Wednesday, March 07, 2007

Editorial de Marzo 2007

El Instituto Internacional de Investigación por la Paz de Estocolmo (SIPRI) publicó en Junio 2006 un informe sobre los gastos militares durante el 2005, arrojando la increíble cifra de 1.118 billones de dólares.

En un Editorial anterior hice mención a una hipótesis personal en la cual indicaba que el homo sapiens aún se encuentra en un estado primitivo, en que el avance que hoy disfrutamos ha estado basado en la destrucción de otros seres humanos o de la naturaleza. Más aun un Papa, máxima autoridad de la Religión Católica dijo que el Capitalismo o neo liberalismo era
“un sistema económico intrínsecamente perverso”.

Hoy quiero mencionar 2 áreas que demuestran que mi posición es cierta:

La primera es el alza increíble del gasto militar en el mundo en el 2005 y se supone que al 2007 este habrá de aumentar otro porcentaje más.
La segunda es como un porcentaje de los medicamentos enviados a los países del 3er mundo es falsificado por los Laboratorios Farmacéuticos a nivel mundial.

UD estimado lector podrá decidir si el avance del ser humano esta dentro de una lógica de uso de la razón, del sentido común o de sentimientos, tales como el odio, la intolerancia, la avaricia, el egoísmo, entre otros.

La ciencia es un camino a la búsqueda de la verdad, pero cuando ese conocimiento es utilizado por ciertos sectores de la Humanidad se transforma en un medio de destrucción de otros o de poder sobre otros, la culpa es del hombre y no del conocimiento. Soy un divulgador de la ciencia y la técnica, por que creo que ella puede a esta altura del desarrollo humano satisfacer las necesidades de todos los seres humanos existentes en el planeta y al decir esto no estoy hablando de ciencia ficción, sino que estoy basando mi visión en la realidad científica y tecnológica del momento.
Es un grupo de hombres que tienen el poder económico, religioso, militar y político que manejan el mundo, los culpables de todos los problemas que hay hoy en día. Un ejemplo típico de esto es el cambio climático en el cual estamos irremediablemente insertos.

Pues bien entremos en materia.

1er. Tema de este Editorial.

El hambre y el gasto militar.

En 1996, exactamente en un poco más de una década, se reunieron en Roma 112 jefes de Estado y gobierno, más de 73 representantes, es decir un total de 185 países, en la primera Cumbre Mundial de la Alimentación.

Una de las más importantes resoluciones fue reducir el hambre a la mitad, antes del 2015. La resolución unánime implicaba que el gobierno de cada país adoptase las medidas necesarias para cumplir esa humanitaria meta. ¿En qué medida se está cumpliendo?El Director General de la FAO responde: “Si continuamos como lo hemos hecho en la década que ha transcurrido, quizás alcancemos en el 2150”. ¡Más de 100 años!

El hambre afecta especialmente a los niños y madres pobres. Cuántas generaciones sufrirán de hambre y, por consiguiente, falta de crecimiento y desarrollo, en especial de desarrollo mental que capacite a los futuros “ciudadanos” a beneficiarse de los “derechos humanos”, de trabajo apropiado, educación, salud y condiciones de vida razonables.El Director General de la FAO, entre otros comentarios, se refiere a la inconcebible situación de que “un día de gastos militares representa seis veces el gasto anual de la FAO. Es una locura la diferencia entre el gasto militar y la ayuda”. Se refiere a la ayuda que la FAO puede ofrecer a los países del Tercer Mundo para mejorar la agricultura y la producción de alimentos, para saciar por lo menos algo a esos macilentos niños desnutridos.

¡Un día de gastos militares, igual a seis años de ayuda internacional por parte de la FAO!

La FAO, organismo dependiente de las Naciones Unidas, recibe fondos de dicha institución mundial. Por desgracia, los fondos no alcanzan a cubrir las necesidades ni en la proporción que crece el hambre en el mundo, no han sido incrementados; al contrario, la FAO ha tenido que reducir de 261 a 186 los programas de ayuda a los países.Otro comentario del jefe de la FAO es que “los aranceles representan, en promedio, el 60% para los productores agropecuarios primarios y el 6% para los industriales.

¿Dónde está la lógica?”.

Los países pobres son productores y exportadores, sobre todo de artículos agropecuarios primarios, y estos son castigados con altos aranceles, que los vuelve poco competitivos y, en cambio, importan productos industriales de los países desarrollados, en bajos aranceles que perjudica a las industrias nacionales y también les ponen en posición poco competitiva.Otro comentario muy importante sobre los subsidios a los agricultores de los países desarrollados, en especial de Estados Unidos, es que los subsidios no benefician mayormente a los verdaderos agricultores sino a las grandes empresas que comercializan los productos agrícolas, como sucede con las enormes exportaciones de maíz hacia México, en donde los campesinos afrontan una preocupante desocupación porque el tradicional cultivo de ese cereal, primer alimento del pueblo mexicano, ya no es rentable.

Gastos Militares.
Por: Terra Actualidad. EFE

El mundo gasta 10 veces más en armamento que en ayuda humanitaria Por cada dólar que se invierte en todo el mundo en ayuda humanitaria, los países destinan diez a sus presupuestos militares, según los datos recogidos en el Informe 2005 del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).

Además, todos los países del G-7 dedican al menos cuatro veces más a gastos militares que a la ayuda humanitaria. En el caso de los Estados Unidos esa proporción es de 25 veces más, en Grecia de 19, en Italia de 10,8, en Portugal de 10, en Reino Unido de 8,3, en Australia de 7,6 y en Francia de 6,3, según los datos del informe. Otros países en los que el presupuesto militar es, al menos, cinco veces superior al gasto en ayuda humanitaria son Canadá, Alemania, Nueva Zelanda y España, mientras que en Dinamarca, Luxemburgo, Irlanda, Bélgica, Países Bajos, Noruega, Suecia y Suiza no llega a triplicarse.

Para el PNUD, estas proporciones 'no tienen sentido' en un mundo en el que 'los propios gobiernos de los países desarrollados reconocen cada vez más los vínculos entre amenazas a la seguridad y pobreza mundial'. El dinero que los países desarrollados dedican al año a luchar contra el sida -que mata a tres millones de personas anualmente-equivale a lo invertido en armas en tres días. Antes armas que niños.

En opinión de los responsables del informe, cualquier evaluación de las amenazas a la vida humana refleja una 'asimetría notable' entre el presupuesto militar y las necesidades de las personas. Un dato: el dinero que los países desarrollados dedican al año a luchar contra el sida -que mata a tres millones de personas anualmente- representa únicamente lo invertido en armamento durante tres días.

Sin embargo, si los 118.000 millones de dólares en que se ha aumentado el gasto militar entre 2000 y 2003 se hubiera dedicado a ayuda humanitaria, ésta supondría hoy cerca del 0,7 por ciento del Ingreso Nacional Bruto (INB) de los países ricos. Con sólo el 3 por ciento de esa cantidad (unos 4.000 millones de dólares) se podría evitar la muerte de tres millones de niños al año.

La pobreza no es una prioridad.

Entre los países que más porcentaje de su INB per cápita (medido en función de su número de habitantes) dedican a la ayuda humanitaria se encuentra Noruega, Luxemburgo, Suecia, Países Bajos, Dinamarca, Suiza y Bélgica, aunque en ninguno de esos casos se rebasa el 1 por ciento de los ingresos nacionales. Entre los principales receptores de las ayudas, medidas también en función de su población, se encuentran Cabo Verde, los territorios palestinos ocupados, Tonga, Santo Tomé y Príncipe, y Jordania. 'Si la guerra contra la pobreza es una prioridad, simplemente no resulta creíble que los gobiernos le asignen tan poca importancia al presupuesto de ayuda humanitaria', cuyo propósito -recuerda el PNUD- es 'salvar vidas'.


¿SABÍAS QUE. . .?


• 9 de cada 10 muertos en una guerra son civiles.
• 1,07 billones de euros (178 mil millones de pesetas) se dedican anualmente al gasto militar en el mundo.
• Con los 75.000 millones € que se han gastado los primeros meses de la guerra de Irak, se podría dar educación a todas las niñas y niños del mundo y acceso a la salud a toda la población mundial.
• Las compañías que más donaron en el 2002 al Partido Republicano son Philip Morris, Microsoft, AOL Time Warner, EXXON mobile, Walt Disney, FORD,. . . Y son esas compañías las que están reconstruyendo hoy a Irak. • Los países que más armas de destrucción masiva tienen son EUA y Reino Unido. Estados Unidos mantiene 480 armas nucleares repartidas en diferentes bases en Europa.
• EUA tiene 750 bases militares en 120 países.
FUENTE: Expresiones. Febrero 05.

DINERO DEL NORTE. TROPAS DEL SUR.


El presupuesto ordinario de Naciones Unidas para las misiones de paz es de 2.960 millones de dólares en el periodo de julio 2004 a junio 2005.

EEUU aporta 341 millones y España 34 millones. En la actualidad la ONU tiene desplegados 62.298 soldados, más 11.124 civiles y 1.675 políticos en acciones directas de pacificación. (Liberia, Sierra Leona, Costa de Marfil, Bangladesh, Pakistán,. . .) La mayor parte de los soldados provienen de Bangladesh, Pakistán, Nigeria, Etiopía, Ghana, India, Nepal, Uruguay,. . .
FUENTE: EL PAÍS. Nov 04


Los gastos militares en 2006 alcanzan una cifra récord, más que en la Guerra Fría

El negocio de las armas vive uno de los momentos más florecientes de la historia. Año tras años las cifras que barajan diferentes organizaciones muestran un espectacular ascenso de los gastos y, también, de los beneficios, escandalosos, de la industria de la muerte.


El estudio elaborado por Intermón-Oxfam, con datos del presente año, completa el elaborado por el Instituto Internacional de Investigación para la Paz (SIPRI), con sede en Estocolmo, para presentar una realidad aterradora. Según la ONG británica, los gastos militares en el mundo en 2006 superan el monto máximo alcanzado durante la Guerra Fría, y calcula que ascenderá a 835.000 millones de euros.

Cantidad que es casi 15 veces superiores al volumen de la ayuda humanitaria internacional, asegura la organización. Esta alza de los presupuestos militares ha provocado una bonanza de la industria armamentistas sin precedentes. Así, sus 100 primeras empresas han visto aumentar en cuatro años sus ventas en un 60%. En efecto, las ventas pasaron de 157.000 millones de dólares (123.800 millones de euros) en 2000 a 268.000 millones de dólares (211.300 millones de euros) en 2004, precisó Intermón-Oxfam.

Según la ONG, en declaraciones a la Cadena Ser, estas armas son las que están alimentando los conflictos que, a su vez, son la principal causa de hambrunas en todo el mundo: el 35% de emergencias alimentarías ocurridas en los últimos años están provocadas por guerras. Entretanto, el gasto militar global sigue aumentando: si se cumplen las previsiones, los siguientes años superarán los máximos históricos alcanzados en los últimos años de la Guerra Fría.Arian Arpa, directora general de la ONG, ha señalado que los primeros responsables son los Gobierno occidentales «que permiten que los fabricantes de armas aumenten constantemente sus ventas». También ha apuntado a la responsabilidad de los particulares, señalando el dato de que cada minuto muere una persona por un disparo de arma de fuego, «que en su mayoría no están en manos de fuerzas regulares».

Iniciativa en la ONU Además, exigió a Naciones Unidas la elaboración de un tratado internacional que regule el comercio de armas. «El problema es que las armas están en manos de quien no debería», ya que a su entender, estas armas deberían estar sólo bajo control de «fuerzas regulares de Estados democráticos».Al respecto, un grupo de siete países, Gran Bretaña, Argentina, Australia, Costa Rica, Finlandia, Japón y Kenia busca el apoyo de la Asamblea General de la ONU para lograr un tratado que prohíba las ventas de armas a países que violan los derechos humanos, los embargos de armas o cometen genocidio.La cuestión tiene su miga, ya Gran Bretaña, por ejemplo, es acusada por distintos actores internacionales de genocidio en Irak y, además, es un gran exportador de armas, por lo que se hace difícil entender su supuesta ética en el negocio de las armas y su política internacional, criticada incluso en el seno del partido gobernante.Por su parte, el SIPRI ofreció los datos correspondientes a 2005 el pasado mes de junio del 2006.

Según la organización, los gastos militares en el mundo en 2005 llegaron a un billón 118.000 millones de dólares, y el primer consumidor de armamento fue EEUU, con 48% de lo invertido a nivel mundial.De acuerdo con el informe anual del SIPRI sobre la producción armamentista y el desarme, los gastos mundiales en armamento aumentaron 34% frente a los de 2004, y la cifra equivale a un desembolso de 173 dólares per cápita. El informe indicó que el 80% de los gastos militares adicionales en 2005 correspondió a EEUU.

Para Washington, el gasto realizado en 2005 representó un incremento de 1% respecto de 2004, mientras su presupuesto de defensa alcanzó 1.604 dólares por ciudadano. A EEUU le seguían en 2005, muy de lejos, Gran Bretaña, Francia, Japón y China, con apenas 4 y 5% del gasto mundial. Respecto de las exportaciones de armamento, el SIPRI constató que sigue la tendencia al alza con un volumen de entre 44.000 a 53.000 millones de dólares, y los principales exportadores son desde 2001 Rusia y EEUU, cada uno con una cuota de mercado de alrededor de 30%. A ellos les siguen, a mucha distancia: Francia, Alemania y Gran Bretaña, con 20% entre los tres.

La pobreza, una amenaza mayor En opinión del centro de investigación británico independiente Oxford Research Group, la prioridad dada a la «guerra contra el terror» distrae a los políticos de los verdaderos problemas que representan «una verdadera amenaza, duradera y destructiva», mayor que el «terrorismo internacional». Entre estas amenazas menciona a la pobreza, la desigualdad comercial, la militarización global, la competencia por los recursos y el cambio climático.

Guerras actuales y gasto militar

El colectivo antimilitarista Gasteizkoak acabamos de publicar el informe sobre el gasto militar correspondiente al año 2006. En esta ocasión en colaboración con STEE-EILAS y relacionado con la escasez de presupuestos para mejorar la calidad de la educación. El viejo eslogan «gastos militares para gastos sociales».

Las cantidades que se aportan son muy elevadas y, lo que es peor, siguen creciendo progresivamente año tras año: En la CAPV, el gasto militar calculado para el 2006 es de 1.656,78 millones de euros. Y si miramos al Estado español, la cantidad asciende a la friolera de 21.208,19 millones.

A modo de conclusión constatamos que con ese gasto militar se podrían cubrir los 1.191,15 millones de euros que STEE-EILAS calcula grosso modo como necesarios para cubrir las necesidades de la Enseñanza No Universitaria, y aún sobrarían 500 millones.

Algunas comparaciones más puntuales pueden, sin embargo, resultar significativas. Así, la aportación de la CAPV (6,24 %) a los gastos de Personal del Presupuesto del Ministerio de Defensa es de 262,84 millones de euros. Con esos sueldos militares se podrían cubrir de sobra los 229,22 millones calculados como necesarios para contratar más profesorado y con ello mejorar la ratio número de alumnos/ aula, reducir la carga lectiva, aumentar el profesorado de apoyo...

La elección parece clara: consigamos más plazas docentes eliminando sueldos militares.

De la misma manera se calcula en 677,4 millones de euros la cantidad necesaria para hacer frente a la construcción de nuevos centros educativos, obras de rehabilitación, dotación de material mobiliario... en la Enseñanza No Universitaria.

Esa cantidad se cubriría simplemente con que la CAPV dejara de aportar su contribución a dos programas concretos de armamento: el Avión de Combate Europeo EF-2000 (547,12 millones) y la Fragata F-100 (130,33 millones). Teniendo en cuenta que la CAPV contribuye anualmente a los principales programas españoles de armamentos asciende a 1.142,36 millones de euros,

¿contribuimos a financiar aviones para la guerra o construimos las nuevas escuelas que necesitamos?

Son cantidades muy altas, sin duda. Y están calculadas con bastante rigor. Pero es evidente que el gasto militar real es mucho más elevado y muy difícil de descifrar. Esto es debido a la absorbente militarización que se da en la mayoría de las órbitas del poder, de la política, de la economía.

Hoy por hoy, con la globalización y el gobierno del mundo por parte del Imperio de EEUU, todos y todas sabemos que el poder está en manos de las multinacionales del armamento y del petróleo. Y desconocemos las cantidades ingentes que gastan en desarrollo tecnológico para sus proyectos de sofisticadas armas, en las innumerables formas de aumentar el control social sobre las poblaciones, etc.

Son gastos militares los destinados a la investigación, fundamentalmente militar, en detrimento de la civil de utilidad social. Y esto con el apoyo de la mayoría de los estados y de buena parte de las grandes y pequeñas universidades del mundo. Son también gastos militares (aunque no estén incluidos en los datos que aportamos) los dedicados por muchos medios de comunicación a la guerra psicológica y de intoxicación que mantienen continuamente. Todo al servicio del Imperio y del Poder Mundial en la sombra (esos verdaderos grupos de poder compuestos por puñados de personas cuyas riquezas e influencias determinan, por encima del poder político, las decisiones que afectan al mundo).

En nombre de la seguridad y del progreso tenemos guerras manifiestamente declaradas. Pero también otras muchas que intentan camuflarnos con diferentes disfraces. Así, nos encontramos con las guerras humanitarias, las guerras comerciales, los bloqueos, las guerras tecnológicas por el control de recursos, guerras geoestratégicas por el dominio del planeta tierra... Todo ello hace que nos encontremos ante lo que se puede llamar Estado-guerra, dirigido por el Imperio.
Cuando EEUU declaró la guerra a Irak con sus absurdos engaños, Europa, la ONU y la mayoría de los países del mundo se opusieron. Pero hemos visto, estamos viendo, cómo después y por detrás, están colaborando en el botín de la guerra, del petróleo, de la reconstrucción del país destrozado. Y sobre todo en el gran negocio de la fabricación y comercio de armamento.

Con la excusa de la seguridad y de la lucha contra el terrorismo, aceptamos el inmenso montante del gasto militar en el mundo. Aunque sea a cambio de que no haya dinero ni medios para solucionar los grandes problemas, que sobre todo se ceban en los países más pobres: la emigración forzada, el hambre, la contaminación, las muertes por enfermedades fácilmente curables, la esquilmación de recursos naturales... En definitiva, la muerte progresiva, o asesinato, de tres cuartas partes del planeta.

Decía Carlo Frabetti en “Rebelión”:

«El terrorismo es la guerra de los pobres, pero en cambio, la guerra es el terrorismo de los poderosos, el terrorismo de los ricos».

Intentan vendernos que el objetivo fundamental de la política estadounidense es hacer frente a la amenaza terrorista. Evidentemente esto no es más que un pretexto en su esfuerzo por expandir y fortalecer el modelo capitalista estadounidense hasta el último rincón del planeta. Sólo le preocupa defender la cuenta corriente de sus amistades petroleras, armamentistas...
Finalmente, quiero hacer una llamada de atención a la población mundial, que puede entender este mensaje mejor que nadie: ni las guerras ni los grandes males que padece hoy la humanidad se solucionarán de la mano ni de los estados ni de los partidos; sólo lo lograrán los pueblos que luchan y no delegan en quienes les dirigen.

HAMBRE, AGUA Y ENERGÍA.

Con 19 billones de dólares al año durante 10 años se puede eliminar el hambre y la inseguridad alimentaría mundial. Con 10 billones de dólares anuales durante 10 años se puede proveer de agua potable a 1,75 billones de personas. Con 17 billones de dólares anuales durante 10 años se puede proveer de energía renovable para el mundo y se limpiaría la contaminación climática actual (nuclear, carbón, petróleo y gas).
FUENTE: Huelga Mundial de Mujeres.

MILITARISMO, GUERRA Y VULNERABILIDAD.

Las guerras tienen un impacto importante sobre la vulnerabilidad de la mayoría de los habitantes de los países que las sufren. En África la mitad de su población, con dificultades de acceder al alimento, se ha visto afectada en algún momento, y de alguna forma, por la guerra. La militarización previa a los conflictos y la posterior destrucción de las estructuras económicas y sociales contribuyen de manera definitiva al incremento de la vulnerabilidad.

REHENES DE LA LOGICA DE LA GUERRA

* Los gastos militares en el mundo (1.000.000 millones de U$ a principio del nuevo siglo) suponen una inversión 60 veces superior a la que seria necesaria realizar para cubrir las necesidades de toda la población mundial en Salud y Nutrición.

* Destruir una mina antipersonal cuesta entre 100 y 300 veces más que fabricarlas. En Angola y Camboya hay más minas que personas.

* En la actualidad más de 23 millones de personas en el mundo forman los diversos ejércitos regulares o irregulares, de los que más de 300.000 son niños y niñas/soldado.

* Hay casi 40 millones de personas refugiadas en el mundo, a causa de las guerras y las catástrofes, la mitad en sus propios países

LA MILITARIZACIÓN

La militarización tiene dos aspectos complementarios: El aumento de los gastos militares y la intromisión del estamento castrense en asuntos políticos y económicos propios de la esfera civil.

El primero de ellos fuerza a reducir los presupuestos que potencian el bienestar y el desarrollo económico, además de suponer una perdida importante de divisas por la importación y un aumento de la deuda externa.

El segundo militariza la política. La colonización y los posteriores procesos de descolonización dejo a los gobiernos resultantes en manos militares, que en conexión directa, cuando no formando parte fundamental, con los medios financieros y las redes del comercio de armas, se convirtieron en canteras de “líderes políticos”.
(Los procesos de independencia llevados a cabo han supuesto que la proporción entre gastos militares y gastos sociales en África aumentaran del 27% en 1960 al 43% en 1991.- PNUD 1996).

CONSECUENCIAS DE LA MILITARIZACION SOCIAL

Los gobiernos militares aumentan los presupuestos de defensa y con ello su influencia y la militarización social. Con frecuencia esto se concreta en un aumento de la represión política, acompañado de marginación de los sectores empobrecidos que conduce a la miseria y al hambre. El autoritarismo derivado de la militarización y la guerra supone la pérdida de recursos de amplios sectores de población e imposibilita las políticas públicas que protegen a los más débiles.
La guerra aumenta el número de personas que deben de ser alimentadas y disminuye el de aquellas que trabajan y producen alimentos. Además provocan perdedores, que obligados a malvender o desprenderse a la fuerza de sus pertenencias acrecienta la desigualdad. El despoblamiento forzoso permite a militares, comerciantes y elites políticas adueñarse de los recursos locales y enriquecerse con su comercialización.

LA PERVERSION DEL ARMAMENTISMO

Las armas que alimentan las guerras se comercializan con absoluto secretismo y falta de información por intereses geoestrategicos o para evitar que se conozcan las ventas a países en conflicto o en los que no se respetan los derechos humanos. España ha venido vendiendo material militar a alguno de los países más pobres del mundo, o en conflicto, (Zimbabwe, Santo Tomé, Somalia, Jordania, Lesotho, Sudan, Uganda, Marruecos, etc.), utilizando incluso para ello cantidades provenientes de los créditos del Fondo de Ayuda al Desarrollo, FAD, incluidos en la escasa aportación que se destina para Ayuda Oficial para el Desarrollo.

Fuente: EntrePueblos
http://www.pangea.org/epueblos


NIÑOS SOLDADOS.

El Informe Global sobre Niños Soldados 2004 analiza tendencias y acontecimientos registrados desde el año 2001 en 196 países. Pese a que se han observado algunas mejoras, en muchos países la situación ha quedado estancada o se ha deteriorado. La finalización de las guerras que afectaron a Afganistán, Angola y Sierra Leona condujo a la desmovilización de 40,000 niños, pero más de 25,000 menores fueron reclutados solamente en los conflictos que se libran en Costa de Marfil y Sudán.

Los grupos armados tanto los paramilitares respaldados por los gobiernos como las fuerzas de oposición son los principales culpables del reclutamiento y uso de niños soldados. En al menos 21 conflictos, decenas de grupos han reclutado a unos 300.000 menores desde 2001, obligándolos a combatir, entrenándolos en el uso de armas y explosivos y sometiéndolos a violaciones, otros actos de violencia y trabajos forzados.

Los menores son secuestrados en la calle, sacados de las aulas o de campos de refugiados o forzados a abandonar sus casas a punta de pistola, pero también hay "voluntarios", niños que se unen a las guerrillas ante la desintegración de las familias a causa del conflicto y la pobreza. El reclutamiento de menores es crimen de guerra Los gobiernos de países como Burundi, Estados Unidos, la República Democrática del Congo, Myanmar y Sudán han utilizado a niños en primera línea. Otros, como Colombia, Uganda y Zimbabue, han respaldado a grupos paramilitares y milicias que empleaban niños soldados. En países como Indonesia y Nepal, las fuerzas gubernamentales han utilizado a niños como informantes, espías y mensajeros.

Algunos gobiernos, como los de Burundi, la Federación Rusa e Indonesia, han dado muerte, torturado o detenido arbitrariamente a niños de los que se sospechaba que apoyaban a la oposición armada. Durante 2003, Estados Unidos detuvo sin cargos como prisioneros de guerra a más de 280 niños, incluidos combatientes ilegales a los que se negó la protección de la ley estadounidense y el derecho internacional en la bahía de Guantánamo, en Cuba. Las fuerzas israelíes han torturado o amenazado a niños detenidos para forzarlos a convertirse en informantes. Al menos 60 gobiernos, entre ellos los de Alemania, Australia, Austria, Estados Unidos, Países Bajos y Reino Unido, siguen reclutando legalmente a niños de 16 y 17 años.

INVERTIR EN PAZ: SOLUCION LOGICA
Texto: Marta Iglesias


El año 2000 fue bautizado como el "Año Internacional de la Cultura de Paz".

Sin embargo, por cuarto año consecutivo ha vuelto a crecer el comercio de armas en el mundo y los gastos militares. ¿Es una utopía la reducción de inversiones en armas y la reinversión de ese dinero en educación, salud y nutrición?

Afirma el escritor Eduardo Galeano que "comparando los datos de diversos organismos internacionales (PNUD, UNICEF, FAO, OMS, International Institute for Strategic Studies) se llega a la conclusión de que el dinero que el mundo destina a gastos militares durante once días alcanzaría para alimentar y curar a todos los niños hambrientos y enfermos del planeta, y sobrarían 354 días para el noble oficio de matar".

Y es que, efectivamente, los gastos militares en el mundo suponen una inversión 60 veces superior a la que sería necesaria realizar en Salud y Nutrición básica para cubrir las necesidades de toda la población mundial. Un pequeño ejemplo ilustrativo: con el valor de un submarino nuclear se podría pagar un programa de vacunación para todos los niños y niñas del mundo.

Pero, ¿alguna vez el gasto militar se ha reducido en el mundo?
En 1994 el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) estimó que era la primera vez en décadas que disminuían los gastos en armamento. Se sugirió entonces destinar ese dinero a gastos sociales y de desarrollo, y al planteamiento se denominó Dividendo de Paz.

Aunque ese ahorro de 1994 no llegó a invertirse en desarrollo humano, el concepto sobrevivió y el Año Internacional de Cultura de Paz lo recupera la Coordinadora de ONG de Desarrollo.
La campaña consiste en hacernos ver que reducir los gastos en armamento no es sólo cuestión de conciencia solidaria, sino también de sentido común.


El Responsable de Comunicación de la Coordinadora, Jesús Barcos, argumenta que "muchas veces, para revestir de legitimidad y necesidad las intervenciones militares, los gobiernos de toda corte todavía recurren a una equivalencia engañosa y letal, la de la autoestima colectiva.
A más ejército, más prestigio del país; a más belicosos, más vitalidad nacional.


Y lamentablemente, en ocasiones, el mensaje cala en la sociedad. Por eso, es preciso ser precavidos cuando se habla de intervenciones "humanitarias". Las más remotas invasiones, pasando por el colonialismo, hasta todo tipo de conflictos, se han revestido de causas nobles. Hay que analizar con detalle las consecuencias de cada intervención "humanitaria", qué beneficios humanos acarrea, si produce víctimas, y qué costes humanos y económicos supone". Y ese sentirse agredido e invertir en armas se da tanto en el primer mundo como en el tercero.

En estos últimos, los riesgos de muerte debido a desnutrición o falta de higiene son treinta veces mayores al riesgo de muerte en una guerra, pero por media estos países cuentan con veinte soldados por cada médico. Burundi, sin ir más lejos, gasta en defensa el 41% de su PNB según afirma el PNUD. Si seguimos apelando al sentido común, la venta de minas es otro ejemplo: destruir una de ellas cuesta entre 100 y 300 veces más que fabricarla. Estas terroríficas armas, que siguen actuando ajenas al fin de un conflicto, hacen que cada mes más de 2.000 personas mueran o queden mutiladas. Resulta ilógico que un país las venda y luego dedique parte de sus recursos a desactivarlas, como ayuda humanitaria.

Pero todavía resulta más chocante la hipocresía. Seis países controlan casi el 90% de las armas mundiales: EEUU (48%), Rusia (13%), Inglaterra (8%), Francia (7%), Alemania (6%) y China (3%).
"Es muy significativo -indica Tica Font, experta en desarme de la ONG Justicia y Pau- que salvo Alemania, los otros cinco son los miembros permanentes del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, con derecho a veto, en un organismo internacional que tiene que velar por la paz, los que deciden establecer las misiones de paz, y sancionar a los países que vulneran tratados y derechos".


Mientras, los países que se dedican al negocio de armas siguen teniendo necesidades. Jesús Barcos, pone los ejemplos: "Mientras Estados Unidos continua bombardeando Irak, se multiplican los norteamericanos excluidos del sistema. Uno de cada cuatro niños y uno de cada cinco ancianos vive en la pobreza, el peor historial de los países de la OCDE. Con disminuir un 5% el gasto en armamento se aseguraría el acceso universal de los estadounidenses a los servicios básicos de salud. Mientras Rusia arrasaba Chechenia, 60.000 niños y niñas moscovitas duerman en la calle. En la capital rusa 700.000 niños sobreviven en orfanatos, y sólo el 5% carece de padres."

No comments: