Thursday, July 29, 2010


El futuro a la Matrix



Es un escenario posible. Los humanos podríamos ser invitados, voluntaria o forzosamente, a vivir dormidos dentro de un mundo virtual e irreal que configure un nuevo nivel de ilusión, tal como lo proponen los hermanos Wachowski en la trilogía Matrix, uno diferente de éste—el que creemos real y al que la filosofía hindú denomina Maya—, ese futuro pudiera ser democrático y llegar para todos. Porque pudiera ser que la red global que constituye ese tejido que es la matriz decida que esa visión de mundo atenuado, buferizado, acolchonado y apastelado, sin rincones que muestren los aspectos negativos del mundo—todo aquello que se le ocultaba al joven Buda (la enfermedad, la muerte, la pobreza y la vejez)—es lo que necesita el hombre para extirpar del mundo la violencia y sus consecuencias, y ser feliz para siempre. Quizás viviríamos entonces en un mundo tipo Truman Show, en el que todos sonríen y están felices (o lo creen con total convicción) y no sólo parecen estarlo.


El futuro contemporáneo


La visión de este futuro ha sido secuestrada por la velocidad y la interconexión entre todo y todos mediada por Internet, la globalización y los recurrentes viajes de los nómadas globales. Llega tan rápido que no nos da tiempo de soñarlo y menos aún de esperarlo sentados en el porche de la casa como si fuera a llegar con Godot. O no llega del todo, como es el caso de muchos países africanos, bastantes barrios de ciudades mexicanas tomadas por los narcos o la guerrilla, o algunos barrios de ciudades europeas (y no sólo en los Balcanes) en las que el conflicto étnico impide que incluso el invasivo y ubicuo presente y sus virales gadgets tecnológicos traigan algo bueno para sus habitantes. Extensas áreas de ciudades modernas plagadas de pobreza, enfermedades, hambre y hacinamiento nos recuerdan los peores tiempos de la Edad Media. Es difícil para sus habitantes soñar con el futuro en esos espacios urbanos. Porque cuando grupos de niños de un suburbio de escasos recursos salen de la escuela y se reúnen para jugar un videojuego de última generación, y asesinan en una sentada a cientos de turcos, árabes, croatas o rusos luego de acecharlos por laberintos virtuales, sólo viven el presente como si no estuvieran dentro de su drama cotidiano o no tuvieran que sufrir sus miserias.


Le es también difícil a los miembros más privilegiados de la sociedad contemporánea soñar el futuro. Rodeados como están por gadgets basados en tecnología de la información⎯que es como la espina dorsal del futuro junto con disciplinas como la robótica, la nanotecnología, la biología molecular, la ingeniería genética⎯tienen menos tiempo y capacidad para verlo con distancia. La ilusión de comunión secular con la humanidad global mediada por la Web 2.0, nos contagia a todos. Es como en el adagio sobre los árboles que impiden ver el bosque: la densidad de plantas del bosque, la oscuridad a la que llega la sombra producida por las frondosas copas no nos deja tomar distancia. La densidad creciente de las redes. Un tiempo presente que envejece más rápido y se convierte más rápido en futuro no da tiempo para ver venir este tiempo futuro. Y es por eso que los visionarios, los que quieren ver lo que viene con perspectiva parten hasta el fin del mundo para divisarlo.


Tecnología y optimismo


La tecnología, y con ella la ciencia, la invención, el cambio técnico, son una razón para mirar el futuro con optimismo. En el corto y mediano plazos, la forma que adquiera el futuro, dependerá de aspectos no directamente relacionados con ella como por ejemplo que logremos: una educación capaz de integrar valores de solidaridad, cooperación, responsabilidad con el ambiente y las generaciones futuras en los estudiantes; formas de gobierno nacional y global que produzcan justicia, equidad, libertad y justa distribución de recursos entre ciudadanos y entre naciones; formas de organización de la vida privada que le otorguen idénticos derechos a las parejas o familias; formas de organización y remuneración del trabajo y de la producción económica enriquecedoras, justas y que propicien el desarrollo intelectual, físico y moral; actividades, ocupaciones y entretenimientos para jóvenes, adultos o personas de mayor edad, retirados, que sean físicamente estimulantes, espiritualmente enriquecedoras y culturalmente enriquecedoras.


Cuando se trata del futuro muy lejano, la ciencia y la tecnología se convierten en el factor que más fuertemente determina la capacidad del hombre de sobrevivir en la Tierra durante siglos o milenios. Serán el nivel científico y tecnológico del hombre lo que le permitirá desarrollar tecnologías no contaminantes, reponer mediante clonación especies animales y vegetales extinguidas y reinsertarlas sin riesgos en sus antiguos ecosistemas, curar las enfermedades que ahora afectan a las poblaciones que tienen una mayor esperanza de vida. Quizás esta ciencia le permita hechos más extraordinarios al hombre: viajar al espacio exterior a la Vía Láctea y colonizar planetas lejanos; o viajar en el tiempo. Esa tecnología pudiera también hacer que el hombre viva para siempre. Futuristas como Raymond Kurzweil piensan que esto se logrará en menos de 100 años; para ello los hombres podrían desarrollar sofisticadas técnicas de reposición de órganos enfermos, dañados por un accidente o viejos, gracias al crecimiento de tejidos y órganos nuevos basados en células madre, o mediante el reemplazo de estos órganos por dispositivos artificiales o robóticos capaces de realizar las mismas funciones. Será también el nivel de ciencia y tecnología que alcance el hombre lo que, en un futuro más lejano, le permitirá: controlar el clima y los terremotos, desviar meteoritos cuyas trayectorias puedan hacer colisión con la Tierra, o crear un escudo protector sobre la Tierra que la proteja de las rarísimas pero letales explosiones de rayos gamma.


No comments: