Sunday, March 11, 2012

No estoy preparado psicológicamente para volver a clases (Síndrome del Paro Eterno)
• Por Jeff Mellard.

• Si me dijeran, así como cuando te invitan a salir (de un momento a otro): “Hey, prepárate, se acabaron las movilizaciones, se solucionó el conflicto, el lunes de vuelta a clases” sinceramente no sabría qué hacer.
• Después de casi cuatro meses -tiempo en que ya olvidé lo que era ir a clases, hacer un trabajo, dar un prueba- movilizado por una causa más que justa esto es un auténtico balde de agua fría. Más aún tras poner mi inteligencia y dedicación en comprender como nos han estafado, asistiendo a asambleas, difundiendo información, manifestándome en marchas.
• Está bien, sé que hay gente que lleva casi los mismos cuatro meses esperando con ansias esa noticia, pero la mayoría no está preparada psicológicamente para escucharla.
• Es lo que los expertos llaman “El síndrome del paro eterno”.
• Quizás a muchos les parezca raro, extravagante, freak, qué sé yo, pero es cierto: cuando se lleva tanto tiempo en condición de paro (o “en toma”) la mente empieza a asimilar la realidad y transformarla en unas vacaciones eternas (y etéreas).
• Así, poco a poco, uno empieza inconscientemente a asimilar tal condición como verdadera. Acá es donde empiezan los problemas, porque empiezas a actuar como si estuvieras en las mejores vacaciones: el “carrete” a mitad de semana, trastornos del sueño, noches de películas y/o series, la lectura de novelas en las tardes, ocio por todos lados y a todas horas.
• Es así que en este estado mental, recibir la noticia ya antes propuesta sería desequilibrar completamente la idea de realidad que se había creado.
• Imagínense: automáticamente vendrían a la mente ideas y recuerdos tales como “Clases hasta febrero”, “millones de pruebas y trabajos en tiempos récord”, “trasnoches horribles de estudio”, “meses de claustro en casa”, “navidad y año nuevo estudiando” (¡Sí, estudiando!), y así podría seguir con una larga lista de tormentos (de tan sólo escribirlos me dio escalofríos) sería como caer de un duodécimo piso una y otra vez (condenados igual que Prometeo).
• Todo esto puede ser un golpe del que quizás muchos no nos recuperemos…
• Ahora, en lo personal, y después de analizar la situación (al escribir este texto me puse a analizarlo) creo que desempolvaré todos esos libros gigantes y aquellos cuadernos olvidados, releeré el altar de las fotocopias, y al igual que un deportista, empezaré con una rutina diaria (sólo que de estudio) para que el balde sea de agua tibia por lo menos.
• PD: No crean en el párrafo anterior, la verdad seguiré creyendo en la eternidad y cuando me entere de aquella noticia (tal como una profecía se hace realidad) correré en círculos alrededor de mi habitación, tal cual como si fuera el fin del mundo.

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