretaña a las cinco semanas de haberse descubierto el fraude [8]. En 1998, la compañía Schering do Brasil fue acusada de mantener en secreto durante 30 días el descubrimiento de anticonceptivos orales fabricados con harina de trigo, en tanto llevaban a cabo sus propias investigaciones [23]. De acuerdo al Far Eastern Economic Review, el gobierno brasilero impuso una multa a la compañía de US$ 2,5 millones [6]. Schering do Brasil nos informó (correo electrónico, 17 de febrero de 2005) que “la Justicia Federal canceló la multa en el año 2002 después de la apelación de la compañía”. En Nigeria, en 1995, una de las vacunas contra la meningitis que fue falsificada llevaba etiquetas como si hubiera sido fabricada por SmithKline Beecham, pero Le Monde informó que la compañía no actuó contra los falsificadores, temerosa de que ello podría dañar el comercio [24].

Medicamentos antimaláricos pediátricos falsificados

La necesidad de hacer pública la información sobre medicamentos falsificados se torna aguda en África, donde se estima que el resurgimiento de la malaria está matando a un millón de personas por año, la gran mayoría de ellos niños menores de cinco años [25]. Un ejemplo ilustra los problemas que se observan. Uno de nosotros (K. Agyarko) encontró falsificaciones del jarabe pediátrico antimalárico de halofantrina (Halfan, Glaxo) en agosto de 2002 en Ghana. Ese mes, él preparó una advertencia de salud pública. Agyarko y su comisionado le dijeron a la BBC [26] que también alertaron al representante de GSK en Ghana, quien lo visitó acompañado de un staff de GSK de la central de Londres y se llevaron muestras del Halfan falsificado. Agyarko declaró públicamente (el 23 de septiembre de 2002, en el First Global Forum on Pharmaceutical Anticounterfeiting en Ginebra, Suiza) [26] que GSK le pidió que retirara su alerta al público porque podría “dañar” a su producto. Después de su reunión con GSK, no se emitió ninguna advertencia. En una declaración por escrito (correo electrónico, 24 de octubre de 2003), GSK negó haber recibido el alerta de Agyarko y expresó que a la compañía “las autoridades de Ghana no le suministraron ninguna muestra del producto falsificado”.

Luego de un año de averiguaciones, que dieron como resultado un programa radial de la BBC (BBC Radio 4, “File on 4”, el 5 de octubre de 2004) [26], GSK cambió su posición y afirmó que su agente local “se encontró casualmente” con Agyarko y que había recibido su alerta y muestras falsificadas del jarabe Halfan. En una nueva declaración (correo electrónico, 5 de octubre de 2004) GSK dijo que “En ningún momento se presionó a las autoridades de Ghana para que no emitieran una advertencia pública sobre el Halfan falsificado.” El vicepresidente de comunicaciones de GSK, Louise A. Dunn, nos dijo (correo electrónico, 6 de octubre de 2004): “Existió alguna confusión con respecto a las interacciones con el Sr. Agyarko. El punto clave es que nada estuvo mal hecho…”

Sin embargo, el incidente de Ghana se tiene que analizar en el contexto del amplio comercio ilegal de jarabe Halfan que se ha detectado en Africa occidental y la reticencia de GSK a darnos detalles sobre ese comercio. Le preguntamos a GSK si había difundido algún tipo de advertencia pública acerca de la falsificación de jarabe Halfan, pero la pregunta no fue contestada. La única referencia de dominio público que fuimos capaces de identificar con respecto al jarabe de halofantrina falsificado había sido publicada por el Medicines Research Centre de GSK en una revista técnica especializada y describía el análisis por espectrometría de los jarabes falsificados de halofantrina [27]. En el artículo se demostraba que los jarabes falsificados contenían dos sulfonamidas potencialmente peligrosas pero no contenían halofantrina.

Escribimos una carta a GSK (carta del 20 de junio de 2003) preguntándoles cuándo y dónde se habían descubierto las falsificaciones de Halfan y quienes les habían informado al respecto. GSK nos dijo solamente que “el Halfan falsificado se encuentra presente en Nigeria y Sierra Leona” (carta del 21 de julio de 2003). No nos brindó ningún detalle del tipo de preparación ni datos del descubrimiento.

El jarabe Halfan GSK falsificado lo descubrió la Nigerian National Agency for Food and Drug Administration and Control (NAFDAC) en Nigeria en junio de 2002, quién alertó a GSK y difundió una advertencia de salud pública en junio de 2002 en el boletín habitual de la NAFDAC sobre medicamentos falsificados [28], brindando los detalles que identificaban al Halfan jarabe falsificado. Dora Akunyili, del NAFDAC, relató en el programa de radio de la BBC (5 de octubre de 2004): “Es más peligroso no alertar al público. Nosotros seguiremos difundiendo advertencias incluso si descubrimos la falsificación en un solo comercio. Si uno detecta un producto falsificado sólo en un comercio, puede estar seguro que está en muchos pueblos (...) No defendemos las compañías. Estamos defendiendo a las personas” [26].

El Pharmaceutical Board de Sierra Leona, que maneja los casos de falsificación de medicamentos, no había sido informado por GSK de ningún descubrimiento de jarabe Halfan falsificado, según informó su director Michael J. Lansana (correo electrónico, 21 de enero de 2004), aunque él sí recibió una notificación de GSK sobre la falsificación de tabletas de Halfan adultos. Posteriormente, GSK nos dijo (correo electrónico, 3 de octubre de 2004) que el jarabe Halfan falsificado que habían analizado se había encontrado en Sierra Leona a fines de 2001 y que habían informado del hallazgo al Ministro de Salud y Sanidad de Sierra Leona.
En el informe de la OMS, Counterfeit Drug Reports for 1999 - October 2000 [15], sólo figura una única notificación de halofantrina falsificada, sin que se especificaran detalles del tipo de preparado o la localización.


Riesgos y cooperación a través de las fronteras

Los casos de jarabe Halfan falsificados resaltan la importancia de la comunicación y la cooperación a través de las fronteras y la necesidad de la industria y los gobiernos de informar a los países vecinos cuando se detecta una falsificación. La distribución global y la escala del fraude sistemático en la falsificación de cápsulas de Halfan para adultos quedó clara en diciembre de 2000, cuando agentes aduaneros belgas incautaron 57.600 cajas de cápsulas falsificadas de Halfan (GSK) (y 4.400 cajas de Ampiclox [ampicilina GSK] falsificado y 11.000 cajas de Amoxil [amoxicilina GSK]) también falsificado) que estaban siendo transportadas desde China a Nigeria. Se constató que, en China, los falsificadores estaban preparándose para exportar 43 toneladas de 17 marcas registradas de medicamentos de siete compañías farmacéuticas internacionales [29].

Compañías que han publicado advertencias

Algunas veces las compañías farmacéuticas han publicado información para alertar a los trabajadores de la salud y a los pacientes de los peligros de los productos falsificados. Por ejemplo, Johnson and Johnson, Serono, Hoechst, Wellcome Foundation (ahora parte de GSK), GSK y Genentech han publicado información sobre los fármacos que ellos producen y que han sido falsificados o adulterados. En 1982, el paracetamol adulterado criminalmente con un compuesto de cianuro causó la muerte de siete personas en los EE.UU. La compañía farmacéutica cuyo producto había sido adulterado, Johnson and Johnson, publicó alertas y cooperó con la investigación, y aunque el costo financiero para la compañía fue grande, su reputación a largo plazo probablemente mejoró. Otras compañías, al menos inicialmente, no se aprovecharon del desastre para incrementar sus propias ganancias económicas [30].

En 2002, Johnson and Johnson a la semana de haberse notificado un grave problema de falsificación envió 200.000 cartas a los profesionales de la salud en los EE.UU. advirtiéndoles de la falsificación de Procrit (eritropoyetina) [31]. En 1982, Hoechst voluntariamente colocó alertas en las revistas libanesas para avisar a los farmacéuticos y a la población sobre la falsificación de su medicamento Daonil (glibenclamida), utilizado en el tratamiento de la diabetes mellitus [13]. En 2001, la FDA solicitó que Serono publicase una advertencia dirigida a hospitales, clínicas y pacientes de siete estados de EE.UU. tras descubrirse una falsificación de su medicamento Serostim, hormona de crecimiento humana [32]. En 1984, en Tailandia, la Wellcome Foundation (hoy parte de GSK) publicó el descubrimiento de falsificaciones de su antibiótico Septrin (cotrimoxazole), que carecían de cualquier tipo de ingrediente activo, y los esfuerzos de la compañía para detener su producción. Wellcome también recibió informes de que los productos falsificados estaban siendo exportados hacia el Reino Unido, información que hizo pública junto con la advertencia que había enviado a la Embajada Británica en Bangkok [14]. En 2002, GSK publicó el descubrimiento de falsificaciones de su medicamento para el tratamiento del VIH Combivir (zidovudine + lamivudine) [32] y Genentech publicó información sobre falsificaciones de Neupogen (filgramostim) [33].

La Pharmaceutical Research and Manufacturers of America anunció en abril de 2003 que, a partir del primero de mayo de 2003 sus 60 miembros notificarían voluntariamente a la FDA “dentro de los primeros cinco días laborables después de haber determinado que existen pruebas suficientes para sospechar que su producto está siendo falsificado” [34]. Esto constituye un importante desarrollo local pero debería incluir obligatoriedad legal y debería convertirse en un estándar global. Más aún, no hemos encontrado un solo país en el cual las compañías farmacéuticas tengan la obligación legal de notificar los descubrimientos de falsificaciones de sus productos a las autoridades de salud pública o de comercio.

Compartiendo información sobre medicamentos falsificados

Nosotros sugerimos que la industria farmacéutica, cuyo objeto es mejorar la salud, está poniendo en riesgo tanto a los pacientes como a sí misma al no alertar enérgicamente al público sobre la aparición de productos falsificados. Además del imperativo moral, existe la posibilidad de incrementar la presión legal sobre las compañías farmacéuticas para que asuman su responsabilidad por las falsificaciones de sus productos. En Gran Bretaña, existen propuestas para introducir un cargo de “crimen corporativo” para aquellas compañías que contribuyan a la muerte de clientes [35], estos cargos también pueden aplicarse a las compañías farmacéuticas cuando no toman medidas razonables para advertir al público sobre la existencia de medicamentos falsificados.

Compañías farmacéuticas demandadas en los EE.UU.

En los EE.UU. ya se ha presentado el primer caso judicial contra dos compañías farmacéuticas por no proteger a sus clientes de la falsificación de un medicamento. En 2003, un farmacéutico de la ciudad de Kansas fue enjuiciado por diluir los antineoplásicos Gemzar (gemcitabine) y Taxol (paclitaxel). Las víctimas y los familiares de los pacientes fallecidos demandaron a las compañías farmacéuticas Eli Lilly y Myers Squibb por no implementar acciones para detener al farmacéutico. Las compañías argumentaron que ellas no tenían ninguna obligación de proteger a los demandantes de los actos criminales del farmacéutico, pero un periódico informó que Eli Lilly and Myers Squibb llegaron a un acuerdo extrajudicial, aparentemente por US$72 millones, evitando el precedente legal que podría haber establecido que las compañías farmacéuticas son responsables por no difundir dicha información [36, 37].

Chris Jenkins sugiere que el PSI puede enfrentar una disputa legal que le obligue a abrir sus bases de datos de medicamentos falsificados (correo electrónico, 9 de diciembre de 2004): “Sólo el PSI tiene una visión global del fraude conocido (…) En teoría, cada caso de falsificación de medicamentos notificado por las compañías farmacéuticas debería encontrarse allí”. El PSI teme que los investigadores privados puedan acabar siendo responsables de los datos de medicamentos falsificados que obtienen para las compañías que los contratan.

Los gobiernos deben exigir la responsabilidad legal

Consideramos que la industria, conjuntamente con los farmacéuticos, los trabajadores de la salud y las entidades gubernamentales necesitan pasar de entablar la lucha contra las falsificaciones “entre bambalinas” y darle un enfoque público colaborativo con la responsabilidad legal de notificar las sospechas de falsificaciones a las autoridades reguladoras, de un modo similar al mecanismo utilizado para la notificación de las enfermedades infecciosas “de notificación obligatoria”. Las autoridades reguladoras de medicamentos, responsables ante los consumidores de medicamentos, deberían tener la obligación estatutaria de investigar y difundir la información, teniendo como principal preocupación los intereses de los pacientes. Las autoridades reguladoras de medicamentos de los países económicamente pobres necesitarán un apoyo financiero adicional.

Reconocemos que la información falsa puede dañar seriamente a una compañía, y que la información tiene que someterse a un proceso de verificación y tiene que utilizarse con prudencia. También reconocemos que al informar al público se tendrán que tomar medidas para evitar que los pacientes no dejen de utilizar los productos de calidad, pero consideramos que esto se puede lograr si las compañías farmacéuticas alerten al público en colaboración con las agencias gubernamentales (véase más arriba). La decisión de advertir al público no debe estar a cargo únicamente de la industria farmacéutica, quién tiene un serio conflicto de interés. Consideramos que los intereses a largo plazo, tanto de los pacientes como de la industria, se resguardan mejor con más apertura y responsabilidad social hacia la salud pública. Los empleados de la compañía y los grupos de interés no deberían asumir la resolución de conflictos entre la ganancia comercial y la salud pública -dicha adjudicación debería estar en manos de los departamentos gubernamentales responsables ante el público.

Modelo de la industria de la aviación

La Autoridad de la Aviación Civil del Reino Unido proporciona un modelo: las piezas de aviones sospechosas de no haber sido aprobadas deben, por ley, ser notificadas a la misma [38]. Cuando el informe sobre un fármaco falsificado es confirmado, las autoridades reguladoras deberían ser responsables de evaluar la importancia de la información para la salud pública y decidir cuándo y cómo alertar a las autoridades policiales, comerciales y aduaneras y al público, y también a las autoridades reguladoras de otros países que pueden verse afectados, con la asistencia de Interpol cuando sea necesario. Si la autoridad reguladora está segura, por ejemplo, de que el medicamento falsificado ha sido interceptado antes de llegar a las farmacias, la alerta al público puede no ser necesaria. La “confusión” referida en relación al jarabe Halfan de GSK ilustra la gran importancia, tanto para las compañías como para los organismos gubernamentales, de que haya un registro seguro de documentación de la información de modo tal que resulte claro qué ha ocurrido y cuándo.

La compañía farmacéutica también es una víctima de la falsificación y si notifican rápidamente esos eventos deberían recibir el apoyo de las autoridades gubernamentales. Los individuos que notifican sobre la presencia de medicamentos falsificados deberían permanecer en el anonimato y ser protegidos de las organizaciones de falsificadores en el mundo, que pueden buscar la venganza. El establecimiento de acuerdos internacionales entre las compañías para evitar que un competidor se aproveche de la desventura de una compañía, cuando aparecen rumores de falsificación o se confirma la presencia de medicamentos falsificados, puede facilitar una mayor cooperación entre las industrias farmacéuticas.

Convención Internacional contra los Medicamentos Falsificados

La reunión de Madrid en el año 2004 consideró una propuesta presentada por la OMS con respecto al desarrollo de una red o sistema internacional sobre medicamentos falsificados, para promover la cooperación internacional y el intercambio de información [17]. Si se concreta, esta podría ser una contribución muy importante para mejorar la calidad de los medicamentos. El control efectivo de la epidemia global de falsificaciones y medicamentos subestándares no será fácil y necesitará un enfoque multifacético: la provisión de medicamentos efectivos, disponibles y baratos; el fortalecimiento de la regulación de los medicamentos; una mayor apertura de los gobiernos acorde a la escala del problema; acciones policiales más eficaces contra los falsificadores y aquellos que puede ser aliados corruptos dentro del gobierno y la industria; incremento de la cooperación entre la industria, la policía, los agentes aduaneros y los reguladores de medicamentos y un aumento de la educación de los pacientes, vendedores de medicamentos y trabajadores de la salud [4,5,20]. Alentamos a la industria y a los gobiernos a actuar, compartiendo la información crucial sobre salud pública, para facilitar la protección de los pacientes y mejorar la calidad de un suministro de medicamentos aparentemente en deterioro.

Conferencia sobre Medicamentos Falsificados en París

Del 15 al 17 de marzo de 2005, el Segundo Foro Global sobre Antifalsificaciones Farmacéuticas se reunirá en París, donde representantes de las principales compañías farmacéuticas, gobiernos, profesionales médicos y científicos, agencias de ejecución legal, organizaciones no gubernamentales e investigadores privados se reunirán para discutir el creciente problema que amenaza a los pacientes y a la industria farmacéutica.

Agradecimientos

Estamos muy agradecidos al Dr. Lembit Rago, WHO Essential Drugs and Medicines Department; al Dr. Allan Schapira, WHO Roll Back Malaria Department; a John Anderson, Chairman of the Global Anti-Counterfeiting Group; a Mark Morris, Kansas City Star; a Erik Madsen, Interpol; a Danièle Letoré, Genevensis; y a Marie Ose, Agence France Presse. Estamos muy agradecidos al Profesor Marcus Reidenberg, Cornell University y a Michael Lansana, Head of the Pharmaceutical Board of Sierra Leone, por su apoyo para las argumentaciones utilizadas en este artículo. PN y NJW son apoyados por el Wellcome Trust del Reino Unido.
Contibuciones de los autores. Todos los autores investigaron la información para esta revisión, RC and PNN redactaron el primer manuscrito y todos los autores contribuyeron a la redacción de la versión final del manuscrito.


Ejemplos recientes de medicamentos falsificados

1. Aproximadamente entre un tercio y la mitad de los envases de tabletas de artesunato, el medicamento antimalárico clave para salvar vidas, adquirido recientemente en el sudeste asiático eran falsificaciones y no contenían ningún tipo de ingrediente activo. Una organización no gubernamental de un país del sudeste asiático compró 100.000 tabletas baratas de “artesunato” sólo para descubrir que las mismas eran falsificadas [7,39]. Véase en la Figura 2 ejemplos de artesunato falsificado que se vende en el sudeste asiático continental.
2. Se informó que un total de 192.000 pacientes chinos murieron en 2001 por medicamentos falsificados y en el mismo año las autoridades chinas “clausuraron 1.300 fábricas mientras investigaban 480.000 casos de medicamentos falsificados por un valor de 57 millones de US$” [12]. En 2004, las autoridades chinas arrestaron a 22 productores de leche en polvo pediátrica groseramente subestándar y cerraron tres fábricas después de la muerte de más de 50 niños [40].
3. En EE.UU., recientemente se ha informado sobre falsificaciones de atorvastatina [41], eritropoyetina [41], hormona de crecimiento [33], filgramostim [33,41], gemcitabina [36,37] y paclitaxel [36,37].
4. Nigeria recientemente amenazó con prohibir la importación de todo tipo de medicamentos de la India, su mayor proveedor, por la alta prevalencia de falsificaciones entre las importaciones [42].
5. En Haití, Nigeria, Bangladesh, e India, más de 500 pacientes, predominantemente niños, han muerto por el uso del tóxico dietilenglicol en la manufactura de jarabe de paracetamol falso [43,44,45].
6. Durante la epidemia de meningitis de 1995 en Niger, las autoridades recibieron la donación de 88.000 vacunas de Pasteur Merieux y SmithKline Beecham desde la vecina Nigeria. Se comprobó que los medicamentos eran falsificaciones, sin trazas del principio activo. Aproximadamente 60.000 personas fueron inoculadas con las vacunas falsificadas [24].
El reciente descubrimiento de antirretrovirales falsificados (stavudina-lamivudina-nevirapina y lamivudina-zidovudina) en Africa central [46] plantea la posibilidad de un retroceso desastroso en el tratamiento del HIV-SIDA en el Africa sub-sahariana, salvo que rápidamente se tomen acciones vigorosas.


Nota:
a. Robert Cockburn es un escritor y ex periodista de The Times, Londres, Reino Unido. Paul N. Newton se desempeña en el Centre for Clinical Vaccinology and Tropical Medicine, Churchill Hospital, Universidad de Oxford, Reino Unido. E. Kyeremateng Agyarko es Jefe Ejecutivo del Food and Drug Board, Accra, Ghana. Dora Akunyili es Directora General de la National Agency for Food and Drug Administration and Control, Lagos, Nigeria. Nicholas J. White se desempeña en la Faculty of Tropical Medicine, Mahidol University, Bangkok, Thailand y en el Centre for Clinical Vaccinology and Tropical Medicine, Churchill Hospital, University of Oxford, Reino Unido.Conflictos de interés: NJW integra la junta editorial de PLoS Medicine. RC, PNN, EKA y DA declaran que no tienen conflictos de intereses.Publicado el 14 de marzo de 2005.DOI: 10.1371/journal.pmed.0020100Copyright: © 2005 Cockburn et al. Este es un artículo de libre acceso distribuido bajo los términos de la Creative Commons Attribution License, que permite la utilización no restringida, la distribución y la reproducción en cualquier medio, en tanto el trabajo original sea adecuadamente citado.Abreviaturas: FDA, Food and Drug Administration de los EEUU; GSK, GlaxoSmithKline; NAFDAC, Nigerian National Agency for Food and Drug Administration and Control; PSI, Pharmaceutical Security Institute; OMS, Organización Mundial de la Salud.Cita bibliográfica: Cockburn R, Newton PN, Agyarko E, Akunyili D, White NJ (2005) The Global Threat of Counterfeit Drugs: Why Industry and Governments Must Communicate the Dangers. PLoS Med 2(4): 100.A quien debe dirigirse la correspondencia. E-mail: rcockburn@libero.it Estos autores contribuyeron por igual en este trabajo.


EE
.UU.: EL CONGRESO HACE INMUNE A LOS LABORATORIOS A LAS DEMANDAS POR DAÑOS DE VACUNAS
Diario Médico (España), 30 de diciembre de 2005

El Congreso estadounidense ha incluido en una ley sobre financiación en materia de Defensa una disposición por la que hace inmunes a las demandas a los laboratorios farmacéuticos que fabriquen vacunas contra agentes biológicos o virus pandémicos.
En particular, la norma señala que la acción judicial por daños derivados de este tipo de vacunas sólo será posible si la compañía incurrió en dolo -o manifiesta voluntad de hacer daño-, pero no si el perjuicio se debe a desidia o negligencia.


La medida ha sido impulsada por Bill Frist, líder de la mayoría republicana en el Senado y cirujano especializado en trasplantes cardíacos y de pulmón, que ha convertido las reformas en materia de sanidad en el eje central de su grupo para esta legislatura, informa The New York Times.

Los republicanos han defendido que la impunidad se limita sólo a un determinado tipo de vacunas con un valor estratégico en salud pública, alegando que, de no gozar de esta garantía, la reacción eficaz ante una pandemia o un ataque terrorista con armas biológicas podrían verse seriamente comprometida.

De hecho, en 1976 el presidente Ford ordenó la vacunación masiva del ejército contra la fiebre porcina, a raíz de la muerte de un soldado por este motivo. Sin embargo, la campaña se retrasó más de un año porque el laboratorio de turno no encontraba ninguna compañía dispuesta a asegurar el riesgo ante la dificultad para contrastar la seguridad de una vacuna experimental.
La oposición del Partido Demócrata no comparte el entusiasmo por la medida, que ha calificado -a través de Edward M. Kennedy, uno de los líderes demócratas en el Senado- de “formidable regalo de Navidad para las compañías farmacéuticas”.


El problema, según los críticos, es que la competencia para decidir qué se considera pandemia o epidemia es atribución del Departamento de Salud y Servicios Sociales, que en su caso podría otorgar tal categoría a la diabetes, las enfermedades del corazón u otras patologías de amplia incidencia pero no asociadas a una crisis.