Saturday, April 21, 2012

La Gran Tormenta Solar del 2012:
el fin del mundo tal como lo conocemos



El acrónimo en inglés de la frase “The End Of The World As We Know It” (o TEOTWAWKI: el fin del mundo tal como lo conocemos) se usa en relación a una tormenta solar perfecta y que es, hoy por hoy, el mayor peligro que encaremos este 2012.

Se sabe que esta tormenta solar perfecta ya ocurrió una vez, en 1859, en lo que se conoce como evento Carrington en honor a Richard Carrington, que observó la fulguración solar justo cuando se estaba aproximando a nuestro planeta. En aquella fecha, el cableado tendido para las comunicaciones telegráficas sufrió tales sobrecargas eléctricas que produjeron numerosos cortocircuitos e incendios tanto en Europa como en Norteamérica. Si algo así ocurriese en la actualidad, con una sociedad mucho más dependiente de la electricidad y las telecomunicaciones, las consecuencias superarían lo que nos podemos imaginar.

En primer lugar el suministro eléctrico que llega a nuestra casa se interrumpiría. No habría teléfonos ni celulares ni funcionaria cualquier otro aparato alimentado con electricidad. El gran problema de esta situación es que se prolongaría durante semanas, hasta que los transformadores se fuesen reparando o sustituyendo. Como en otras ocasiones en las que han ocurrido apagones prolongados, abundaría el vandalismo contra los comercios y la propiedad privada. El ejército y la policía tendrían que ocupar las calles para mantener el orden, todo ello a la luz de linternas, antorchas o generadores de gasolina, si es que aun funcionan. En muchos casos tampoco se dispondrá de agua, ya que ésta es depurada y bombeada con máquinas que funcionan con electricidad. Los bancos no operarían. Los vuelos y ferrocarriles tampoco. Los equipos hospitalarios serían inutilizables.
Pasado el primer susto, nos encontramos con que las centrales nucleares necesitan de electricidad para hacer funcionar las bombas que enfrían su núcleo. Todas ellas tienen sistemas de generación autónomos, pero dependen de la provisión continua de combustible para mantener los generadores funcionando. En una situación de crisis así, es posible que hubiese problemas de suministro, y si los generadores se quedan sin combustible el núcleo se podría fundir. Todos tenemos reciente los efectos de algo así.


Lo que ocurre cuando sufrimos una tormenta solar.

Cuando una eyección de masa coronal es expulsada en el sol en dirección a la Tierra, en unas 24 o 48 horas alcanza la magnetosfera terrestre produciendo una tormenta solar. Las partículas del CME que nos han alcanzado quedan atrapadas entre las líneas del campo magnético de la tierra. Estas partículas están cargadas eléctricamente y se mueven en direcciones opuestas (según su carga) entre las líneas de campo. Este movimiento de cargas opuestas genera una corriente alrededor del ecuador de nuestro planeta que se llama corriente de anillo. Esta corriente genera un campo magnético cuyas líneas de campo fluctuantes generan a su vez corrientes en los cables eléctricos de la superficie terrestre. También afectan a los cables submarinos. En marzo de 1940, durante una tormenta solar, el cable que cruzaba el Atlántico entre Escocia y Newfoundland registró una tensión de 2.600 voltios. 
El ciclo solar actual: el 24

Actualmente estamos en el ciclo solar número 24, que empezó hace 3 años. Estos ciclos son periodos de actividad solar que duran 11 años. El pico previsto para el presente ciclo se espera que ocurra en febrero de 2013. Las predicciones de manchas solares (y consecuentemente de actividad solar en términos de eyecciones de masa coronal) eran muy bajas para este ciclo, aunque la actividad de los últimos meses ha revisado al alza las previsiones para los dos próximos años. Aun así, la actividad prevista es la menor en los últimos 80 años. Las predicciones realizadas con 3 años de progreso del ciclo solar son normalmente bastante fiables, y por lo tanto los riesgos de una gran tormenta solar en los próximos años son menores.
Sin embargo hay algo que juega en contra. El IMF, o campo magnético interplanetario, son las líneas de campo magnético del sol formadas realmente por el plasma del viento solar. Debido a la rotación del sol, el movimiento de este campo magnético es similar al de la falda de una bailarina que da vueltas.
De esta forma, el plasma que nos llega en los CMEs tiene una orientación magnética norte o sur. Hasta hace unos años se creía que cuando nos llegaba un CME con el IMF en orientación norte, los campos magnéticos solares y terrestres se reforzaban mutuamente. Pero sorprendentemente, observaciones realizadas en 2007 y 2008 por las sonsas THEMIS pusieron en evidencia que el efecto es contrario: se inyecta más plasma en la magnetosfera.
Y por razones que todavía se desconocen, en los ciclos solares pares, como el actual 24, los CMEs que impactan la Tierra suelen tener magnetización norte. 
Prevención

En 2008 la National Academy of Sciences alertó de los riesgos de una tormenta solar, calculando que la situación no volvería a la normalidad hasta 4 años después del incidente, cuyo coste ascendería a 2 billones de dólares (2.000.000.000.000).
La NASA está en la actualidad trabajando en un sistema de predicción de tormentas solares llamado Solar Shield. Este sistema permitirá dar aviso para desconectar los transformadores que se prevea que podrían ser dañados. Lamentablemente, este sistema de aviso solo está previsto para los Estados Unidos, y por otro lado, no es seguro que funcione al 100%. Una protección real de los transformadores críticos, como la propuesta en un proyecto de ley en proceso de aprobación en los Estados Unidos, la HR 668, requeriría que las compañías eléctricas realizasen una inversión de entre 100 y 300 millones de dólares, que serían repercutidas a los consumidores, y que dada la situación económica actual, quizá tarde un tiempo en ser aprobada definitivamente.


Aumenta actividad volcánica en todo el mundo y el supervolcán Laacher See parece estar a punto de despertar


Al sostenido aumento de la actividad volcánica durante los dos últimos meses, en que se ha registrado actividad en tres volcanes en diferentes partes del mundo, y actividad sísmica en cinco regiones distintas, se suma ahora, la creciente actividad geológica cerca del durmiente supervolcán Laacher See en Alemania, que ha dejado a los expertos preocupados ante una posible erupción. 
Los científicos calculan que la erupción de este supervolcán expulsaría miles de millones de toneladas de magma que causarían una devastación generalizada en Europa y, producto de las cenizas expulsadas a la atmosfera, un periodo glacial.

Cabe recordar que este supervolcán hizo erupción hace 12.900 años. Los vulcanólogos han estimado el tamaño de la montaña que es similar a la del Monte Pinatubo en las Filipinas – y que fue responsable de la mayor eyección del siglo 20. Pinatubo arrojó 10 millones de toneladas de magma, 20 millones de toneladas de dióxido de azufre 16 kilómetros cúbicos de ceniza y provocó una caída de 0,5 º C en las temperaturas globales. Expertos cerca de la Laacher See han detectado burbujas de dióxido de carbono en la superficie del lago y han anunciado que el supervolcán podría estar activo de nuevo en poco tiempo más.
Cabe explicar que el Laacher See está ubicado a tan solo 37 Kilómetros de Bonn, la antigua capital de la Alemania Occidental, y a poco más de 600 Km de capitales europeas como Berlín, Londres o París, y a simple vista es un lago volcánico bajo el que duerme una de las mayores bestias magmáticas de toda Europa. El supervolcán Laacher See forma parte de la cadena montañosa Eiffel de Alemania y, de ser ciertas las recientes medidas de aumento de la actividad sísmica en sus alrededores, su erupción sería tan fuerte y devastadora que podría cubrir Europa entera de cenizas, provocando un caos sin precedentes en la vida moderna.
Desde que el año pasado cubriese cientos de kilómetros con terremotos de entre 2 y 4.5 grados, ha empezado a preocupar seriamente a los científicos, ya que estos signos podrían estar demostrando que su actividad está renaciendo.
Hace casi 13.000 años una erupción de índice 6 quizás no fuese un gran problema, e incluso pese a lo destructivo que fue el de Pinatubo también con ese índice no sea nada en comparación. El problema hoy en día de una explosión así es que ocurra en el centro de Europa, donde está el Laacher See, ya que estamos hablando de un volcán muy cercano a núcleos súper poblados. Si los cálculos son correctos Alemania se llevaría la peor parte, pero es que las zonas Sur de Inglaterra, Dinamarca y hasta Francia y Norte de Italia quedarían totalmente cubiertas de cenizas, se produciría un descenso de la temperatura global en todo el planeta y habría que efectuar evacuaciones masivas en todo el centro de Europa.
Las malas noticias son que se estima que entre cada 10.000 y 12.000 años se produce una erupción en esta zona, y ya hace 12.900 años de la última, por lo que no debería ser dentro de mucho.
Fuente: Daily Mail

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