Wednesday, March 07, 2007

Boletín número 31 del boletín Gastos Militares y Necesidades Sociales.

LATINOAMÉRICA SE REARMA.

Chile, Venezuela y Brasil lideran el gasto militar, con un salto tecnológico que puede desequilibrar la región.

Ecuador, Chile y Colombia son los tres países que en 2005 dedicaron más porcentaje de su producto interior bruto (PIB) a gastos de defensa. Los tres países citados están en torno al 3,5%, algo que contrasta con el 1,13% de Argentina, o el 0,43% de México.

Los países que más han gastado en compras para defensa son, de acuerdo con International Institute for Strategic Studies (IISS) y el Centro para la Apertura y el Desarrollo de América Latina (Cedal), Chile y Venezuela, con 2.785 y 2.200 millones de dólares (2.221 y 1.754 millones de euros), respectivamente, seguidos por Brasil, con 1.342 millones (1.070 millones), y muy lejos de los 80 millones de dólares (64 millones de euros) invertidos por Argentina.

Estados Unidos, España, Holanda, Francia y Rusia son los mayores proveedores de armas a Suramérica según los datos del CEDAL (Centro para la Apertura y el Desarrollo de América Latina) y del IISS (Instituto Internacional de Estudios Estratégicos).
FUENTE: El País. Mayo 2006


Tabla 1. Gasto en defensa durante el año 2002 en millones de dólares
Región/Países Gasto Militar Total Porcentual

Total global 842.717 100
Argentina 1.386 0,16
Brasil 9.651 1,15
Uruguay 212 0,03
Paraguay 54 0,01

Total MERCOSUR 11.303 1,34

Bolivia 119 0,01
Chile 2.557 0,30
Colombia 2.840 0,34
Ecuador 685 0,08
Guyana 5 0,00
Perú 865 0,10
Surinam 8 0,00
Venezuela 1.081 0,13

Total resto de Sudamérica 8.160 0,97

Total Sudamérica 19.463 2,31

Fuente: Centro de Estudios Nueva Mayoría con datos IISS de Londres.
Fuente: Centro de Estudios Nueva Mayoría, basado en datos propios.


El gasto militar per cápita en América del Sur es de 46,04 dólares por habitante.
Por encima del promedio están Chile, con 90,98, seguido por Uruguay, con 51,82, y Brasil, con 51,55. En el otro extremo están Guyana con 7,97, Paraguay con 8,89 y Bolivia con 15,07.
Es claro que en esta relación tiene una influencia relativa el ingreso per cápita, dado que a mayor ingreso per cápita tiende también a ser mayor el gasto en defensa per cápita.

Efectivos en las FF.AA. durante el año 2002
Región/Países Efectivos de las FF.AA. Total Porcentual
Total global 20.477.900 100

Argentina 71.400 0,35
Brasil 287.600 1,40
Uruguay 24.000 0,12
Paraguay 18.600 0,09

Total MERCOSUR 401.600 1,96

Bolivia 31.500 0,15
Chile 77.300 0,38
Colombia 200.000 0,98
Ecuador 59.500 0,29%
Guyana 1.600 0,01%
Perú 100.000 0,49%
Surinam 1.840 0,01%
Venezuela 82.300 0,40%

Total resto de Sudamérica 554.040 2,71%

Total Sudamérica 955.640 4,67%
Fuente: Centro de Estudios Nueva Mayoría con datos del IISS de Londres.
Fuente: Centro de Estudios Nueva Mayoría, basado en datos del IISS de Londres.


América del Sur es hoy una región de baja importancia estratégica para el mundo.
Respecto a sus conflictos, cabe hacer mención a la situación boliviana y las tensiones en otros países del arco andino, como Perú y Ecuador, y a la situación colombiana, uno de los problemas de seguridad de mayor perdurabilidad en la región. Bolivia es el país que plantea los mayores desafíos en un futuro cercano, dada la crisis socio-política e institucional que desembocó en la renuncia del presidente Sánchez de Losada. En el primer semestre de 2004, esta situación se suma al reclamo de recuperar soberanía sobre una porción del actual territorio chileno que le permita a ese país sudamericano contar con una salida propia al Océano Pacífico.


Sin embargo, se trata de un conflicto con bajas posibilidades de que llegue a incidir en el campo militar, quizá una muestra del modo en que actualmente la dinámica multidimensional del conflicto logra vincular amenazas estratégicas “nuevas”, que parten del conflicto socio-político interno, con amenazas “tradicionales”, como lo es una disputa clásicamente territorial.
El caso colombiano, en cambio, que está siendo dirimido desde hace ya algunos años en el campo militar, promete un afianzamiento de la línea de endurecimiento de las ofensivas contra las fuerzas insurgentes (ELN, pero especialmente las FARC) que inicia desde su asunción el Presidente Uribe.


Es en este marco que ha comenzado a plantearse la posibilidad de generar una estructura de defensa de América del Sur, como lo planteara en octubre del año pasado un miembro del Gabinete del Brasil en la reunión del Foro Iberoamérica, que tuvo lugar en ese país, y como lo hicieran, en marzo de 2004, dirigentes del Partido Socialista de Chile.

La fuerza de paz de Haití puede ser un comienzo en esta dirección, ya que a partir de julio Brasil tomará el mando de la misma, aportando un contingente de más de 1.400 hombres, mientras que Chile –que participó del contingente inicial liderado por tropas francesas y norteamericanas aportará un contingente de más de 1.000 y Argentina analizará su participación con uno de 400. La operación de Haití puede ser un primer paso fáctico hacia la constitución de una fuerza permanente en el ámbito de América del Sur, que incluso podría actuar fuera de la región, como sucede hoy en Haití.

En la perspectiva iberoamericana, la Brigada Plus Ultra, que se creó para actuar en Irak, constituyó una primera experiencia en la dirección de poder articular contingentes iberoamericanos. Cabe señalar que esta Brigada tiene mando español y unidades de este país junto con batallones de Infantería de Honduras, El Salvador y Santo Domingo y una compañía de Ingenieros de Nicaragua. Se retiren o no las tropas españolas de Irak, se trata de una primera experiencia que debe ser analizada con una visión positiva de largo plazo, pues por primera vez operaron juntas unidades orgánicas latinoamericanas y españolas en condiciones de riesgo bélico cierto.

La precipitación de la retirada española de Irak puede haber dañado la posibilidad de avanzar en esta línea, ya que dos países (Honduras y República Dominicana) parecen seguir a España y otros dos (El Salvador y Nicaragua) no.

Conclusiones:
La primera conclusión que podemos extraer de este análisis es que los países de América Latina y el Caribe en general y los de América del Sur en particular son los que gastan menos en defensa del mundo con relación a su PIB. Los 12 países de América del Sur destinan a la defensa menos del 2% de su PIB, lo que en niveles monetarios brutos representa el 2,31% del gasto militar mundial o el 5,9% del gasto en defensa de los EEUU. En el caso del Mercosur, su gasto en defensa representa nada más que el 1,34% del gasto militar mundial.

A su vez, los cuatro países del Mercosur gastan en este rubro el 1,89% de su PIB, con un gasto total de 10.848,91 millones de dólares, que es el 1,34% del gasto mundial en defensa. Sus Fuerzas Armadas tienen 401.600 efectivos, que representan el 0,18% de la población total. Brasil tiene el 54,95% del gasto militar total de la región, pero sólo el 30,09% de los efectivos. Ello implica que destina una parte importante del gasto hacia desarrollos científicamente intensivos, en los ámbitos de la tecnología nuclear y de los vectores de lanzamiento. En este contexto, los planes de reequipamiento para modernizar los aviones de caza que han decidido Brasil y Chile, así como los proyectos de renovar sus respectivas flotas, no implicarían riesgo de una carrera armamentista en la región. En cuanto al personal militar, América del Sur tiene sólo el 4,67% del total mundial y el MERCOSUR nada más que el 1,96%.

En lo referente a los conflictos estratégicos de la región, el problema que plantea los mayores desafíos en el corto plazo es el riesgo de ingobernabilidad en los países andinos, aunque dicha crisis presenta bajas posibilidades de incidir en el campo militar. El caso colombiano, en cambio, que desde hace años se dirime en la arena militar, plantea la intensificación de la estrategia contrainsurgente a través de la vía armada.
El debate sobre la posibilidad de estructurar un sistema de defensa regional o por lo menos algún tipo de fuerza regional permanente ha comenzado a plantearse. La experiencia de la fuerza de paz de Haití puede ser una primera experiencia en este sentido, por el cambio de actitud que implica por parte de Chile y Brasil, que en los años noventa fueron reacios a participar en este tipo de fuerzas, como lo es todavía México.


La comparación del gasto en defensa de América del Sur y España muestra que en términos del PIB éste país gasta menos, pero per cápita mucho más, lo que implica una capacidad tecnológica y operativa mucho mayor. En efectivos también casi duplica a América del Sur en el porcentaje de la población total incorporado a las Fuerzas Armadas.
Hacia el futuro quedan por analizar las posibilidades de articular capacidades entre el sistema de defensa español y el de Iberoamérica. La frustrada experiencia de la Brigada Plus Ultra en Irak pudo constituirse en un primer paso en este sentido.
Por Rosendo Fraga, Director del Centro de Estudios Unión para la Nueva Mayoría, 2004

LA RECUPERACION DE LA ECONOMIA MUNDIAL Y SUS LÍMITES

Los principales institutos de análisis de la coyuntura mundial han aceptado el diagnóstico que acusa una recuperación más o menos sostenible de la economía mundial. Parece claro que la baja de la tasa de interés en Estados Unidos, Europa y Japón ha asegurado la vuelta a las inversiones en las bolsas y la alimentación de las empresas con recursos para retomar las inversiones.
Al mismo tiempo, el aumento de los gastos públicos norteamericanos con la creación de un déficit fiscal colosal, sobretodo para los gastos militares y ‘antiterroristas’ así como para la ‘reconstrucción’ del Irak, ha generado un aumento colosal de demanda.


Esta demanda aumentada se transforma en una demanda internacional y revierte hacia el sector externo produciendo un déficit comercial gigantesco, superior al colosal déficit de los años de 1980.
Como se ve, la recuperación económica se apoya una vez más en colosales desequilibrios macroeconómicos y no en los equilibrios macroeconómicos que tanto recomiendan los economistas de orientación neoliberal. Aún cuando sean ellos quienes dirigen las políticas económicas, frente la imposibilidad de poner en práctica sus principios doctrinarios, inspirados en modelos ‘teóricos’ totalmente falsos, se tornan ‘keynesianos’ pragmáticos para poner sus economías en funcionamiento.


Solo escapan de estos principios de acción, los economistas de las naciones dependientes, los cuales sí creen rígidamente en principios teóricos aprendidos en manuales de las universidades norteamericanas o en manuales del Fondo Monetario Internacional. Que se vea el caso de la política de establecimiento de la tasa de interés.
Mientras la Reserva Federal de Estados Unidos (FED, por sus siglas en inglés) bajó la tasa de interés pagadas por el gobierno de este país, de reflejo universal, del 6,5 al 1,0% en menos de un año para detener la recesión norteamericana que era consecuencia, sobretodo, del irresponsable aumento de la misma tasa de interés realizado por el FED, nuestros economistas locales afirman con aire de superioridad que las absurdas tasas de interés que imponen a nuestros países son un producto del mercado y no pueden ser bajadas ‘irresponsablemente’. Descubrimos así que las tasas de interés solo pueden ser aumentadas irresponsablemente… Se trata de un principio ‘científico’ muy apreciado por los especuladores.


La caída de las tasas de interés es un movimiento necesario en la economía mundial y hace parte de los factores de recuperación de la economía mundial que empieza a liberarse de la tiranía del sector financiero especulativo para retomar la dinámica productiva. Esto confirma nuestras tesis sobre el regreso de una fase a de los ciclos largos de Kondratiev a partir de 1994.
Y confirma también nuestras previsiones sobre el carácter de corto plazo de la crisis de 2000-2002, así como nuestra denuncia de que la gravedad que asumió esta crisis era producto de las políticas equivocadas, conservadoras e interesadas del FED, expresadas sobretodo en el aumento de la tasa de interés para hacer ‘aterrizar’ la economía norteamericana que estaría amenazada por una inflación que nunca vino ni vendrá a corto plazo pues nos encontramos claramente en una coyuntura deflacionaria.


No era necesario, por tanto, un desequilibrio fiscal tan agudo, como el que generó la aventura militarista del gobierno Bush, para recuperar la economía norteamericana. El se convierte más bien en un grave problema para la sana recuperación. Obliga, por ejemplo, a mantener una enorme deuda pública que llena los mercados financieros de títulos del gobierno norteamericano creando una peligrosa fuente de especulación financiera.

El déficit afecta también la credibilidad del dólar, ya desestabilizada por el gigantesco déficit comercial de este país, aumentado por los nuevos gastos militares en el exterior y otros gastos que se hacen cada vez más pesados para una balanza de pagos marcada por situaciones negativas generalizadas.
Es necesario acordarse de que, desde la década del 1980, los Estados Unidos vienen acumulando una deuda externa colosal que pone en cuestión cada vez más la confianza en su moneda. Esta situación ha sido saneada hasta el momento a través de la entrada masiva de capitales del exterior para cubrir el déficit de su balanza de pagos. Pero es creciente la desconfianza en contra de los títulos de la deuda pública norteamericana y es creciente también el miedo a invertir en una moneda que está gravemente amenazada de desvalorización.


Todo indica por lo tanto que la crisis del dólar y su brutal desvalorización deberá dominar el horizonte del sistema financiero internacional en los próximos quince años, es decir en el tiempo suficiente para que los países que hicieron sus reservas en dólares se desprendan de las mismas buscando de manera creciente el oro y otros mecanismos de defensa de sus activos, lo que incluye inclusive las nuevas monedas fuertes internacionales, particularmente el euro.

En el caso asiático, la fortaleza del yen japonés y la resistencia de la China en devaluar el yuan apuntan a una lucha entre monedas en los próximos quince años que terminará necesariamente en una amplia devaluación del dólar y la pérdida definitiva de su condición de moneda mundial.
Es necesario señalar también que la fuerza que conserva el dólar en un cuadro tan desfavorable deviene de la importancia del déficit comercial norteamericano en la formación de la liquidez mundial. Los superávit comerciales de los exportadores a los EE.UU. alimentan de dólares los stocks de las reservas mundiales. Pero ese mismo déficit aumenta la debilidad del dólar a mediano y largo plazo.


Los déficit fiscal y comercial fueron el principal instrumento para la recuperación del poder hegemónico de la economía norteamericana, después de la derrota del Vietnam y la crisis del dólar en 1973.
Al mismo tiempo esta recuperación fue ayudada por los gastos en ciencia y tecnología orientados básicamente hacia la recuperación del poder militar norteamericano en el mundo y se basó en la entrada de capitales de todo el mundo para adquirir los títulos de la deuda pública de EE.UU.
En la década del 90, estos capitales fueron atraídos sobretodo por la ultra valorización de la bolsa norteamericana. En los años 2003-4 no hubo intereses altos para atraer capitales y la valorización de la bolsa deberá ser limitada por el miedo de la desvalorización del dólar.
No podemos esperar por lo tanto una recuperación extremamente sólida y poderosa. Nada que pueda compararse con los años dorados del post II Guerra Mundial. Pero tendremos los fenómenos fundamentales del crecimiento chino, hindú y asiático en general (incluyendo Siberia y las Coreas) que producirá una economía nueva en el mundo, una nueva frontera económica con creciente integración regional.


Habría que agregar, sin embargo, otro elemento a este escenario. Se trata de la disminución del tiempo de trabajo necesario para producir los productos industriales lo que tiende a generar, ante la falta de una disminución de la jornada de trabajo correspondiente al aumento de la productividad, una drástica disminución de la mano de obra industrial.

Es ridículo ver cómo se habla de una crisis de las previsiones sociales y de los gastos públicos en un momento en el cual la humanidad produce un excedente económico tan colosal. Es absurdo también constatar que, en esta fase de la historia humana aumentan tan fuertemente las poblaciones pobres del mundo.
La única explicación para esta crisis irracional es la injusta distribución de los frutos del progreso tecnológico y científico en el mundo, patrocinada por una injusta distribución del ingreso en cada región y en cada nación y entre las regiones y naciones.


Pero se trata también de una injusta distribución del ingreso entre los varios sectores económicos permitiendo que el capital financiero se apodere de la mayor parte de la riqueza generada en el mundo a través sobretodo de la intervención de los Estados nacionales que captan recursos de toda la población para transferirlos hacia el sector financiero a través de la negociación de unas deudas públicas colosales creadas nada más para favorecer el capital financiero mundial.

Lo grave de esta situación es no solamente la debilidad de la capacidad de los Estados para atender las necesidades de las poblaciones. Es, sobretodo, la posesión de gigantescos excedentes por un grupo de intereses, defendidos por ‘técnicos’ al servicio de los mismos, que imponen una corrupción generalizada dentro de las corporaciones privadas y sobretodo de la administración pública.

El clima intelectual, moral y ético de esta sociedad solo puede ser el más negativo posible. La angustia de la lucha por la supervivencia se hace más penetrante cuando la violencia se convierte en el camino de la competición económica con la expansión de los negocios ilegales, las ‘gangs’ de todo tipo y las formas de corrupción estatal y privada.

La desesperanza y el cinismo que se desarrolla en este ambiente conducen a una filosofía del desánimo y del pragmatismo que ridiculiza el heroísmo y la voluntad transformadora que no logra convertirse en renta. Este es talvez el efecto más brutal de este ambiente ideológico y cultural: nada se puede esperar de una humanidad que no cree en su poder de transformación, máxime cuando ella traspasa sus límites cada día con el avance de la ciencia y la tecnología, en una permanente y multifacética revolución.

Articulo escrito por Theotonio Dos Santos, profesor de la Universidad Federal Fluminense. Coordinador de la Cátedra y Red sobre Economía Global y Desarrollo Sostenible de la UNESCO. Su último libro es Teoría de la Dependencia: Balance y Perspectivas, Plaza & Janés.


DIVIDENDO PARA LA PAZ

El Dividendo para la Paz es la utilización alternativa de los recursos invertidos actualmente en gastos militares para cubrir las necesidades sociales, de paz, ambientales y humanas de nuestras sociedades, tanto de las que viven en los países del Norte como los del Sur.


Los gastos militares son un freno al desarrollo, las armas tienen consecuencias perversas para las sociedades; destruyen la vida humana, favorecen los conflictos, empobrecen a muchos países y personas…

Promover una Cultura de Paz es exigir que los países se aseguren un porvenir mejor dejando de invertir en guerra y dedicándose al bienestar de sus ciudadanos y ciudadanas.

Ya en 1994, el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) realizaba un Informe que estimaba que entre los años 1987-1994, por primera vez en muchas décadas, los gastos militares mundiales habían disminuido más de un 3% anual, produciendo de esta manera un teórico “DIVIDENDO DE PAZ” acumulado de 935.000 millones de dólares.

De esta cantidad, más de 800.000 millones correspondían a los llamados países industrializados.
Los recursos ahorrados con esta disminución de los gastos militares no se dedicaron al gasto social, ni a salvaguardar el medio ambiente, ni a impulsar unas relaciones internacionales basadas, tras el fin de la Guerra Fría, en la amistad y cooperación entre los pueblos. Tampoco se dedicaron a la solución pacífica de los conflictos.


Sin embargo, la propuesta que se conoce desde entonces como Dividendo de Paz, sigue estando más vigente y actual que nunca, sobre todo ahora que por sexto año consecutivo han vuelto a crecer el comercio de armas en el mundo y los gastos militares (a pesar de que en Rusia hayan descendido un 55%). Progresivamente los países más poderosos apuestan por resolver los conflictos con el uso de la fuerza armada; ejemplos muy claros son los casos de Yugoslavia y Chechenia.

La idea del Dividendo de Paz descansa sobre unos hechos y unos principios muy difícilmente refutables y cercanos al mismo sentido común:

Se gastan sumas desmesuradas para mantener enormes maquinarias militares (16 países de la OTAN, según datos referidos a 1997, sumaban unos presupuestos de defensa de 465,5 mil millones de dólares que corresponden al 58% del total mundial).

Existen millones de personas movilizadas como soldados, de los cuales se estima que 300.000 son niños y niñas.

En los países en desarrollo es mucho más fácil y probable morir por las carencias de las políticas sanitarias de esos países (falta de higiene, desnutrición) que morir por un hipotético ataque lanzado por un estado extranjero (el riesgo es 30 veces superior). Sin embargo, como media estos países cuentan con veinte soldados por cada médico, y con demasiada frecuencia, estos soldados se vuelven en contra de la población; mientras que a comienzos del siglo XX alrededor del 90% de las víctimas de las guerras eran soldados, hoy, ese mismo 90% está integrado por civiles.

Las armas son un freno al desarrollo y no representan ningún avance económico real (salvo para el escaso número de empresas y gobiernos que controlan su producción y comercian con ellas).
También, desde el punto de vista ético, las armas tienen unas consecuencias perversas en la sociedad: por su carácter de destrucción de la vida humana y de los ecosistemas, así como por su gran contribución al empobrecimiento de los países del sur a través del endeudamiento que provocan las importaciones de material militar desde los países del norte. Los países del norte vendemos armas que los países del sur no pueden afrontar económicamente si no es prescindiendo de cubrir otras necesidades realmente básicas. Estos países se endeudan con nosotros... luego les exigimos el pago de la deuda a la que hemos contribuido... vendiendo además cosas que destruyen a estos países.


El gasto militar de África Subsahariana sigue superando los 8.000 millones de dólares. Burundi es uno de tantos ejemplos: según el PNUD, gasta en “defensa” el 41% de su PNB. Entre 1990-95 los gastos militares de América Latina aumentaron en términos absolutos en 6.500 millones de dólares. En el mismo Estado Español, el gasto militar global (que no incluye sólo el presupuesto del Ministerio de Defensa) supera el presupuesto de los Ministerios de Agricultura, Industria y Medio Ambiente juntos. Se han disparado los compromisos de Defensa para compra de armamento en los próximos años.

La investigación militar supera de manera escandalosa lo que se invierte en investigación en otros campos de carácter social. Así, el gasto previsto para el año 2000 en investigación armamentista, según el último informe de la Cátedra UNESCO sobre Paz, supone el 41,2% de todo el gasto en investigación y desarrollo del Estado.
Tampoco hay que olvidar que, en la reciente guerra de Yugoslavia, España había gastado, desde enero hasta agosto de 1999, el 1,3% de su PIB. Sin embargo, dedicó a AOD (Ayuda Oficial al Desarrollo) el 0,26% del PIB.


Frente a esta realidad planteamos:

¿Por qué no invertir todo, o al menos una parte de este potencial económico para resolver las necesidades básicas de toda la población mundial?

¿Por qué no asumir, de una vez, que es ciertamente más racional y eficaz resolver las causas de los conflictos y de las enormes injusticias mediante la prevención, que pretender después “controlarlos”, echando la mayoría de las veces leña al fuego?

Hablar del Dividendo de Paz, de la utilización alternativa de los recursos invertidos actualmente en gastos militares para cubrir las necesidades sociales, humanas y ambientales en nuestras sociedades industrializadas y en los países del Sur es, a fin de cuentas, hablar de Desarrollo y Libertad.

Y yo... ¿qué puedo hacer?

Difundir estos hechos, darlos a conocer en tu entorno, entre tus amigos y conocidos, en tu lugar de estudio o de trabajo, en tu barrio.


Dar a conocer también que existe una alternativa, que el gasto puede reorientarse, redirigirse.

Intentar ponerte en contacto con medios de comunicación que se hagan eco de la campaña por el Dividendo para la Paz. Periódicos, revistas, programas de radio...

Contactar con más gente de tu ciudad o de tu país que también piense como tú (recuerda que Internet también es un poderoso medio de encuentro), y organizarte con ellos para posibles manifestaciones, o para reunir firmas que le reclamen al presidente del gobierno de tu país una reducción del gasto en armas.

Apoyar a organizaciones o asociaciones pacifistas de tu país, enterarte de las posibles maneras de colaborar con ellas...

Y no perder las ganas aunque los frutos de tu esfuerzo tarden en llegar... porque todo lo bueno tarda en llegar... pero siempre merece la pena!

Y recuerda...

Cuando soñamos solos, es simplemente un sueño;
Cuando soñamos juntos, comienza una realidad.


Y para cerrar esta parte de mi Editorial algunas preguntas:

¿Para que se arman los militares del mundo?


¿Para que se arman las fuerzas armadas de los continentes pobres (África, Asia, Latino América, por ejemplo)?

¿Cuál es el objetivo de un militar en su profesión?

¿Tiene la Defensa del territorio prioridad sobre los problemas del país como un todo?

¿Será para defenderse de los extraterrestres o para matarnos entre nosotros mismos, los seres humanos, “los homo sapiens”?

Sabemos que los otros animales, los irracionales como les llamamos, matan para comer y ¿el hombre mata para comer, o mata por deporte, o por placer?

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