Tuesday, May 26, 2015

Goya, Los desastres de la guerra.
 
FILOSOFÍA DE LA GUERRA

Federico Aznar Fernández-Montesinos Capitán de Fragata
Analista del Instituto Español de Estudios Estratégicos. CESEDEN.
faznfer@fn.mde.es


RESUMEN

La guerra es una actividad que escapa al plano militar por donde normalmente es vehiculada. Es una actividad inherentemente política y dotada de una lógica propia, una lógica de transformación bien distinta de la aproximación lineal con la que se manejan los asuntos cotidianos. La guerra es una realidad social que precisa ser estudiada científicamente; de la ignorancia, al igual que sucede en cualquier enfermedad, no se desprende nada bueno.

Canta, oh diosa, la cólera del Pelida Aquiles;
cólera funesta que causó infinitos males a los aqueos
y precipitó al Hades muchas almas valerosas de héroes,
a quienes hizo presa de perros y pasto de aves
-cumplíase la voluntad de Zeus- desde que se separaron
disputando el Átrida, rey de hombres, y el divino Aquiles.
¿Cuál de los dioses promovió entre ellos la contienda para que pelearan?


(La Ilíada, Canto I)

Decía Dilthey que "a la naturaleza se la explica, al hombre se le comprende." Por eso, un buen referente para el estudio de las pasiones del alma humana son los clásicos de la literatura de la Grecia Antigua.

La guerra, como no podía ser de otra manera, es un lugar recurrente en las trayectorias vitales de muchos héroes clásicos. La Ilíada, por ejemplo, es un canto a la cólera de Aquiles, en la que dioses y hombres tienen su papel.

Y es que el mundo griego atendió, en su momento, las esencias de los problemas que se le plantean al hombre de hoy. Sus mitos plasman la visión belígena de una parte de la sociedad griega, pero también sirve de plataforma para exponer la superioridad de la inteligencia sobre las pasiones.

La Casa de Atreo, el trono de los átridas, se encuentra transversalmente unida a muchas de las tragedias y obras épicas de ese periodo, a las que aporta personajes como Agamenón, Clitemnestra, Menelao, Orestes, Ifigenia, Helena, Electra, Pélope… héroes arrebatados, abandonados a la pasión a la vez que víctimas de un destino tejido en lo más alto y que no son capaces de controlar.

Es la hybris (en griego húbris), la desmesura, el arrebato, la pasión tantas veces ligada a la enfermedad. El proceder desmedido de muchos héroes clásicos los convierte en estereotipos, en patrones que encarnan distintos factores polemológicos, además de casos paradigmáticos del psicoanálisis, como recogería Freud en sus trabajos. Griega es la contraposición entre violencia (bios) y justicia (diké) y también la asociación entre paz (eirene) y justicia (diké).

Los personajes de la Ilíada no son ajenos a los deseos de rapiña y expolio; Agamenón encarna la pasión por el poder, Ifigenia el triunfo de la razón de Estado, Aquiles la pugna por la gloria, Ayax es la fuerza; Ulises hace de la guerra "el arte del engaño". En la Orestiada se encuentra un primer planteamiento de los conflictos de género, saldado entonces en beneficio del varón. Muchas otras historias, como los Argonautas, encarnan una visión de la guerra como aventura.

Porque debe quedar claro que los griegos presentan la guerra en toda su extensión y crueldad, no tratan de justificarla sus dioses no siempre son justos, para algo son dioses- simplemente la exponen; sus héroes no encarnan la parte positiva de una visión maniquea, sino que aúnan gallardía y vileza. Hoy, y de la mano de autores griegos, resuena todavía el lamento de las mujeres de Troya por la destrucción de la guerra.

1. LA POLEMOLOGÍA COMO CIENCIA

Polemos, en griego, significa lucha, guerra. Si antes la historia se entendía como una sucesión se monarcas, guerras y batallas, hoy esta palabra está demonizada. Su uso ha quedado proscrito y su nombre resulta incómodo por las connotaciones e implicaciones que la acompañan.

Y es que con el silencio se trata de conjurar la guerra, pero sin embargo, se la convoca cuando se habla de paz. Ello sucede por la alteridad dialéctica de los conceptos que trae consigo la armonización de los opuestos; de este modo, cuando se invoca a un término implícitamente también se llama a su contrario, por la simple razón de que se conjugan simultáneamente.

Es capital, consecuentemente, tener en consideración que tanto la guerra como la paz tienen la misma finalidad y, por tanto, no son ni pueden ser conceptos antinómicos. El voluntarismo, el ánimo de trabajar en positivo, no puede ignorar la realidad por más que pretenda transformarla.

Comte y Spencer ya habían anunciado la muerte de la guerra durante el siglo XIX; el 27 de agosto de 1928 quince Estados y al que se adheriría España, suscribieron el acuerdo Briand-Kellog, por el que condenaban la guerra, renunciando a ella como instrumento político, prohibición ésta más tarde recogida por la Constitución española de 1931.No obstante, el siglo XX será el más catastrófico de todos en términos de violencia.

Occidente prácticamente ya no hace guerras, y presenta sus conflictos como crisis, cuando no como operaciones de imposición de la paz una singular aporía- efectuadas con todos los medios necesarios, por más que tal denominación carezca de cartas de naturaleza que la avalen. El gran metarrelato justificativo (en otros tiempos) de los "Ejércitos conquistadores" ha desaparecido y el metarrelato emergente es el de los "Ejércitos para la paz" (García Caneiro, José y Vidarte Francisco Javier 2002, p. 203).

Podría concluirse que estudiando la paz se puede evitar la guerra. Pero es una afirmación errónea, y lo es tanto porque los límites de uno y otro concepto no coinciden, como porque ésta cuenta con una lógica propia, diferente y no opuesta a la lógica de la paz. Por consiguiente, para conocer la guerra hay que estudiar la guerra. Liddell Hart y Bouthoul ya lo señalaron, parafraseando el célebre aforismo romano de Vegecio llegan a vaticinar, "si quieres la paz, conoce la guerra."

Lo concluido parece una verdad de perogrullo pero, pese a su naturaleza real y sustancial, prejuicios atávicos y el temor a tener que incurrir en afirmaciones no políticamente correctas disuadieron durante años al mundo académico, al menos en España, de sumergirse decididamente en su estudio, aunque las cosas parece que han comenzado a cambiar.

Del estudio de la guerra se ocupará la Polemología, término acuñado en una fecha tan tardía como 1945, por un pacifista, el sociólogo francés Gastón Bouthoul; su cometido consistiría, según sus palabras, en "el estudio objetivo y científico de las guerras como fenómeno social susceptible de observación." Frente a ella se encuentra la Irenología que etimológicamente significa el estudio de la paz y se ocupa del otro lado.

En cualquier caso, y aunque no todo lo que debiera en nuestro país, la Polemología (bajo este nombre u otros) está singularmente vigente si se considera la cantidad de instituciones y organizaciones dedicadas al estudio y prevención de los conflictos existentes en la actualidad.

Para alcanzar este fin, la Polemología se presenta como una ciencia social de naturaleza interdisciplinar, con todos los rigores asociados a la palabra "ciencia" y con todos los complejos del apellido "social".

Llegados a este punto conviene preguntarse acerca de qué es la guerra. El problema es que definir significa etimológicamente dar límites, pretendiendo acotar lo que no quiere ni se deja. Categorizar en estos casos es siempre una tarea compleja, cuando no sencillamente imposible.

2. HACIA UNA DEFINICIÓN DE LA GUERRA

La guerra no es un concepto estático; sus límites, además, son imprecisos en la medida en que no los marca necesariamente la violencia.

Desde un punto de vista lingüístico el término guerra tiene acepciones que van desde el campo político-social hasta el individual y moral. En el diccionario de la Real Academia Española (RAE), la definición de guerra incluye un amplio abanico de actividades, desde cualquier combate moral hasta la lucha armada.

La guerra es, en sí misma, mutación, cambio, superación. Con la guerra se abren los caminos bloqueados; no pocos de los avances acaecidos en la historia de la humanidad (no sólo tecnológico sino de todo tipo) se han producido estimulados por este estado de necesidad. Es la violencia partera de la que hablara Marx

"la violencia es la comadrona de la nueva sociedad. Los disturbios sangrientos son la necesidad frecuentemente ineludible del desarrollo" y Sorel lo remata al decir que "la violencia es un fenómeno originario de la vida y no necesita el beneplácito del derecho y el ideal. La violencia cumple la única función creadora de la historia…es la gran pasión, la íntima fuerza mística y el poder reconstructor, esencialmente irracional y precisamente por ello puro y auténtico."

Desde un punto de vista organicista, es asimilada a la tipología de fenómenos de acumulación lenta de energía a la que sigue su descarga brusca. En otros términos, la guerra supone el rápido consumo de un capital humano acumulado.

Clausewitz, por su parte, define la guerra, como un "duelo," un combate singular amplificado, en esencia un "acto de fuerza para obligar al contrario al cumplimiento de nuestra voluntad," tesis con la que aúna medio (la fuerza) y también el fin; a ello añade "que la guerra es un pulso de energía de fuerza variable y por tanto variable también en cuanto a la rapidez con que estalla y descarga su energía."

En el siglo XIX, el desarrollo de las teorías darvinistas de evolución de las especies y su aplicación al ámbito de las relaciones humanas, trajo una visión deseable de la guerra como ley de vida, una suerte de mecanismo para subyugar a las naciones inferiores o rematar a los imperios moribundos introduciendo así a sus pueblos en un nuevo ciclo. Esto es, una crisis de la que se deriva una reordenación de las Relaciones Internacionales con una nueva puesta en valor de unos y de otros. Como asegura Cousin:

"cuando la idea de un pueblo ha caducado, este pueblo desaparece y está bien así; pero no cede el lugar sin resistencia: de ahí la guerra. Hay que aplaudirla y glorificarla. El vencido siempre se merece serlo; acusar al vencedor y tomar partido en su contra es tomar partido contra la Humanidad y quejarse del progreso de las civilizaciones (Verstrynge, 1979).

Compartían, de este modo, la visión positiva de la guerra que la señala como uno de los principales motores de evolución. Mahan, por ejemplo, veía en la guerra una "ley de progreso" como también lo hacia Renan. Cyril Fall llegaría a afirmar:"surgen de la guerra grandes y nobles ideas. Las más altas aspiraciones que el hombre siente por el hombre, arraigan y florecen en su fango, del mismo modo que las rosas pueden crecer en sus estercoleros" (Fraga Iribarne, 1962).

Clausewitz hablaba de "guerra absoluta", concepto este completado y superado por la "guerra total" de Ludendorff. Si el primero consideraba la guerra como una prolongación de la política y lo militar como su instrumento. La siguiente fase, encabezada por Luddendorf, fue la subordinación de lo político a lo militar.

Como características comunes a estas definiciones cabe señalar su carácter sangriento, su naturaleza colectiva y total y su desarrollo en el ámbito de sociedades: requiere de un encuentro activo entre fuerzas enfrentadas y de un importante de grado de organización, porque la organización guerrera no puede deslindarse fácilmente de la social, al igual que la tecnología de las armas no puede hacerlo de los utensilios. Por ello, sólo a partir del Neolítico resulta apropiado hablar de guerras; es más, las primeras huellas indiscutibles de este fenómeno son de la edad del bronce.

En cualquier caso, la guerra también es expresión de la existencia de una relación. Entre los imperios romano y chino no había guerra, porque tampoco existía relación directa alguna. Paneblanco, califica la guerra como "la principal institución del sistema político internacional". Sería así un reajuste de las relaciones entre dos grupos sociales organizados, que no las interrumpe sino que les añade una dimensión suplementaria la cual se materializa a través de la violencia.

Es más la guerra, en cuanto que forma de relación precisa de todos los elementos que caracterizan el diálogo al que se añade violencia: reconocimiento, alteridad, empatía, interacción…

3. GUERRA Y POLÍTICA

De lo dicho hasta ahora se puede deducir que la naturaleza de la guerra es instrumental, ya que, como apuntaba Clausewitz, sirve a un objetivo político: "el objetivo de la acción guerrera es un equivalente del fin político."

La guerra no tiene sentido en sí misma; tiene una finalidad y un sentido político, es la política quien marca el "para que" de la guerra. Y en este sentido la naturaleza de los fines está afectada por la naturaleza de los medios. El medio es la guerra; si la guerra es brutal, desmedida, sin límites, probablemente los fines políticos se verán afectados por la brutalidad y la falta de medida. Una guerra total da paso a una victoria total, pero también a una derrota total (González Martín, Andrés et al, 2008).

La guerra supone un enfrentamiento de poderes y no es un acto ético, ni justo, ni legal… ni siquiera militar; y cualquier análisis que se emprenda desde estos planos sin resultar falso es incompleto e induce a la adopción de decisiones erróneas. Es un acto político que, atendiendo a su dimensión integral, supera y desborda cualquiera de de los planos considerados: la guerra es ciertamente una Institución de Derecho Internacional Público, pero es algo más que eso. Entre los primeros actos realizados por los británicos durante la guerra de las Malvinas fue la incautación de los bienes británicos argentinos en las islas.

Es, pues, por encima de todo un instrumento de la política; se encuentra al servicio de otros fines. Y encarna una contradicción: la finalidad de la guerra es la paz entendiendo esta como la nueva situación política generada tras el conflicto.

Por consiguiente, en todo conflicto debe existir una clara subordinación de la acción militar a la acción política, porque sin control político se puede llegar a la desmesura de una guerra absoluta y sin sentido. Como Clausewitz decía

"el acto primordial, el principal y más decisivo del juicio que ejercen el estadista y el general, es comprender rectamente la guerra que emprenden, no tomándola por algo o desear convertirla en algo totalmente imposible por su propia naturaleza" (Clausewitz, 1999).

No obstante Ludendorff, tras la PGM, aduciendo que no se le habían facilitado todos los recursos posibles para la guerra, llegó a propugnar que la política debía subordinarse a las necesidades de la guerra, invirtiendo con ello la célebre ecuación de Clausewitz y subordinando la sociedad a la herramienta.

Pero la absoluta militarización de la guerra conduce a la transformación del combate en un fin en sí mismo; la guerra no se entiende así como una situación excepcional o extraordinaria sino como el estado natural y el final; no es entonces la excepción sino que es la ausencia de guerra, la paz, la que se presenta como un estado excepcional.

En las nuevas guerras la política impregna todos los niveles, hasta el extremo de que fenómenos como el terrorismo se desarrolla en base a acciones tácticas diseñadas para influir políticamente.

Es la política la que en última instancia fija los límites, las restricciones, las condiciones. Sin la política no puede entenderse la guerra. Es más, los límites no los imponen los medios, es decir las operaciones militares, los imponen los fines, es decir los objetivos políticos, aunque ciertamente los objetivos están condicionados por las opciones que hacen posibles los medios. Los límites del campo de batalla los debe fijar la política. Si la política no fija los límites de la guerra, la guerra además de total, se tornará absurda (González Martín, 2009).

Por eso, el criterio de que la victoria estratégica esté determinada por éxitos tácticos es falaz, pues depende de que se tome adecuadamente la situación en su conjunto la guerra es un hecho integral, político - a través del estudio de los factores que la determinan y no mediante su mero análisis por partes, (Mao, 1972) hecho éste muy importante desde la perspectiva de la guerra asimétrica.

4. CARACTERÍSTICAS DE LA GUERRA

De lo expuesto hasta ahora se deduce que al ser las guerras causales, para acabar con ellas hay que hacerlo de modo indirecto y atacar las causas que las provocan. Por esta razón, la utopía de acabar con las guerras implica simultáneamente una tautología, hacerle la guerra a la guerra y una contraditio in terminis pues, dada su naturaleza instrumental, se precisa de una fuerza coercitiva que debe ser, como mínimo, de un nivel equivalente al propio de las guerras en sí. Otro tanto cabe afirmarse de la guerra contra el terrorismo.

Además, el formalismo implícito a toda declaración de guerra, que definía el estado de las relaciones entre países, desapareció de facto, como consecuencia mayormente de sus implicaciones jurídicas la guerra es antijurídica -, creándose un espacio de indefinición.

Los contornos de la guerra son, de por sí, imprecisos; como apuntará Lenin, las guerras no se declaran, simplemente comienzan. EE.UU hasta 2005, ha utilizado la fuerza en doscientas veinte ocasiones y sólo ha declarado la guerra en cinco. (Jordán y Calvo, 2005) La última vez que el Reino Unido declaró la guerra fue a Siam en 1942.

Aunque siempre sucede de la misma manera. Por muy centralizada que esté actualmente la guerra, ésta realmente sólo comienza con una delegación de poderes a los comandantes de escena.

Tucídides señalaba cómo la guerra hace que "en el hombre sea semejante su furor al de las circunstancias." Desde este prisma, pensadores como Clausewitz consideran inútil, en primera instancia, todo intento de moderación en la guerra "ya que siempre conduce al absurdo lógico." Como resultado, hasta la violación se ha convertido en un eficaz método de guerra.

Aplicando lo que denomina principios de acción recíproca, considera que la interacción de las partes generará una dinámica de acción-reacción con unos niveles de violencia crecientes que conducirán necesariamente al empleo de una fuerza sin límites; y desde el siglo XX los extremos son nucleares. La guerra tiende a lo anormativo. Todo lo posible tiende naturalmente a materializarse; durante la Segunda Guerra Mundial, por ejemplo, no se discutió sobre la utilización del arma nuclear.

Pero también el pensador prusiano considera muy difícil que se den las condiciones objetivas para esta guerra absoluta y reconoce la existencia de principios moderadores prácticos, fundamentalmente, por el hecho de que la guerra sea un hecho aislado sino, por el contrario, incardinado como una más de las actividades del Estado. Y es precisamente aplicando esta lógica desde la que puede moderarse la guerra, aunque, eso sí, actuando sobre otras dinámicas y no directamente sobre aquella. "La política es guerra sin derramamiento de sangre, en tanto que la guerra es política con derramamiento de sangre" diría Mao, o en palabras de Clausewitz:

"La guerra no puede separarse de la vida política; y siempre que esto ocurre en nuestro análisis de la guerra, se destruyen los numerosos vínculos que conectan los dos elementos y sólo nos queda algo inútil y carente de sentido" (Clausewitz, 1999).

Además, no son capaces de emplear toda la fuerza durante todo el tiempo, sino que ésta se debe encontrar distribuida a lo largo de un período a modo de trenes de pulsos de energía variable (las campañas) y precisa de una serie de herramientas.

De ello se deduce que las guerras admiten muchos estadios de violencia que son fijados implícitamente por las partes en función de su relación con el entorno; la forma en que se materializa ese proceso de fijación es no recurriendo a otros más elevados, o recurriendo y generando una escalada; pero, no se olvide, la ley natural de la guerra es llegar hasta los extremos. La guerra es así, interactiva, al decir del General Foch "una dialéctica de voluntades hostiles que emplean la fuerza para resolver el conflicto".

Paradójicamente, la lucha armada produce acercamiento: después de Jena, Prusia imita las instituciones francesas, tras la Primera Guerra Mundial se produce la revolución de Ataturk y tras la Segunda, Japón y Alemania a las norteamericanas. (Fraga Iribarne, 1962) Los uniformes militares son muy parecidos entre todos los países y culturas del mundo; como ya se apercibió Ibn Jaldún, (Issawi, 1963) siempre se asemejan a los más poderosos, a los del vencedor.

Los límites de este enfrentamiento vendrían establecidos racionalmente por el objetivo político al que sirven y los costes, directos o indirectos y de todo tipo, que la fuerza precisa. En cualquier caso, las relaciones entre Estados, ligadas formalmente al Derecho Internacional, pasan a regirse por una normativa específica y excepcional, el Derecho de los Conflictos Armados, por más que conceptualmente se presente la guerra como un ilícito, además de cómo la negación del Derecho.

De la misma manera que Aristóteles hablaba de tres almas (sensitiva, volitiva y racional) que se superponen conforme al nivel de evolución en plantas, animales y el hombre, Clausewitz habla de una trinidad formada por el pueblo, el Ejército y el Gobierno cuya compenetración es esencial en los conflictos.

La guerra cuenta con una lógica propia, a la que Luttwak llama lógica paradójica, diferente de la lógica lineal aplicada a las situaciones ordinarias en la medida en que aquella induce a la unión e inversión de los opuestos (Luttwak, 2005). Los cálculos desarrollados según una lógica lineal son menos eficientes que los desarrollados desde la aprehensión intuitiva de la lógica dialéctica.

Por eso, el planteamiento lineal y estático según el cual, las armas lo deciden todo, es mecanicista y constituye una aproximación unilateral al problema de la guerra que ignora que el factor decisivo es el hombre. Una adecuada correlación de fuerzas debe tener en consideración no sólo el potencial militar y el económico sino también otros aspectos como los recursos humanos o la moral.

Clausewitz considera que "todo en la guerra es muy sencillo, pero lo más sencillo es difícil. Estas dificultades se amontonan y determinan una fricción que nadie que no haya visto la guerra puede representarse felizmente." Fricción que viene producida por la acción del enemigo pero también por el azar, el miedo, las imprevisiones más simples…

5. CONCLUSION

En la batalla de Bermule entre Enrique I de Inglaterra y Luis VI de Francia hubo 3 muertos y 140 prisioneros. Como dijera Bouthoul

"las guerras del Renacimiento, la de aquella batalla de Anagni… en la que hubo una víctima, un muerto por caída de caballo, eran guerras, mientras que la matanza de millones de civiles polacos a manos de alemanes, sólo fue un simple crimen" (Bouthoul, 1984).

Si en todo el siglo XIX murieron quince millones de personas, en la Primera Guerra Mundial murieron en torno a veinticinco millones, en la Segunda Guerra Mundial se habla de ciento diez millones (Verstrynge, 1979). En todo el siglo XX perecieron 187 millones de personas, el 10% de la población mundial en 1913 (Hobsbawm, 2007). Pero las cifras son siempre relativas; cuando Caín mató a Abel destruyó al 25% de la humanidad utilizando la quijada de un asno.

En esta línea Mary Kaldor sostiene que "a principios del siglo XX la proporción entre bajas militares y civiles era de 8:1… en las guerras de los años noventa, la proporción… es de 1:8."; el número de civiles muertos en todo el siglo XX se cifra en 50 millones, el 60% del total.

Stepanova, (Stepanova, 2008) investigadora del SIPRI, mantiene que los conflictos sin la participación de los Estados producen de 2 a 5 menos veces muertos en combate, lo que no significa que sean menos violentos, sino que la violencia es unilateralmente dirigida contra la población civil y apunta a que, con los datos del SIPRI, en 2001 un 22% de la violencia dirigida contra la población es responsabilidad de los gobiernos y un 77% de los rebeldes, mientras en 2003 el 32% era de los gobiernos y el 68% de los grupos no estatales.

Así, puede hablarse de la "urbanización de los conflictos" ya que todas las batallas importantes del siglo XX tienen nombres de ciudades; es más David sostiene que las ciudades serán el campo de batalla del siglo XXI. En cualquier caso este autor considera que el número de guerras "mayores" ha disminuido; 27 en el siglo XVI, 17 en el XVII, 10 en el XVIII, 5 en el XIX y 5 en el XX. Pero también afirma que su poder destructivo ha ido in crescendo. (David, 2008) De hecho Tilly cifraba la mortandad por mil habitantes en 5 en el siglo XVIII, 6 en el XIX y 46 en el XX. (Tilly, 1992)

Además Stepanova señala, utilizando el informe Human Security Society (2005), que la espiral de violencia sería descendente; de acuerdo con este estudio el número de guerras, genocidios y violaciones de derechos humanos muestra una reducción en los últimos 15 años de 50 en 1991 se ha pasado a 30 en 2004; el número de guerras con más de 1.000 muertos, las guerras civiles y los genocidios, bajaron un 80%; los ataques terroristas un 50%, apuntando que si en 1950 murieron en combate 700.000 personas, en 2003 fueron 20.000. El riesgo medio de que un habitante tomara parte en una guerra se situaba en 0,4 en 2004, mientras entre 1945 y 1990 era próximo a un 1% (David, 2008).

En 2006 sólo hubo 3 conflictos armados que alcanzaron la intensidad necesaria. Los países más concernidos tras la Segunda Guerra Mundial son el Reino Unido (21), Francia (19 conflictos), EE.UU. (16 conflictos) (Stepanova, 2008). Y es que sólo una pequeña parte de los conflictos en el mundo se produce entre Estados. La revolución tecnológica y la globalización han multiplicado el poder de los actores no estatales favoreciendo el desafío al Estado y el conflicto asimétrico.

Una mirada atenta confirma que, en este campo, asistimos a la aceleración de una tendencia iniciada en el siglo XIX: esa centuria mostró un promedio de 18 conflictos armados por década, 65 % de los cuales eran intraestatales. En el siglo XX, ese promedio de conflictos ascendería a 27 casos por decenio, aunque variaría sustancialmente su composición cualitativa: los conflictos intraestatales representarían el 80 % por ciento. Ya en los años 70, llegarían al 90 % y a partir de los años 80 ese porcentaje se aproxima al 100% (Paschall, 1990).En 2008 hay más de 25 conflictos armados activos en el mundo, la mayoría asimétricos.

Y es que con la llegada del siglo XX, y fruto precisamente del incremento de la intensidad en las Relaciones Internacionales, se instrumentaron también muchos métodos de presión entre Estados, de las que la violencia armada no siempre directa - era sólo uno.

Luís XI rey de Francia ya sostenía que "el triunfo de las armas empalidece poco a poco y pierde trascendencia cuando hablan los embajadores." Idea ésta apuntalada por Raymond Aron "la victoria militar no es fin último, sólo un medio con vistas al verdadero fin, la paz en el que las voluntades adversas se unen."

La sustitución de la victoria por la paz, se convierte en prueba de la pérdida de autonomía de la guerra. La guerra en cuanto deja de ser independiente, y en su nivel de abstracción más alto, hace que sea complementaria y no opuesta a la paz en la que se aúnan medio y fin (García Caneiro, 1991).La guerra pues, posee su propia gramática pero la política es su cerebro, por lo que no cuenta con una lógica propia y genera una conducta específicamente política. (Schmitt, 2000)

No deja de ser indicativo que tras el Tratado de Versalles, prácticamente no hayan tratados de paz. La razón sería consecuencia de implicar a las sociedades en los conflictos; con ello se dota a la guerra de un componente inercial que hace que las condiciones de paz o no sean equilibradas y garanticen la paz futura, o no puedan ser aceptadas por las sociedades en cuyo nombre se suscriben.

De hecho, la derrota en guerra no sólo traía consigo un recambio en las élites dirigentes del derrotado, sino también de su forma política, cosa que antes no sucedía.

La diferencia entre fuerza y violencia se encuentra en una evanescente cuestión de legitimidad que hace que la guerra se desinstitucionalice y retorne a los viejos modos prewestfalianos, cuando se hacía entre grupos armados.

El monopolio de la violencia ha dejado también de pertenecer a los Estados y aparecen grupos y agentes trasnacionales que la desarrollan; la distinción entre la guerra y el crimen se difumina entonces para hacerse depender de la fuerza y de la consolidación de una situación de victoria. Y sucede que la guerra se hace también hacia el interior y la función policial se extiende hacia el exterior.

La creciente complejidad que presentan los escenarios contemporáneos hace que la guerra sea un concepto que no recoja todos los casos categorizables de procesos violentos que implican a grupos, y se quede pequeño para resultar útil como instrumento de estudio. El concepto de guerra como tal ha quedado desfasado en el siglo XXI ya que no cubre todos los fenómenos de violencia organizada posibles, y ni siquiera alcanza a definir la naturaleza de la rivalidad. La guerra se queda así en un término excesivamente militar para aproximarse a los enfrentamientos armados atendiendo a la pluralidad de planos en que viene a dirimirse el choque de poder.

NOTAS

Ciudadanía y libertad eran términos, muchas veces, asociados al servicio de las armas en el mundo clásico. Así filósofos como Sócrates o Platón fueron soldados orgullosos de su condición.

Eurípides escribió "Las Troyanas" un alegato antibélico en el que describe los padecimientos de las mujeres de Troya tras la toma de la ciudad. También merece reseñarse la obra de Aristófanes "Lisístrata" heroína que convence a las mujeres de Atenas de que nieguen sus favores a sus maridos para que desistan de ir a la guerra.

Título preliminar, Artículo 6. "España renuncia a la guerra como instrumento de política nacional".

"Si vis pacem, para bellum" (Vegecio Renato, 1988).

Citado así por Michael Howard (Howard, 1987) y también Gaston Bouthoul, (Bouthoul, 1984).

La frase "la supervivencia de los más aptos" formulada en estrictos términos biológicos fue trasladada a la esfera política dando cuerpo doctrinal a formulaciones preexistentes.

BIBLIOGRAFÍA

Bouthoul, Gaston (1984). Tratado de Polemología. Ediciones Ejército.
 

Clausewitz, Carl Von (1999). De la guerra T. I y II. Ministerio de Defensa 1999.
Constitución de la República Española. Recuperado de http://www.ateneo.unam.mx/textoconstitucion.htm
Darwin, Charles. El Origen de las especies. Recuperado de http://www.librosenred.com/libros/elorigendelasespecies.html
David, Charles-Philippe (2008). La guerra y la paz. Barcelona: Icaria.
Fraga Iribarne, Manuel (1962). Guerra y conflicto social. Madrid: Gráficas UGINA.
García Caneiro, José y Vidarte, Francisco Javier (2002). Guerra y filosofía. Valencia: Tirant Lo Blanch.
González Martín, Andrés et al. (2008). Evolución del pensamiento estratégico. Documento de Trabajo del Departamento de Estrategia. X Curso de Estado Mayor de las Fuerzas Armadas, septiembre.
Howard, Michael (1987). Las causa de los conflictos y otros ensayos. Madrid: Ediciones Ejército.
Jordán, Javier y Calvo, José Luís (2005). El nuevo rostro de la guerra. Barañaín: Ediciones Universidad de Navarra.
Hobsbawm, Eric (2007). Guerra y paz en el siglo XXI. Barcelona: Editorial crítica.
Ibn Jaldun. (Charles Issawi, selección, prólogo e introducción) (1963). Teoría de la sociedad y de la historia. Caracas: Unidad Central de Venezuela.
Luttwak, Edward N. (2005). Parabellum. Torrejón de Ardoz: Siglo XXI de España Editores.
Mao Tse Tung (1972). Escritos Militares. Buenos Aires: Editorial Rioplatense.
Paschall, Rod (1990). LIC 2010. Special Operations & Unconventional Warfare in the Next Century. New York: Brassey's.
Schmitt, Carl (2000). El concepto de lo político. Madrid: Editorial Biblioteca Nueva.
Stepanova, Ekaterina (2008). "Un patrón para el estudio de los conflictos armados". En VV.AA., Una mirada al mundo del siglo XXI. Ministerio de Defensa.
Tilly, Charles (1992). Coerción, capital y los Estados europeos 990-1990. Madrid: Alianza Editorial.
Vegecio Renato, Flavio (1988). Instituciones Militares. Ministerio de Defensa.
Verstrynge, Jorge (1979). Una sociedad para la guerra. Madrid: CIS.

Goya: Los desastres de la guerra

Friday, May 22, 2015



 
¿Por qué Chile importa 15 mil toneladas de basura plástica?

http://www.eldefinido.cl/actualidad/pais/4614/Por-que-Chile-importa-15-mil-toneladas-de-basura-plástica/

Nuestros países vecinos son los principales proveedores de miles de botellas plásticas desechadas mes a mes. ¿Por qué las necesitamos si se supone que aquí sobran? Las razones te las contamos en el siguiente artículo. 
Por Antonia Laborde

Paren, paren, paren... ¿Chile compra basura de otros países y la trae para acá? No se entiende, si lo único que escuchamos hablar es que aquí poco se recicla, que faltan "puntos limpios", que las ballenas están llenas de plástico en sus estómagos y todas esas cosas que nos indican que si no cambiamos de actitud, este cuento no va a terminar bien o al menos, terminará antes de lo previsto.

Bueno, no es que nos hayamos vuelto locos y queramos contribuir a echar a perder la madre tierra, sino que hay un argumento detrás de estas 15 mil toneladas anuales que importamos a nuestro país y tiene bastante sentido.

No es novedad que Chile exporta fruta. Lo que sí puede resultar novedoso, es que al enviarla en bandejas de plástico, se necesita mucho de este material, pero como solo reciclamos el 13% de las botellas, no nos da para producir todo el plástico reciclado que la industria frutícola necesita. ¿Por qué tiene que ser reciclado el envase? Porque en los países desarrollados a los que llega nuestro producto, valoran eso y no compran si el envoltorio no ayuda al medioambiente.

El punto es que reciclar del 12% al 15% de las botellas que utilizamos, nos ha obligado a acudir a Argentina, Perú, Bolivia, Uruguay y Paraguay, en busca de plástico para reciclar en nuestras máquinas de última generación, que con nuestros aportes, no están ni cerca de reciclar todo lo que son capaces.

Según la Asociación de Industriales del Plástico (ASIPLA), nuestro problema de por qué no somos más verdes, está en la falta de incentivos. Para la industria, el valor de una tonelada reciclada en Chile, es muy similar a la de una tonelada virgen, no es negocio, cuando en otros países es entre 40 y 60% más barato utilizar plástico reciclado como materia prima.

También las naciones con cultura de reciclaje, cobran por recoger la basura, pero el retiro de los materiales para reciclar es gratis. (Sin embargo, eso no es tan replicable en nuestro país, porque el 70% de la población está exento del pago por recolección de basura desde un decreto de ley de 1979).

Una botella de plástico se puede reciclar más de 10 veces. Es un recurso, no un desecho como lo tenemos interiorizado. Eso sí, se necesita solo la botella, sin la tapa y la etiqueta, que son de otro tipo de material. Si tuviéramos cultura de reciclaje, como nuestros países vecinos, y separamos lo útil de lo extra, sería más fácil. O si invirtiéramos más y produjéramos envases monomateriales, una tendencia mundial que consiste en que todos los plásticos de un envase son del mismo tipo y así es menos trabajoso reutilizarlo, también reciclaríamos más.


Argentina recicla en un mes, prácticamente lo que Chile recicla en un año. Existe una formación desde niños, en los jardines infantiles, colegios y hogares. Acá, faltan políticas públicas que se hagan cargo del tema y todos los agentes se involucren: municipios, casas de estudio, centros de acopio, etc. Afortunadamente existen iniciativas como
Yo Reciclo, que constantemente está haciendo campañas para concientizarnos sobre el medioambiente y en cuyo sitio tiene muy bien explicado dónde puedes reciclar y qué puedes reciclar, según donde vives.

¿Reciclas en tu casa las botellas plásticas? ¿Tienes algún punto de reciclaje cercano?

La venganza de las bolsas plásticas
Debemos meternos en la cabeza que el plástico no es un desecho, que es tratable y que puede hacernos la vida más barata. Las bolsas son otros tipo de plástico que el de las botellas, pero también ha dado mucho que hablar este último tiempo.

La campaña "Salvemos las bolsas", de la que les hablamos hace unas semanas, quiere impulsar esa idea y disminuir el porcentaje de bolsas que no reciclamos (77%). Los mismos municipios, luego de que la Contraloría prohibiera prohibir la entrega de bolsas plásticas en supermercados, han adoptado sus propias medidas internas para seguir impulsando esta idea.

La comuna de Santiago va a generar un sello para el comercio y algunos estímulos en los pagos de patentes que deben hacer a la municipalidad para incentivar el uso de las bolsas reutilizables.

En Concepción, el alcalde se reunió con los dueños de los comercios para impulsarlos a incentivar el no uso de las bolsas plásticas. La idea es que a finales de este año, entreguen un máximo de tres bolsas por compra, y que estas comiencen a ser reemplazadas por otras reutilizables.

El alcalde de Pucón, comuna que había prohibido la entrega de las bolsas plásticas, mantuvieron la regulación gracias a un acuerdo ciudadano. Explicaron a los comerciantes la conveniencia de cuidar la comuna y los invitaron a eliminar las bolsas.
 
 




Necesitamos más bolsas plásticas (fuera de nuestro basurero)
 


Han sido el enemigo número uno de varios municipios que han querido darle un sello más ecológico a sus comunas. Sin embargo, prohibieron prohibirlas, así que ahora hay que aceptarlas tal como son... y reciclarlas. Por Antonia Laborde


¿Se acuerdan que les contamos que Pucón, Cochrane y Coyhaique, se habían armado de valor y finalmente habían echado de la comuna a las bolsas plásticas? Es que la relación no andaba bien hace años y se estaba tornando dañina para ambos. Bueno, si bien apoyamos a las comunas sureñas y aplaudimos su decisión, estas van a tener que agachar el moño y poner la mejor de las sonrisas, porque las bolsas plásticas volverán a los hogares.

Por un dictamen de la Contraloría General de la República, se prohibió a los municipios impedir la entrega de bolsas plásticas en el comercio, ganándole a la ordenanza que buscaba frenar la contaminación en rutas, ríos y lagos de la zona sur. En otras palabras, se prohibió prohibir.

Como respuesta a esta noticia, por primera vez una organización ambiental (Yo Reciclo) y la Asociación de Industriales del Plástico (Asipla), se unieron para otorgar una solución alternativa al sobreconsumo de bolsas plásticas que hay en nuestro país.

Considerando que en Chile se consumen aproximadamente 3.400 millones de bolsas plásticas al año, pero solo el 33% de estas se reciclan, uno pensaría que el problema es de capacidad. Sin embargo, anualmente nuestro país podría reciclar 15.000 millones de bolsas anuales, lo que se traduce en que solo nuestro país está capacitado para reciclar todas las nuestras bolsas, sumadas a las consumidas en Argentina, Perú y Bolivia.

Entonces ¿Dónde está el problema?

En la falta de políticas públicas que nos instruyan sobre este tema. Por ejemplo, la mayoría de las personas no sabe que todas las bolsas plásticas son reciclables y que al hacerlo se transforman en un recurso en vez de un desecho. Por otra parte, quienes pueden tener la intención de hacerlo, desconocen cómo y dónde reciclar.

Bueno, como solución a esos dos problemas, Yo Reciclo y Asipla, lanzaron la campaña "Salvemos las bolsas", con un video explicativo y publicando en su sitio web los puntos de recolección en distintas comunas del país, para que la gente se informe. Revisa en este link cuál es el punto limpio más cercano a tu hogar.

Estos son algunos lugares donde puedes reciclar tus bolsas:
En todos los puntos limpios de Triciclos.
En el Punto Verde de la Municipalidad de Las Condes y sus puntos móviles.
En el Punto Limpio de la Municipalidad de lo Barnechea.
En los Puntos Limpios y recolección en casa Municipalidad de la Granja.
En el Punto Verde Centro de acopio de Materiales reciclados de la ciudad de Angol.
En algunos supermercados Líder-Walmart.
En algunos supermercados Jumbo

Acá te dejamos con el video, para que así como las comunas del sur, queramos tal cual son a las bolsas y les demos la oportunidad de contribuir a la relación a través de su reinvención.

http://yoreciclo.cl/                                
https://youtu.be/SIPQi2coZo0

Este niño descubrió cómo limpiar los desechos plásticos del mar en pocos años

 Boyan Slat descubrió una forma sencilla, barata y efectiva de acabar con la gran masa de basura plástica que ronda en los océanos, que está matando a millones de animales al año y generando consecuencias lamentables.Por Magdalena Araus

Llevamos décadas llenando el mar de basura y acumulando millones de toneladas de plástico que se concentran en grandes masas en medio de los océanos. ¿Sabías que 100 mil mamíferos y un millón de aves marinas mueren por esta causa al año? Hay lugares donde hay 6 veces más plástico que plancton.

Además estos plásticos absorben otros desechos químicos tóxicos, aumentando su concentración a un millón de veces y si entran a la cadena alimentaria cuando un pez lo come, permanecen hasta llegar a nosotros (algunos de ellos ingieren hasta 24.000 toneladas al año). Estas son solamente algunas de las consecuencias nefastas de esta contaminación.

Boyan Slat, un adolescente holandés de 19 años, estaba buceando en Grecia y, cuando se cruzó con más bolsas plásticas que peces, entró en conflicto. Se impactó al conocer todos los efectos de esta contaminación. ¿Cómo ni siquiera la gente involucrada en el tema estaba haciendo estudios serios para solucionar este gran problema? Entonces, cuando recién tenía 16 años, decidió hacer algo al respecto y buscando una respuesta llegó a la pregunta del millón.

¿Por qué moverse en el mar costosamente recolectando deshechos si las mismas olas pueden traerlos hacia ti? Ese fue el principio clave para descubrir lo que promete convertirse en la solución más efectiva para salvar a nuestros océanos: The Ocean Cleanup. ¿Y cómo empezó? Como un simple proyecto de ciencias en el colegio.
Los océanos se limpian solos
Tal vez ignoremos que en el medio de estas enormes masas de agua que rodean a los continentes existen los llamados giros, corrientes marinas giratorias que se mueven de manera constante y, por defecto, cinco de ellas están llenas de residuos plásticos. Boyan pensó en usar estas fuerzas en su propio beneficio y así concluyó que podría limpiar casi la mitad de la gran mancha de basura del Pacífico, en sólo 10 años. Versus recogerlos con redes, que tardaría miles de años y costaría miles de millones de dólares. ¿Qué tan cierto y posible es?

The Ocean Cleanup propone instalar una barrera flotante sólida amarrada al fondo del océano, estable y resistente a las tormentas, para acumular toda la basura plástica que naturalmente arrastra un giro.

La mayoría de los residuos de este material se pueden encontrar en los primeros 3 metros de superficie, comprobó Slat, por lo que es fácil de atrapar. La barrera no afecta la vida marina, ya que al ser sólida y no una red, no puede enredarse en ella y además casi todos fluyen en una distancia más profunda. En el peor de los casos, se podría ver afectado el plancton, pero toda la pérdida de un año toma solamente 7 segundos en restaurarse, explica.

Al presentar inicialmente su idea, Boyan no fue muy escuchado, pero poco a poco empezó a hacer más sentido hasta que logró conformar un equipo de profesionales que quiso apoyarlo en la iniciativa. La iniciativa se viralizó, entusiasmando a muchos más, aunque también recibió fuertes críticas por pensarse que era un ideal imposible de cumplir.

Pero finalmente era solo una idea soñadora y, hace unos pocos días, luego de meses de profunda investigación y pruebas, The Ocean Cleaup pudo comprobar su viabilidad al 100% (y de paso responder con certeza a cada uno de los ataques). A lo largo de un extenso estudio de más de 500 páginas, se demuestra su efectividad. Este sistema podría, con una barrera de 100 km, en un período de 10 años, recolectar y retirar casi la mitad del plástico de la zona norte del océano Pacífico, a un costo de 6 dólares por kilo removido, 33 veces más barato que los métodos convencionales.

Además, Boyan cuenta que en sus pruebas lograron recolectar media tonelada de plásticos y probaron que se pueden convertir en aceite y ser casi igual de útiles para reciclar, que el plástico usado común.

Actualmente están trabajando en un piloto a gran escala, que funcione de 3 a 5 años, mientras buscan apoyo y patrocinio de empresas y organizaciones. También tienen un fondo al que se puede aportar para poder llevar a cabo con mayor alcance esta gran idea y su meta es conseguir 2 millones de dólares en 100 días. ¿Quieres ayudarlos? Entra aquí.

Ver el siguiente video https://youtu.be/6IjaZ2g-21E



El científico que descontaminó una laguna en 15 días
Marino Morikawa se dedica a desarrollar proyectos medioambientales y uno de sus trabajos más polémicos, fue uno por el que no cobró un peso: Limpiar la laguna que visitaba junto a su padre en la infancia, totalmente contaminada.  
Por Antonia Laborde

Piensa en un lugar al aire libre que visitabas cuando eras un niño junto a tu padre. Ahora imagina que varios años después vuelves y está convertido en un basural. Lo común sería que nos frustráramos y nunca más volviéramos ahí. Afortunadamente no todos hacemos cosas comunes todo el tiempo y existen los Marino Morikawa, que se dan el tiempo para hacer algo excepcional.

Morikawa es un científico peruano que se dedica a desarrollar proyectos ambientales. En su infancia, siempre iba a pescar a la laguna Chancay junto a su padre. Cuando ya pasaba los 30 años se enteró de que la alcaldía de su Cascajo había decidido secar la laguna. Voló 25 horas desde Japón, donde estaba estudiando energías renovables, hasta su país natal, para hacerse cargo de lo que se había convertido ese lugar que recordaba con tanto cariño: Una laguna totalmente contaminada, cubierta de desechos, lechuga acuática (Pistia stratiotes), sin aves ni peces y utilizado como criado ilegal de cerdos. Su misión: devolverla a su estado original.

Lo primero que hizo fue instalarse a vivir junto a la laguna para estar desde las 6 de la mañana haciendo estudios de viento, tráfico de aves y evaluando el comportamiento urbano. Los concejeros provinciales le advertían a diario que no se metiera al agua porque estaba demasiado contaminada y se iba a enfermar. Su propio padre veía en su proyecto una pérdida de tiempo, pero se equivocaba.
Una solución casera y efectiva
El joven científico desarrolló un sistema simple y barato, además de replicable, ya que los materiales utilizados se pueden encontrar "en cualquier ferretería".

Según el diario "El Comercio", el sistema que utilizó Morikawa, fue dividir la laguna en ocho sectores con cañas de bambú para retirar las algas acuáticas, cortándolas de tal forma que la corriente de aire las empuja fuera del humedal. Además, construyó una plataforma de tubos de plástico sujetos con varas de acero. Luego aplicó biofiltros, logrando de esta manera limpiar el agua contaminada con desechos humanos.

Para entender mejor el proceso puedes ver este vídeo:

El resultado fue impactante: 70 especies de aves y tres tipos de peces volvieron a aparecer. "No pensé que iba a tener este éxito. Al comienzo me dijo que en seis meses lo iba a recuperar, pero lo hizo en quince días", cuenta el papá de Marino.

Ver video: https://youtu.be/cmFeF7zTFd8                                                                         Científico Peruano que descontaminó la laguna de Chancay - Lima