Thursday, February 26, 2015


Testamento. Más que dejar bienes, es no dejar problemas
Realizar tu testamento no es llamar a la muerte, es dejar las cosas en regla para facilitar a todos la vida.

Yordanka Pérez Giraldo
La muerte es un tema al que, los más de nosotros, preferimos no referirnos; es como si al no mencionarla, dejara de ser real. Incluso, debo confesar que yo misma no gusto del tema: siento que la invoco, como si al hablar de eso estuviera condenando a algún ser querido. Sin embargo, más allá del miedo a morir o a perder a alguien cercano, nuestra mortalidad es un hecho al que no podemos escapar y que implica mucho más que dejar este plano material. Por ejemplo, y es el tema que nos ocupa hoy, el testamento y la repartición de los bienes materiales de las personas fallecidas.

Es dejar una herencia sin problemas

Son de todos conocidas las historias sobre familias que, lejos de unirse en el dolor por la pérdida de un ser querido, terminan distanciadas y en los peores términos debido a inconformidades sobre el destino de los muebles, inmuebles y demás recursos económicos. No importa si hay mucho o poco que recibir, la mayoría de los familiares desean y se sienten en el derecho a recibir algo. Es por ello que, para evitar sumar al dolor la pena de que la familia termine como perros y gatos, es importantísimo que te decidas desde ya a realizar tu testamento.
Quizá pienses que tu familia es diferente, que todos se aman y son bien llevados, pero lo cierto es que no podemos estar seguros de nada: cada quien tiene su realidad, necesidades e intereses. ¿De verdad quieres correr el riesgo de separar a tu familia? Considera lo siguiente:

Si testas:
Dejas en claro, de acuerdo a tus deseos, lo que quieres que se haga con tus cosas. A fin de cuentas tú eres la única persona con derecho a decidir.
Abres la posibilidad de que personas que normalmente no estarían consideradas, pero que tú deseas reciban algo, lo hagan.
Estarías en condiciones de dar a cada quien lo que a tu entender será la mejor herencia.
Blindas a tus seres queridos con la ley para que reciban herencia.
Evitas trámites engorrosos a tus testados, haciendo que el duelo no se vea empañado por aspectos burocráticos para los que, definitivamente, no tendrán cabeza.
No te arriesgas a que tus bienes vayan al Estado, aunque el Estado es el último en posibilidad de heredar, dicha posibilidad sí existe.
Evitas gastos innecesarios a tus familiares, quienes de otra manera tendrían que poner en orden los aspectos legales de los bienes.
Y lo que es más importante: evitas que tus familiares terminen enfrentados.
La vida y la muerte son los extremos de una misma cuerda, no por evitar hablar de ello no pasará. El único resultado al no afrontarlo es heredar problemas a quienes más quieres, quienes además de sufrir tu partida tendrán la difícil e ingrata tarea de decidir por ti.

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