Thursday, October 11, 2007

2. Las extinciones masivas en la historia de la tierra

En la medida que la paleontología fue teniendo registros más completos, y pudo determinarse con mayor precisión las fechas de aparición y extinción de diversos grupos, comenzó a hacerse evidente que en determinados momentos de la historia de la Tierra se han producido extinciones simultáneas de grupos biológicos muy diversos.
Se reconoció que los fenómenos de extinción son de dos tipos: la extinción de fondo, que afecta regularmente a pocas especies, y las extinciones masivas, que esporádicamente afectan a un gran número de diversos organismos. Los paleontólogos actualmente aceptan que estas crisis pudieron tener causas terrestres o extraplanetarias, con drásticas consecuencias sobre los ecosistemas de la Tierra en su conjunto, y que no haberse producido esas grandes catástrofes, no habrían surgido y evolucionado nuevos grupos biológicos, por lo tanto las extinciones son fenómenos evolutivos importantes para la renovación y aparición de innovaciones en la ecosfera. Algunos especialistas han reconocido veinte o más de dichos procesos de extinción, pero algunos son más convincentes que otros.

Los paleontólogos han definido cinco grandes extinciones masivas, aquellas crisis bióticas en las que en cada caso desapareció al menos el 65% de los organismos y entre un 20 y un 25% de las familias, en un lapso geológico breve. La primera fue la ocurrida a fines del período Ordovícico, hace 438 millones de años, que terminó con muchas familias de braquiópodos y trilobites.
La segunda extinción masiva ocurrió a fines del Devónico, hace 367 millones de años, durante la cual desaparecieron numerosos grupos de ammonitoideos, trilobites, braquiópodos, corales tubulados, gasterópodos, estromatoporoideos y peces. La mayor extinción masiva fue la tercera, en el límite Pérmico-Triásico (formando el límite entre las eras Paleozoica y Mesozoica), hace 225 millones de años, que produjo la extinción del 90% de las especies marinas, el 50% de las familias animales y cerca del 80% de los géneros, desapareciendo la mayoría de los vertebrados terrestres dominantes, los trilobites y los corales primitivos.
Sufrieron fuertes pérdidas los ammonites, braquiópodos, equinodermos, briozoos, conodontes y peces. Le siguió una extinción masiva al terminar el Triásico, hace 208 millones de años, que eliminó al 60% de las especies, entre las cuales se cuentan las pertenecientes a grupos como braquiópodos, moluscos, artrópodos y vertebrados terrestres.
La última es la que acabó con los dinosaurios, al final del Cretáceo (transición Cretáceo-Terciario), hace 65 millones de años.
Otras fases o picos de extinción masiva menos importantes en sus efectos ocurrieron en el Cámbrico superior, en el límite Jurásico-Cretáceo, y en el Eoceno superior. Otros episodios de extinción menos definidos aún se han reconocido en zonas localizadas o han afectado a ciertos grupos restringidos.
Las estadísticas sobre grupos extinguidos y la duración de los acontecimientos producen polémicas, por las características incompletas del registro fósil, la diferencia en las probabilidades de fosilización de diferentes grupos, los criterios taxonómicos diversos que se aplican para reconocer un mismo nivel taxonómico y los niveles mínimos de extinción que deben considerarse como masivos.

Hacia fines del período Cretáceo, tras unos 150 años de evolución, proliferaban los dinosaurios, de los cuales existían numerosos tipos, variados y exitosos. Pero diez millones de años después habían desaparecido, como consecuencia de una crisis que se produjo a fines del Cretáceo, una catástrofe biológica de grandes proporciones, que ocurrió hace 65 millones de años, dando término a la era Mesozoica.
¿Cómo pudo extinguirse un grupo como el de los dinosaurios, que había dominado la Tierra durante 165 millones de años? Esta crisis no solamente afectó a los dinosaurios, también se extinguieron otros grupos importantes, como los reptiles voladores (pterosaurios), los reptiles marinos (plesiosaurios, mosasaurios, cocodrilos marinos e ictiosaurios), un gran número de organismos planctónicos, entre ellos la mayoría de los foraminíferos (protozoos marinos provistos de complejos exoesqueletos) y moluscos como los ammonitoideos, belemnites y rudistas (bivalvos formadores de arrecifes).

La extinción masiva de fines del Cretáceo se conoce como "el episodio C/T" (de Cretáceo y Terciario). Según David Raup y John Sepkoski afectó a casi el 75% de las especies, entre ellos el 90% de los géneros de protozoos y algas acuáticos. Según Thierstein y Russell desapareció entre el 44% y el 49% de las especies planctónicas, entre el 15% y el 25% de las del fondo marino, 14% de las de aguas continentales y 20% de las terrestres.

Entre los grupos que sobrevivieron se encuentran los reptiles actuales (tortugas marinas y terrestres, tuatara, lagartos, serpientes y cocodrilos), peces, aves, los insectos, moluscos y los mamíferos. No sobrevivió ningún vertebrado terrestre de más de 25 kg. El efecto sobre la vegetación fue variado: las más afectadas fueron las angiospermas, las coníferas algo menos, los musgos y helechos fueron poco afectados. aunque no fue la mayor crisis en la historia de la vida sobre la Tierra, ha fascinado a los investigadores, quienes aún no se ponen de acuerdo sobre sus causas.

Durante el primer tercio de este siglo y luego especialmente en la década de 1950, paleontólogos como Norman Newell y George G. Simpson recopilaron la información disponible acerca de las extinciones masivas y comenzaron a teorizar sobre sus posibles causas. Actualmente alrededor de unas 500 personas, entre paleontólogos, geólogos, geofísicos y astrofísicos, están tratando de resolver el problema de la gran extinción de fines del Cretáceo.
En los últimos tiempos se publicaron cientos de informes anualmente y periódicamente se efectúan congresos científicos sobre el tema. No hay por qué pensar que la extinción de los dinosaurios debió obedecer a una causa única, es posible que se hayan conjugado varios factores, quizás si todos ya descubiertos o quizás algunos no hayan sido aún imaginados.

Las explicaciones científicas pueden clasificarse en aquellas que apelan a factores internos, propios de la biología de los dinosaurios, y las que apelan a factores externos, y estas últimas se pueden dividir en endógenas (causas terrestres) y exógenas (causa externa a nuestro planeta). De acuerdo a la rapidez de la extinción se clasifican en hipótesis catastrofistas (extinción súbita) y gradualistas (proceso de extinción gradual).

El modelo gradualista de extinción postula un lento declive debido a cambios climáticos y vegetacionales a largo plazo, de manera que los hábitats subtropicales fueron reemplazados por bosques templados, produciéndose amplias variaciones climáticas estaciónales. Los cambios ambientales habrían favorecido a los mamíferos y aves. En favor del modelo gradualista se aportan pruebas paleontológicas y estratigráficas.
El principal argumento en apoyo del modelo gradual es que hacia fines del Mesozoico los climas estaban cambiando lentamente, tal vez como consecuencia de la variación del nivel del mar, y había desaparición de hábitats adecuados. Numerosos paleontólogos y geólogos aceptan esta conclusión, porque estudios detallados realizados en ciertas cuencas sedimentarias parecen demostrar una decadencia de los dinosaurios a largo plazo, así como la de muchos otros grupos que desaparecieron en la misma época, entre ellos pterosaurios, grupos de aves, mamíferos, plesiosaurios, ictiosaurios, mosasaurios, ammonites y belemnites.
Apoya a esta teoría la evidencia de que subieron los niveles del mar hacia el final del Cretáceo, inundando zonas costeras, y los climas se habrían hecho más templados. Leigh Van Valen y Robert Sloan han señalado que la exuberante vegetación subtropical de la época de los dinosaurios pareció dar paso a los bosques templados de coníferas en el transcurso de unos 5 a 10 millones de años, coincidiendo con la decadencia de los dinosaurios y la prosperidad de los mamíferos.

Robert Sloan y Robert Sullivan plantean que la declinación de los vertebrados terrestres, particularmente de los dinosaurios, comenzó gradualmente antes del fin del Cretáceo, y que se produjo un lento aumento de las tasas de extinción de los vegetales en el Hemisferio Norte, debido a un enfriamiento climático. Un estudio realizado en 1987 por Robert Sullivan pareció confirmarlo a escala global. Descubrió que la diversidad de los dinosaurios disminuyó desde 16 familias a 9 durante los diez últimos millones de años del Cretáceo. Sin embargo, sus conclusiones se han criticado debido a que no se puede hacer una datación tan exacta como la que señala, la correlación mundial es muy insegura y tampoco se puede establecer con certeza la cantidad de especies presentes.

En el área de Hell Creek, al noroeste de Montana, Robert Sloan, de la Universidad de Minnesota, con un grupo de paleontólogos, describieron en 1986 una comunidad de mamíferos de aspecto paleoceno que existió entre 40.000 y 10.000 años antes del paso del Cretáceo al Paleoceno. Efectuaron recuentos basados en décadas de recolección de huesos y dientes de dinosaurios y mamíferos por tonelada de rocas o número de especies diferentes por metro cúbico.
Sus gráficos, realizados a partir de restos bien datados, parecían demostrar que al menos en esa zona los dinosaurios experimentaron una lenta decadencia a lo largo de unos ocho millones de años, mientras simultáneamente se expandían los mamíferos. Sin embargo, trabajando sobre miles de restos de huesos de dinosaurios del mismo lugar, Peter Sheenan, del Museo Público de Milwakee y David Fastovsky, de la Universidad de Rhode Island, llegaron a la conclusión opuesta: según ellos los dinosaurios habrían prosperado hasta el final.

El modelo catastrofista de extinción explica la desaparición de los dinosaurios como resultado de los efectos secundarios de un cambio súbito, lo cual implicaría un episodio de extinción de menos de un año de duración. En favor del modelo catastrofista están los altos niveles de iridio en una delgada capa de arcilla en el límite C/T en al menos 50 localidades a través de todo el mundo, en sedimentos depositados tanto en el mar como en ríos y lagos.
La época en que se depositó el iridio no puede establecerse con una precisión mayor a 500.000 años. Algunos grupos fósiles, como el plancton marino, presentan una extinción repentina en el límite. Sobre la huella del iridio existe una "huella de helechos", lo cual demuestra la desaparición de las plantas angiospermas, seguida por una difusión inicial de los helechos y luego, aparentemente años después, la recuperación de las angiospermas. Es lo que ocurre debido a la formación de un manto global de polvo estéril, y posterior germinación gradual de esporas y semillas enterradas.
Este fenómeno se observa tras las erupciones volcánicas y también podría esperarse que ocurriera luego del impacto de un gran meteorito. Otras pruebas del modelo catastrofista son la existencia de esférulas cristalinas, consecuencia de la fundición de los materiales y los granos de cuarzo golpeado. Tales estructuras pueden estar indicando un gran impacto, o pueden ser consecuencias de erupciones volcánicas en gran escala.

En 1984, Dale Russell, del Museo Nacional de Ciencias Naturales de Ottawa, Canadá, calculó globalmente los cambios en la diversidad de los dinosaurios, sugiriendo que su desaparición fue un acontecimiento repentino, porque mediante cálculos en las cifras globales de diversidad de dinosaurios encontró que la diversidad se mantuvo hasta el final del Cretáceo, sin la menor señal de disminución que cabría esperar si la desaparición hubiese sido gradual.
Si consideramos que la extinción de los dinosaurios coincide con la desaparición masiva de muchos otros tipos de organismos, solamente pueden considerarse seriamente las hipótesis que buscan una alteración a nivel mundial, que pudo haber sido gradual o catastrófica, y en este último caso de origen terrestre o extraterrestre. Las hipótesis más modernas son de este tipo, basadas en una mayor cantidad de datos disponibles, correlacionados con la ayuda de computadoras. Sin embargo, la principal dificultad que enfrentan las hipótesis catastrofistas son explicar la selectividad de las extinciones.

A continuación entregamos un resumen de las principales hipótesis que se han planteado para explicar la extinción de los dinosaurios, con los argumentos que las justifican y las objeciones de sus detractores. Muchas de ellas son fantasiosas, otras están mejor avaladas por evidencias.
Varias pueden relacionarse entre sí (por ejemplo cambios astronómicos pueden inducir cambios geológicos, y éstos cambios climáticos), de modo que hay quienes han asociado a varias de las hipótesis reseñadas para dar una explicación multicausal, otras son contradictorias entre sí.



A. Hipótesis que apelan a factores internos


Las primeras hipótesis se centraban mayoritariamente sobre características de los propios dinosaurios, apelaban a factores internos, pero son muy discutibles porque los dinosaurios no fueron los únicos organismos que se extinguieron. En su mayor parte son indemostrables especulaciones de café, no basadas en el estudio atento de las circunstancias y que no justifican ni la extinción ni la sobrevivencia de otros grupos.


1. Envejecimiento Racial

Dado que:

(1) los individuos nacen, crecen y mueren, y

(2) los dinosaurios aparecieron, tuvieron su época de prosperidad, declinaron y se extinguieron.

Hipótesis:

la extinción de los dinosaurios ocurrió por un proceso de envejecimiento natural, que produce caracteres extravagantes e inadaptativos.

Objeciones:

las analogías entre el ciclo vital de un individuo y el desarrollo evolutivo de las especies y grupos superiores son inadmisibles científicamente, y son rechazadas por los paleontólogos actuales por falta de lógica y de evidencia empírica. No existen indicios de que la extinción y substitución de cualquier grupo se deban a factores distintos a su incapacidad de sus adaptaciones frente a nuevos desafíos ambientales o competitivos. Al final del Cretáceo los dinosaurios presentaban una elevada diversidad y estaban exitosamente adaptados a diferentes formas de vida, hacia fines del Cretáceo habían aparecido dinosaurios nuevos, como los ceratópsidos, que evolucionaban adaptativamente.

Comentario:

El paralelismo entre el ciclo vital de un organismo y el desarrollo un grupo fue resaltado por Alcide d’Orbigny para los ammonites. En la década de 1880, dos paleontólogos, Wilhelm Waagen y Alpheus Hyatt, desarrollaron las implicancias evolutivas de esta relación, dando origen a la idea de una "senectud racial" o "filogerontismo. La hipótesis de la "senectud racial" fue apoyada por otros paleontólogos como Edward Drinker Cope, Richard Swan Lull y Henry F. Osborn, quienes la aplicaron a los dinosaurios. En 1924, Lull concluyó que "animales grotescos como el Stegosaurus estaban abocados, por su propia naturaleza, a una rápida extinción, como resultado de las consecuencias mortales de la enfermedad racial. Algunos supusieron que eran demostración de "vejez" la carencia de dientes y el gigantismo en algunos grupos de dinosaurios, y extrapolaron imaginativamente a todos ellos otras características de "vejez", como disminución de la fuerza y de las capacidades sensoriales. Actualmente estas analogías entre el desarrollo de los organismos y la historia de las especies carecen de partidarios entre los paleontólogos.


2. Especialización Excesiva


Dado que:

(1) los organismos evolucionan hacia formas más especializadas y no pueden retroceder hacia estados primitivos,

(2) los dinosaurios llegaron a un nivel de especialización demasiado alto, que se observa en la aparición de estructuras aberrantes e inadaptadas, como placas, cuernos, viseras, el penacho nasal de los hadrosaurios, la cúpula ósea de los paquicefalosaurios, etc.

Hipótesis:

los dinosaurios se extinguieron por una súper-especialización que produjo consecuentemente una inadaptación. Objeciones: los dinosaurios lograron superar exitosamente crisis ambientales previas, adaptándose perfectamente a nuevas condiciones. Las estructuras como cuernos o placas no eran anormales o inútiles como se creyó antiguamente, cumplían funciones a las que estaban perfectamente adaptadas, por ejemplo servir de apoyo a los músculos mandibulares o a los órganos de los sentidos. No explica la extinción simultánea de otros organismos, incluyendo especies marinas, de otros hábitats.

Comentario:

Esta hipótesis se planteó a menudo como una extensión de la anterior: la súper especialización acompañaría a la "senectud racial". Así lo plantea, por ejemplo, Edwin H. Colbert, quien las asocia a un factor genético: "Puede ser que los cromosomas, que son los portadores de la herencia, "pierdan el control" en esos momentos previos a la extinción de un grupo; es claro que las especializaciones excesivas, debidas a trastornos cromosómicos, pueden haber sido la causa de la desaparición de muchas líneas evolutivas particulares". L. S. Berg en 1926 propuso su idea de la "nomogénesis", evolución por causas internas, según la cual la extinción se produce "obedeciendo a ciertos impulsos internos ocultos en la constitución del organismo". Este tipo de especulaciones carece absolutamente de base.


3. Gigantismo Extremo


Dado que:

muchos dinosaurios poseían grandes hipófisis en la base del cráneo y el mal funcionamiento endocrino es causa de crecimiento desproporcionado (gigantismo por hipersecreción hipofisaria).

Hipótesis:

los dinosaurios desaparecieron debido a que por fallas endocrinas alcanzaron tallas excesivamente grandes, apareciendo desarreglos corporales como discos intervertebrales mal ajustados o dislocados, malformaciones óseas, exceso de temperatura interna, etc.

Objeciones:

No todos los dinosaurios eran gigantes, algunos eran del tamaño de un perro o menores, y también desaparecieron. Los mayores dinosaurios (saurópodos) predominaron durante el período Jurásico, no corresponden a las especies que desaparecieron a fines del Cretáceo. No hay razones para pensar que en distintas líneas evolutivas de dinosaurios se produjesen simultáneamente desórdenes endocrinos. No hay evidencias de los supuestos trastornos masivos por exceso de volumen corporal, por ejemplo son muy escasos los ejemplares con discos vertebrales dislocados. No explica la extinción simultánea de otros organismos, incluyendo especies marinas, que vivían en otros hábitats.

Comentario:

La hipótesis del sobre desarrollo como causa de extinción fue formulada por primera vez en 1888 por Ludwig Döderlein y posteriormente fue divulgada por el científico Stephan Zamenhoff. El paleontólogo Lapparent dice que una consecuencia del aumento de tamaño de los dinosaurios fue su reducción numérica. Igualmente, Abeloos indicaba que el aumento de las dimensiones se habría asociado a una menor y más tardía reproducción, disminuyendo sus posibilidades de sobrevivencia.


4. Escasa Inteligencia


Dado que:

los dinosaurios presentaban un cerebro reducido respecto a sus dimensiones corporales y un aspecto de animales lentos y pesados.

Hipótesis:

los dinosaurios fueron incapaces de competir con los mamíferos, más ágiles y más inteligentes.

Objeciones:

algunos dinosaurios, como los celurosaurios y deinonicosaurios, tenían cerebros grandes y estructuras que evidencian una gran agilidad. El trabajo del profesor James Hopson demuestra que algunos de los últimos dinosaurios, como los troodóntidos de fines del Cretáceo, presentaban un tamaño cerebral equivalente al de muchos mamíferos. El aspecto de animales lentos y pesados de algunos de ellos se debe a las antiguas reconstrucciones influidas por un prejuicio. Los estudios de la paleofisiología de dinosaurios muestran que presentaban un metabolismo y unas pautas de conductas más complejas de lo que se creía antiguamente. Los mamíferos aparecieron en el Triásico y durante millones de años, hasta después de la extinción de los dinosaurios, permanecieron como un grupo secundario, formado por animales pequeños posiblemente nocturnos. Las tortugas o los cocodrilos, que les sobreviven, tienen un cerebro igualmente reducido y no parecen ser más inteligentes que los dinosaurios. Tampoco explica la extinción simultánea de otros organismos.

Comentario:

El paleontólogo belga Louis Dollo fue uno de los primeros en llamar la atención sobre la posible influencia del cerebro primitivo y pequeño de los dinosaurios en su declinación. La idea de que los dinosaurios eran unos seres pasados y estúpidos que no pudieron competir con los mamíferos, ágiles, activos e inteligentes, estuvo muy extendida en las décadas de los años 1940-1950 entre los paleontólogos y llegó a formar parte de la cultura popular. Esta idea se sustentaba en tres consideraciones: su escasa capacidad cerebral en relación a la masa corporal, su metabolismo que se consideraba idéntico al de los reptiles actuales, y su propio gigantismo, asociado tradicionalmente con falta de inteligencia. Algunos científicos han sugerido que los dinosaurios eran autómatas, prisioneros de un comportamiento automático, rígido, genéticamente programado, de modo que los mamíferos, de conducta flexible e inteligente, los desplazaron de todos sus nichos ecológicos.

El paleontólogo Edwin H. Colbert aceptaba esta hipótesis, comentando: "...los dinosaurios eran virtualmente autómatas ambulantes. Habría sucedido, pues, que triunfó aquí el cerebro sobre la fuerza bruta". Hacia fines de los años sesenta surgió una nueva concepción, que considera a los dinosaurios en forma más objetiva como seres perfectamente adaptados a su ambiente, activos y con conductas complejas.


5. Sobrepoblación Y Suicidio


Dado que:

durante el Mesozoico las condiciones ambientales fueron favorables para la proliferación de los dinosaurios, éstos alcanzaron grandes densidades de población.

Hipótesis:

la sobrepoblación los indujo a desarrollar factores psicóticos que los llevaron a suicidios colectivos, como ocurre actualmente con los lemmings o algunos cetáceos.

Objeciones:

sin justificación seria.

Comentario:

Algunos paleontólogos y divulgadores imaginaron que la sobrepoblación de los dinosaurios habría llevado al desarrollo de desórdenes endocrinos y nerviosos, y a problemas con los huevos, cuya cáscara se habría hecho demasiado delgada por la misma razón (ver hipótesis 12).


6. Sobrepoblación Y Hambruna


Dado que:

La superpoblación puede producir la extinción de las poblaciones por falta de alimento.

Hipótesis:

la sobrepoblación de grandes dinosaurios herbívoros pudo devastar la vegetación y provocar su muerte por falta de alimento, y consecuentemente la extinción de sus depredadores.

Objeciones:

los ecosistemas poseen mecanismos de autorregulación, tal tipo de desajustes podría haber afectado a poblaciones locales, pero no a todos los dinosaurios y a otra diversidad de organismos terrestres y acuáticos.


7. Superdepredación


Dado que:

durante el Cretáceo superior aparecieron en diferentes partes del mundo los grandes dinosaurios carnívoros como Tyrannosaurus, Albertosaurus, Deinocheirus, Tarbosaurus, Giganotosaurus, etc., con una gran capacidad destructiva,

Hipótesis:

los grandes carnosaurios fueron cazadores tan eficientes que exterminaron a sus presas y con ello determinaron su propia extinción.

Objeciones:

se trata de una suposición muy improbable, una "hazaña" demasiado extraordinaria a través de todo el planeta, las especies coevolucionan gradualmente y se establecen mecanismos de autorregulación que impiden que los carnívoros exterminen a todas sus presas. Los grandes carnosaurios pueden haber sido parcialmente carroñeros. No explica la extinción concomitante del plancton marino, los ictiosaurios, pterosaurios, etc.


B. Hipótesis que apelan a alteraciones reproductivas gatilladas por factores ambientales


8. Infertilidad Masculina


Dado que:

(1) durante el Mesozoico la temperatura fue elevada,

(2) los dinosaurios eran de grandes dimensiones, y

(3) una temperatura ligeramente superior a la normal puede destruir a las células germinativas masculinas, que aceptan solo un estrecho margen de temperatura.

Hipótesis:

el alza de la temperatura a nivel planetario hacia fines del período Cretáceo asociado al gran volumen de los dinosaurios, impidió que estos pudieran disipar suficientemente su calor interno produciendo la destrucción de las células germinativas de los machos y con ello haciéndolos estériles.

Objeciones:

no todos los dinosaurios eran de grandes dimensiones, los dinosaurios se extinguieron justamente cuando el clima se estaba haciendo más frío, además no explica la extinción de otros grupos terrestres o acuáticos.

Comentario:

Esta hipótesis que fue una de las favoritas en las décadas de 1940 y 1950. Fue propuesta por R. B. Cowles y se basa en estudios realizados por Edwin H. Colbert, R. B. Cowles y C. M. Bogert. Para inferir las reacciones de los dinosaurios ante las temperaturas elevadas, analizaron la temperatura corporal de caimanes norteamericanos de distintos tamaños en diversas condiciones de calentamiento o enfriamiento. Extrapolando los datos obtenidos hasta un animal de 10 toneladas concluyeron que una subida global de la temperatura habría impedido a los grandes dinosaurios disipar el exceso de calor. Actualmente se piensa que distintos tipos de dinosaurios presentaban estrategias termorreguladoras diversas.


9. Desequilibrio En La Proporción De Sexos


Comentario:

Hipótesis propuesta en la década de 1980 por Mark Ferguson, de la Universidad de Belfast, y Edward Johanen, de Louisiana.


Dado que:

en reptiles actuales como los cocodrilos, caimanes y algunos lagartos y tortugas, el sexo está determinado por las temperaturas externas a las que se someten los huevos, por ejemplo bajo los 30 oC los huevos del caimán norteamericano producen solo hembras y a más de 34 oC solamente machos.

Hipótesis:

los dinosaurios tenían igual mecanismo de determinación sexual y el cambio climático habría llevado a temperaturas extremas y con ello al nacimiento de individuos de un solo sexo.

Objeciones:

el fundamento parte de estudios de especies vivientes y no se explica por qué a esas especies no le ocurrió el mismo problema, la temperatura que afecta a los huevos corresponde a un microambiente y debe esperarse que la temperatura en éste cambie dentro de un mismo nido, como ocurre actualmente con reptiles vivientes, no explica la extinción de otros grupos terrestres o acuáticos.


10. Engrosamiento De Los Huevos


Dado que:

en Francia se han encontrado nidadas enteras del Cretáceo superior formadas por huevos sin eclosionar, que presentaban engrosamiento de la cáscara.

Hipótesis:

El engrosamiento patológico de la cáscara de los huevos de dinosaurios, determinado por alteraciones ambientales, impidió que las crías pudieran romperla.

Objeciones:

El hallazgo mencionado no es generalizable, se han encontrado otras nidadas de la misma época en las que las crías nacieron. La mayoría de los huevos de los yacimientos considerados si bien tenían varias capas o estratos, no tenían un grosor mayor que lo normal, sino por el contrario eran más delgados. Tampoco explica la extinción simultánea de otros organismos.


11. Cambio climático y alteraciones de los huevos


Dado que:

(1) un grupo de geoquímicos y paleontólogos estudió huevos de dinosaurios y encontró que en la mayoría de los huevos más recientes una delgadez anormal, y el 90% de los huevos tenían anomalías, eran infértiles o contenían embriones muertos, y

(2) que muchos huevos aparecen estratificados, lo cual demuestra interrupciones de la elaboración de la cáscara.

Hipótesis:

patologías de los huevos, como el adelgazamiento de la cáscara, debido probablemente a cambios climáticos y alimentarios, impidió que las crías pudieran nacer, porque al ser la cáscara muy delgada los embriones no dispusieron del calcio necesario para formar su esqueleto.

Objeciones:

el hallazgo mencionado no es generalizable, se han encontrado otras nidadas de la misma época, por ejemplo en Montana y Alberta, en las que las crías nacieron sin problema. Tampoco explica la extinción simultánea de otros organismos.

Comentario:

Esta hipótesis fue propuesta por el profesor Raymond Dughi, conservador del Museo de Historia Natural de Aix-en-Provence. Encontró que la mayoría de las cáscaras de huevos encontrados en la baja Provenza, están estratificadas entre dos y siete veces. Interpretó estas anomalías como consecuencias de series de suspensiones drásticas del metabolismo, lo cual tendría como origen oscilaciones térmicas caracterizadas por períodos de fríos extremos.


12. Tensión nerviosa y alteraciones de los huevos


Dado que:

(1) la tensión nerviosa en las aves produce un debilitamiento de la estructura de sus huevos a través de las hormonas que controlan la puesta, que resulta mortal para muchos huevos, y

(2) que se han encontrado huevos de fines del Cretáceo con cáscara delgada y con una alta mortalidad de embriones.

Hipótesis:

la exuberancia de la vegetación llevó a una superpoblación de dinosaurios y el exceso numérico ocasionó tensión nerviosa entre las hembras empolladoras, perdiéndose sus huevos.

Objeciones:

el hallazgo mencionado no es generalizable, se han encontrado otras nidadas de la misma época, por ejemplo en Montana y Alberta, en las que las crías nacieron.

Comentario:

Esta hipótesis fue desarrollada por Heinrich K. Erben, del Instituto de Paleontología de la Universidad de Bonn, Alemania, trabajando con miles de muestras procedentes de Aix en Provence y en Corbieres, en los Pirineos. Los huevos más antiguos presentaban cáscaras de hasta 2,5 mm de grosor, los más recientes de solo 1 mm.


13. Vulcanismo y alteraciones de los huevos


Dado que:

(1) el selenio es un elemento muy venenoso para los embriones y una pequeña cantidad causa la muerte de los polluelos de gallina,

(2) que en Dinamarca y Francia se han encontrado altos niveles de selenio en la cáscara de huevos de saurópodos de fines del Cretáceo, y

(3) dado que la cantidad de selenio aumenta en los huevos más cercanos al límite C/T, y los nidos presentan mayor porcentaje de eclosiones fallidas.

Hipótesis:

los dinosaurios herbívoros de fines del Cretáceo padecieron una fuerte reducción de las eclosiones debido a ingerir grandes cantidades de vegetación impregnada con polvo volcánico con selenio, produciéndose el derrumbe de las cadenas alimentarias.

Objeciones:

No explica la crisis ecológica en las cadenas alimentarias marinas, a menos que se considere que las mismas erupciones volcánicas produjeron otros efectos.

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