Tuesday, June 03, 2014



¿Cómo se detecta el cáncer?
Por Angela Bernardo | 30 de mayo de 2014 
Fuente de todos los artículos siguientes: http://blogthinkbig.com/    

El diagnóstico precoz de un tumor maligno es clave para tratarlo a tiempo y curar al paciente. Éstas son las pruebas más comunes en la detección del cáncer.
Nuestro organismo está formado por un conjunto de células invisibles a simple vista. Se agrupan formando tejidos, y éstos a su vez, dan lugar a los órganos que son las piezas básicas de complejos sistemas con los que podemos respirar, pensar o digerir los alimentos que tomamos. Estas células han de dividirse para reemplazar a aquellas ya envejecidas o muertas, y así mantener en equilibrio el funcionamiento óptimo del organismo. En ocasiones, los mecanismos de control fallan y es entonces cuando hablamos de cáncer.
Si las células comienzan a dividirse descontroladamente, pueden dar lugar a tumores. En el caso de que éstos tengan la capacidad de invadir (es decir, producir metástasis) y destruir otros tejidos, estos tumores serán malignos. El problema del cáncer es que existen múltiples tipos, en función de qué zona esté afectada y cuáles sean los factores moleculares implicados en su desarrollo.
Una pregunta recurrente de muchos pacientes es, sin duda, conocer cómo puede detectarse la aparición de neoplasias malignas. Y no hay duda, como explican desde la Asociación Española contra el Cáncer, esta enfermedad se trata como “una más” a la hora del diagnóstico. Los profesionales médicos deben primero evaluar la historia clínica del paciente, con el objetivo de estudiar los antecedentes familiares o personales, así como conocer sus hábitos de vida.

Tras este análisis inicial, y ante las primeras sospechas de estar ante un tumor maligno, la detección del cáncer se basa principalmente en tres tipos de pruebas: analíticas (sangre, orina, etc.), estudios de imagen y evaluación directa de los tejidos afectados.
Biomarcadores: las pistas moleculares para detectar el cáncer
En el primer caso, los análisis de sangre pueden ser claras muestras de que algo en nuestro organismo no va bien. El estudio de diversos biomarcadores (como la proteína CA-125 en el cáncer de ovario, PSA en cáncer de próstata o CEA en cáncer de colon), puede ser buenas pistas para diagnosticar la enfermedad, y en algunos casos, ayudar a planificar el tratamiento.
Estos marcadores son sustancias que se encuentran en tejidos o líquidos como la sangre o la orina, y que son producidos por las células benignas, aunque en cantidades mucho menores que en el caso de las células cancerosas. Su análisis es fundamental, y de hecho cada vez son más los centros y compañías especializadas en el diagnóstico molecular (se calcula que sólo en Estados Unidos este mercado alcanzará los 11,46 millones de dólares en 2017).
Fotografiar el tumor puede resultar clave
En el caso de los estudios de biomarcadores a través de análisis de sangre o de orina, contamos con pistas “indirectas”, que no siempre ofrecen buenos resultados. En ocasiones, las células benignas pueden producir de manera anormal ciertos marcadores moleculares, sin que esto signifique que hayamos desarrollado un tumor. Otra veces, en fases tempranas del desarrollo del cáncer, no es tan sencillo determinar anormalidades en los análisis antes mencionados.
¿Qué hacer entonces? La medicina, por fortuna, ha desarrollado estudios de imagen que pueden resultar muy útiles para identificar la masa tumoral. Mediante la radiografía de rayos X, por ejemplo, vemos a los huesos como zonas blancas y a los órganos con aire (como los pulmones) como grandes bolsas oscuras. La mamografía también es un tipo de radiografía, imprescindible en este caso en la detección y el diagnóstico del cáncer de mama.

Otras pruebas de imagen, tales como la resonancia magnética nuclear o la tomografía computarizada (escáner) pueden realizarse administrando contraste, dado que las células tumorales captan más esta sustancia que las células sanas del paciente. En el caso de la gammagrafía se usan radioisótopos (de yodo o tecnecio), y nos permite ver lesiones muy pequeñas. Existen otras formas de “fotografiar” la posible existencia de tumores, como pueden ser la ecografía, la endoscopia y otros tipos de tomografía.
Hacer visibles las células invisibles del tumor
Como explicábamos al principio, nuestras células (tanto las sanas como las tumorales) son invisibles a simple vista, por lo que para comprobar cómo son necesitamos la ayuda de un microscopio. El análisis microscópico del tejido, extraído del paciente mediante una biopsia (o citología en el caso de exámenes ginecológicos), será el que confirme o descarte la malignidad.

Las muestras que el patólogo debe examinar son sometidas en ocasiones a otros ensayos (más allá del análisis microscópico de las células). Métodos como la inmunohistoquímica, la hibridación in situ por fluorescencia (como la imagen superior) o la RT-PCR buscan ahondar en el interior de las propias células “sospechosas”, evaluando los cromosomas o las propias secuencias genéticas para confirmar o desmentir el diagnóstico.
No hay duda de que en los últimos años, la investigación ha logrado avances importantísimos en la detección del cáncer. El diagnóstico precoz de esta enfermedad es clave para combatirla, y así garantizar la supervivencia y curación total de los pacientes afectados. La I+D sigue resultando imprescindible para desarrollar nuevas tecnologías biomédicas que nos permitan seguir ganando la batalla al cáncer.


Las 8 habilidades que estarán más valoradas en 2014
Por Miguel A. Perez | 8 de enero de 2014 

A pesar de que las expectativas de empleo se mantienen con respecto al año pasado, se producen cambios sustanciales en cuanto a la valoración de las habilidades IT
Las perspectivas laborales para los profesionales de IT previstas para este año 2014 tendrán un recorrido similar al del pasado 2013, donde se prevé que el 32 por ciento de las empresas incremente el personal de sus departamentos de IT, según la encuesta anual 2014 de Computerworld. Pero a pesar de que la demanda se mantendrá estable, se han producido algunos cambios en cuanto a la valoración de las habilidades de los profesionales con respecto el pasado año. Por eso vamos a hacer un breve repaso de las 8 habilidades IT más valoradas en 2014 por los directores de recursos humanos, según el informe de Computerworld para este año.
El perfil de programador y desarrollador de software es uno de los más valorados por las empresas de tecnología. De hecho, según la Oficina de Estadísticas Laborales de los EE.UU., estos profesionales gozan de una de las tasas de desempleo más bajas del mercado laboral de en torno el 1,8 por ciento. Todo apunta a que para este 2014 los perfiles más cotizados serán aquellos con experiencia como desarrollador móvil y creación de aplicaciones seguras. Este perfil ocupó el primer puesto del ranking del año pasado y según el estudio realizado el 49% de las empresas planean la contratación de este tipo de profesionales para este mismo año.
En segundo lugar tenemos el servicio de asistencia y soporte técnico. Otro de los puestos más valorados y que el 37% de las empresas encuestadas pretenden incorporar en sus equipos de trabajo durante los próximos 12 meses. Este perfil, cuya valoración ha ascendido un puesto con respecto a 2013, está estrechamente relacionado con el crecimiento de las empresas y la ampliación de su infraestructura tecnológica. Hasta hace bien poco muchas de las empresas externalizaban estos servicios por cuestiones estratégicas, pero con las perspectivas de crecimiento previstas para los próximos años se está optando por gestionar estas áreas desde dentro.
Los conocimientos en redes también son una habilidad clave para este año, según afirman el 31% de los encuestados. El perfil de profesionales con conocimientos de redes es el que mayor demanda experimenta con respecto al año pasado, ascendiendo del puesto 8 al 3 del ranking de Computerworld. Este incremento está relacionado con los resultados de una reciente encuesta llevada a cabo por la empresa de recursos humanos Robert Half Technology, en la que el 55% de los encuestados señalaban que la incipiente necesidad de mejorar la conectividad inalámbrica de los servicios públicos, administraciones y empresas requiere la incorporación de expertos en bases de datos y administración de redes durante este año.

Las aplicaciones móviles y gestión de dispositivos ocupan el cuarto puesto del ranking. El 27% de los encuestados afirmaron tener previsiones de contratar profesionales con este perfil para los próximos 12 meses. La explicación de esta demanda de profesionales parece obvia dada la proliferación de dispositivos móviles entre consumidores y el mundo empresarial.
La gestión de proyectos ocupa el quinto puesto con un 25% de demanda para este año. Aunque este aspecto ha bajado su demanda pasando del 2º al 5º respecto de 2013, está considerado un perfil muy valorado entre las empresas dispuestas a llevar a cabo proyectos estratégicos. De hecho, la demanda de directores de proyectos sólo ha sido superada por la de desarrolladores e ingenieros de software, con un incremento del 11% con respecto de 2013.
La administración de bases de datos ocupa el sexto puesto, fruto del interés creciente de las empresas por el Big Data y la gestión masiva de datos almacenados. El perfil de científico de datos será uno de los más valorados por las empresas durante los próximos años, dado los beneficios estratégicos que puede aportar la tecnología Big Data a partir del análisis y gestión de datos procedentes de fuentes como el social media, sitios web y terceros. De hecho, para este año el 24% de las empresas encuestadas planean incorporar este perfil dentro de sus departamentos.
La seguridad cibernética es otro de los perfiles más valorados dentro de las habilidades de IT, de hecho, la demanda se ha incrementado un 23% con respecto al año pasado. El incremento del malware y los continuos ataques cibernéticos ha disparado la demanda de este tipo de expertos, tal y como se desprende de la encuesta de Robert Half Technology.
Inteligencia y analista de negocios cierra el ranking de las 8 habilidades IT más valoradas por los departamentos para 2014. Con el incremento del volumen de datos previsto para 2020 según IDC, las empresas están empezando a desarrollar sofisticados procesos de análisis para mejorar su competitividad. A pesar de ser la tercera área de habilidades de mayor crecimiento en la web con un incremento de la demanda de hasta el 100% con respecto al año pasado, esta habilidad ocupa el segundo puesto entre los perfiles más difíciles de encontrar según Computerworld.


¿Cuántas horas necesitamos dormir realmente?
Por Pablo G. Bejerano | 20 de mayo de 2014 

El tiempo ideal de sueño varía de una persona a otra, pero las investigaciones demuestran que las ocho horas diarias no son necesarias.
Dormir es una de las partes más importantes de nuestro día a día. No en vano lo más probable es que sea la actividad en la que empleemos más tiempo a lo largo de nuestra vida. Por supuesto, el resto de tareas diarias se ven condicionadas por las necesidades de reposo que requiere el organismo. Pero, ¿cuántas horas necesitamos dormir realmente? No son ocho, como dicta la creencia popular, y no necesariamente resulta beneficioso alargar el tiempo de sueño.
Hoy en día, cuando los niveles de productividad se estudian al detalle y se trata de optimizar al máximo el rendimiento en el trabajo, cobra cada vez más importancia el descanso. Ya hace tiempo que se desmontó el mito de las ocho horas diarias de sueño y, aunque no hay una sola idea concluyente de cuántas horas necesitamos dormir, se puede tomar como referencia lo que han descubierto algunos investigadores.
Uno de los especialistas en sueño más prestigiosos, Daniel Kriple, ha constatado en su último estudio que la gente que duerme entre 6,5 horas y 7,5 horas, además de vivir más tiempo, es más feliz y más productiva. Otra de las claves que apunta tiene que ver con dormir más de las ocho horas tradicionales. Según sus conclusiones, dormir 8,5 horas podría ser peor que dormir 5 horas.
Estas cifras pueden variar ligeramente de unas personas a otras, pues no todo el mundo tiene las mismas necesidades debido a su genética, complexión e incluso a su actividad diaria. ¿Pero qué ocurre si dormimos menos de lo necesario? Una de las creencias extendidas es que perdemos capacidad para enfrentarnos a nuestras tareas. No es del todo cierto. Una persona falta de sueño puede llevar a cabo las mismas funciones que otra que sí haya descansado bien.
La diferencia –nada desdeñable– está en que la persona que ha dormido poco tiene más dificultad para recuperar la concentración. Y es que todos nos distraemos constantemente, pero cuando el cerebro se encuentra en buenas condiciones tiene más facilidad para volver a centrarse, algo mucho más costoso cuando hay falta de sueño. Además, alguien con este impedimento para concentrarse no repara en su déficit, algo que contribuye a la infravaloración del sueño.

Cuántas horas necesitamos dormir
Un motivo para echarse la siesta: la productividad
La siesta puede convertirse en otra de las claves para mejorar la calidad del sueño. De hecho, algunos historiadores han señalado que hasta hace pocos siglos era habitual la práctica de segmentar el sueño en dos etapas. El escritor Michael S. Hyatt afirma que diariamente duerme la siesta alrededor de las tres de la tarde, cuando nota que su productividad cae en picado. Tras el reposo cuenta con otra hora y media de alto rendimiento.
Eso sí, las recomendaciones siempre hablan de no excederse en el tiempo de siesta, que no supere los 25 minutos o media hora. Este hábito lógicamente lleva a estar menos cansado, de lo que se deriva que se tenga mejor ánimo, algo que constituye una base sólida para estar más contento.


Hallado el posible culpable de la muerte de las abejas
Por Chema Amate | 21 de mayo de 2014 

Un estudio de la Universidad de Harvard apunta a una clase de pesticidas como principal causante de la muerte de las abejas. La intoxicación con neonicotinoides, junto con el frío invierno, hace que mueran al abandonar inexplicablemente la colmena
Entre los muchos desafíos y problemas que afectan a la población mundial, la misteriosa muerte de colmenas enteras de abejas en Norteamérica y en Europa es quizás uno de los más desconcertantes. O más bien deberíamos decir que era desconcertante, ya que un equipo de científicos de la Universidad de Harvard parece que ha dado con la clave de este asunto.
El problema de Colapso de Colonias o CCD (Colony Collapse Disorder) empezó a aparecer a principios del año 2000 en Norte América. Unos años después, apicultores europeos y de otras partes del mundo empezaron a informar de que sus colmenas estaban siendo diezmadas por el mismo mal.
Las causas que se barajaban como posibles causantes del CCD iban desde problemas bióticos como los ácaros, la radiación o pesticidas. Ahora, el equipo liderado por el experto en exposición biológica medioambiental Chensheng Lu apunta directamente a un tipo de pesticidas, los neonicotinoides, como los principales responsables de esta plaga. Los neonicotinoides son pesticidas químicos similares a la nicotina. Fueron creados por Shell pensando en usarlos en la agricultura en la década de los años 80, y ya en los 90 fueron perfeccionados por Bayer.

Para poder afirmar que los neonicotinoides son los responsables del CCD, el equipo de Lu realizó pruebas con 18 colmenas y dos pesticidas de esta familia. Algunas de estas colonias fueron puestas en contacto con imidacloprid, otras con clotianidina y se dejó a un tercer grupo de control fuera de contacto de cualquier tipo de pesticida.
Cuando llegó el invierno, las poblaciones de los tres grupos de colonias empezaron a disminuir, como suele ser habitual en las colonias de abejas. Sin embargo al llegar enero, las abejas del grupo de control empezaron a incrementarse hasta recuperar su número de miembros original, al contrario de lo que ocurrió con los dos grupos afectados por los pesticidas.
Según apunta el estudio, aunque no se conoce el efecto exacto del pesticida sobre la las abejas, todo parece indicar que les provoca algún tipo de trastorno que afecta a sus funciones neurológicas. Como afirma Lu, “demostramos que los neonicotinoides son los principales responsables de CCD en las colmenas de abejas productoras de miel que estaban sanas antes de la llegada del invierno”.

Este estudio, negado por otro lado por el fabricante del pesticida, confirma otro informe previo realizado en 2012, también por el equipo de Lu, donde ya se apuntaba a esta clase de pesticidas como los responsables del CCD.
El CCD provoca que las abejas abandonen la colmena durante el invierno. Sin la protección de su panal y el calor del resto de abejas, mueren rápidamente. La pérdida de colmenas enteras, sobre todo desde el año 2006, ha sido un duro golpe económico para los apicultores norteamericanos y europeos. El problema nos afecta a todos ya que un tercio de los cultivos del mundo necesitan ser polinizados.
Debido a los interrogantes que rodean al CCD se habían puesto en marcha varias iniciativas para tratar de encontrar una solución. Hace unos meses ya os hablamos en Think Big de una iniciativa puesta en marcha en Tasmania para colocar chips en las abejas de las colmenas y de esta manera descubrir la razón de su desaparición.
Por otro lado, varias iniciativas recientes buscaban una posible alternativa para crear robots-abejas que en un momento dado pudieran suplir el trabajo de las indispensables polinizadoras. Esperemos que estas abejas robots no sean nunca necesarias y las abejas de todo el mundo se recuperen pronto.

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